Hemeroteca de la sección “autores colombianos”

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Leituras Internacionais em Lisboa

Livraria Ler Devagar

 

na Lx Factory, Alcântara

 

Rua Rodrigues Faria, 103 (Lisboa)

3 de julho de 2013, 18:30 h

 

A partir da obra El funeral de Neruda de Renzo Sicco e Luís Sepúlveda (Edizione Claudiana)

 

Participam Renzo Sicco, Antonio Sarabia e Erwan Varas

 

O funeral de Pablo Neruda, poucos dias após o golpe militar no Chile em 1973, convocou uma multidão apesar do recolher obrigatório. A despedida do poeta converteu-se numa manifestação maciça contra o nascimento do regime ditatorial. Um ato de amor pelo Prémio Nobel de Literatura que o escritor chileno Luís Sepúlveda e o diretor de teatro italiano Renzo Sicco compilam em El funeral de Neruda. A atividade comemora o 40° aniversário do golpe militar no Chile.

 

 

 

Estarão à conversa Renzo Sicco, Antonio Sarabia (escritor mexicano),

 

Erwan Varas (Embaixada do Chile em Portugal), com a moderação de

 

Lauren Mendinueta (poetisa colombiana)

 

 

 

Info

 

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UN RECORRIDO POR LA NOCHE LISBOETA

DEL PUERTO CON AMOR

 

Por Lauren Mendinueta

Fotografías de Vítor Quelhas

Es sábado y son las once de la noche en Lisboa. Para escribir esta crónica voy a salir con mi amiga, la novelista cubana Karla Suárez. Ella se ha ofrecido para ser mi guía en la noche lisboeta. La idea es visitar un par de bares, ir a un concierto, dejarnos llevar. La ciudad es pequeña, los lugares que frecuentan los intelectuