Voces de África, Noémia de Sousa
Publicado por: Lauren Mendinueta en autores africanos, Celebraciones, poesíaHace casi dos
meses empecé a publicar una selección de poetas africanos contemporáneos. Hasta el momento han aparecido en Inventario seis autores, una mujer y cinco hombres, todos ellos de lengua frencesa. Ahora le toca el turno a una poeta de lengua portuguesa: Noémia de Sousa. Mientras leo su biografía para transcribir algunos datos veo con rabia que de haberlo hecho ayer esta entrada habría coincidido, si ella aún viviera, con su cumpleaños número ochenta y dos. Noémia de Sousa nació el 20 de septiembre de 1926 en Mozambique. A pesar de ser una de las poetas con mayor reconocimiento en su país, y muy valorada en Portugal y Brazil, casi toda su obra está dispersa en antologías y revistas. Se dice que comenzó a escribir poemas siendo casi una niña, pero dejó de hacerlo de modo abrupto en 1951 cuando tenía apenas 25 años. Según Aldónio Gomes y Fernanda Cavacas, no fue sino hasta 1986, en ocasión de la muerte de Samora Machel, que Noémia de Sousa volvió a escribir por un corto período. En vida sólo llegó a publicar un libro: Sangue Negro (2001). Es curioso porque en la antología de la que tomo el poema, publicada en España en 1975, se lee: “tiene un libro de poemas preparado…en espera de editor”, por lo visto ese editor tardó 26 años en llegar. Murió en Cascais, Lisboa, el 4 de diciembre de 2002 víctima de una prolongada enfermedad. La traducción es de Manuel Cabrera. Me habría gustado publicar también el original, pero a falta de él, les ofrezco otro poema suyo para aquellos que leen en portugués.
Deja pasar a mi pueblo
Noche lánguida de Mozambique
los sonidos lejanos de marimba llegan a mí
–preciosos y constantes–
venidos ni yo sé de dónde.
En mi casa de madera y zinc,
pongo la radio y me dejo llevar…
muchas voces de América me sacuden el alma y lo nervios,
y Robenson yMarian cantan para mí
spirituals negros de Harlem.
Let my people go
–oh deja pasar a mi pueblo,deja pasar a mi pueblo–,
dicen.
Y yo abro los ojos y ya no puedo dormir.
Dentro de mí suenan Anderson y Paul
y no son dulces coces de emeleso.
Let my people go.
Nerviosamente,
me siento a la mesa y escribo…
(Dentro de mí
ho let my people go.)
deja pasar a mi pueblo.
Y ya no soy más que un instrumento
de mi sangre en turbulencia
con Marian ayudándome
con su voz profunda –mi Hermana.
Escribo…
En mi mesa se ven inclinarse cuerpos familiares.
Mi madre de manos rudas y rostro cansado
y revueltas, dolores, humillaciones,
tatuando de negro el virgen papel blanco.
Y pablo, que no conozco
pero es de ma misama sangre y de la misma savia amada de Mozanbique,
y miserias, ventanas enrejadas, dioses de hechiceras,
algodonales, y mi ianccesible compañero blanco,
y Zé –mi hermano– y Saúl,
y tú, Amigo de dulce mirar azul,
pesando en mi mano y obligándome a escribir
con el odio que me trae la rebelión.
Se ve a todos inclinarse sobre mi hombro,
mientras escribo, noche adelante,
con Marian y Robeson vigilando por el ojo luminoso de la radio,
–let my people go,
oh let my people go.
Y siempre que lleguen a Harlem
las voces de lamentación
y mis cuerpos familiares me visiten
en largas noches de insomnio,
no podré dejarme llevar por la música fútil
de los valses de Strauss.
Escribiré, escribiré,
con Robenson y Mariam gritando conmigo:
Let my people go,
oh deja pasar a mi pueblo.
Magaíça
A manhã azul e ouro dos folhetos de propaganda
engoliu o mamparra,
entontecido todo pela algazarra
incompreensível dos brancos da estação
e pelo resfolegar trepidante dos comboios
Tragou seus olhos redondos de pasmo,
seu coração apertado na angústia do desconhecido,
sua trouxa de farrapos
carregando a ânsia enorme, tecida
de sonhos insatisfeitos do mamparra.
E um dia,
o comboio voltou, arfando, arfando…
oh nhanisse, voltou.
e com ele, magaíça,
de sobretudo, cachecol e meia listrada
e um ser deslocado
embrulhado em ridículo.
Ás costas – ah onde te ficou a trouxa de sonhos, magaíça?
trazes as malas cheias do falso brilho
do resto da falsa civilização do compound do Rand.
E na mão,
magaíça atordoado acendeu o candeeiro,
á cata das ilusões perdidas,
da mocidade e da saúde que ficaram soterradas
lá nas minas do Jone…
A mocidade e a saúde,
as ilusões perdidas
que brilharão como astros no decote de qualquer lady
nas noites deslumbrantes de qualquer City.


Entradas (RSS)
21 septiembre, 2008 a las 11:04 pm
Me ha encantado el poema y te estoy muy agradecido por descubrirme a esta gran poeta épica y lírica; qué maravillosa es la literatura alejada de lo literario y pegada a la vida real, al sufrimiento y la verdad de las personas normales; si no llegó el editor, peor para él porque la verdad es que al final nada se pierde.
Último post en el Blog deAlvaro de la Rica…Lonely
21 septiembre, 2008 a las 11:08 pm
Me gusta mucho, sobre todo cómo esta frase en inglés se intensifica “let my people go”, y le grita en el poema. Y me parece que es un bello reglo de cumpleaños presentarla.
Último post en el Blog deMiriam Jerade…como la torre
22 septiembre, 2008 a las 1:11 am
Sí Miriam, esa frase en inglés le da fuerza a las estrofas. Yo la siento como entonada por un coro.
Álvaro, estoy de acuerdo contigo en que al final nada se pierde. Tenemos el ejemplo de Emily Dickinson quien no publicó más de seis poemas en vida y hoy es la gran poeta de la lengua inglesa.
22 septiembre, 2008 a las 1:05 pm
Lauren, lo prometido es deuda. Por fin tuve el tiempo para hacer una entrada de la poesía de Amijai, en agradecimiento por tantos poetas a los que tú me has introducido.
Último post en el Blog deMiriam Jerade…Yehuda Amijai
23 septiembre, 2008 a las 11:57 am
Me gusta su poesia sencilla, descriptiva y llena de fuerza.
Gracias Lauren por descubirnos cada día estas joyas.
Un beso.
Último post en el Blog deTriana…No me hagas caso.- Pablo Neruda.
23 septiembre, 2008 a las 8:47 pm
Me quedo con el primer poema. Una joya de lo cotidiano y lo tribal sabiamente poetizados por esta artista de la palabra.
Abrazos…
Último post en el Blog deJorge Ampuero…HIPATIA VEINTIMILLA
7 noviembre, 2010 a las 2:29 am
Hola! estaba buscando poesía africana y escrita por mujeres y me topé con tu maravilloso blog. Si me lo permitís (quedo a la espera de tu respuesta) quisiera copiar el 1º poema. Saludos desde Arg.
8 noviembre, 2010 a las 2:30 am
Emma, gracias por visitar el blog. Me alegra tu visita. Usa lo que quieras. Un abrazo
18 noviembre, 2010 a las 3:19 am
[...] Hace casi dos meses empecé a publicar una selección de poetas africanos contemporáneos. Hasta el momento han aparecido en Inventario seis autores, una mujer y cinco hombres, todos ellos de lengua frencesa. Ahora le toca el turno a una poeta de lengua portuguesa: Noémia de Sousa. Mientras leo su biografía para transcribir algunos datos veo con rabia que de haberlo hecho ayer esta entrada habría coincidido, si ella aún viviera, con su cumpleaños número ochenta y dos. Noémia de Sousa nació el 20 de septiembre de 1926 en Mozambique. A pesar de ser una de las poetas con mayor reconocimiento en su país, y muy valorada en Portugal y Brazil, casi toda su obra está dispersa en antologías y revistas. Se dice que comenzó a escribir poemas siendo casi una niña, pero dejó de hacerlo de modo abrupto en 1951 cuando tenía apenas 25 años. Según Aldónio Gomes y Fernanda Cavacas, no fue sino hasta 1986, en ocasión de la muerte de Samora Machel, que Noémia de Sousa volvió a escribir por un corto período. En vida sólo llegó a publicar un libro: Sangue Negro (2001). Es curioso porque en la antología de la que tomo el poema, publicada en España en 1975, se lee: “tiene un libro de poemas preparado…en espera de editor”, por lo visto ese editor tardó 26 años en llegar. Murió en Cascais, Lisboa, el 4 de diciembre de 2002 víctima de una prolongada enfermedad. La traducción es de Manuel Cabrera. Me habría gustado publicar también el original, pero a falta de él, les ofrezco otro poema suyo para aquellos que leen en portugués. (más…) [...]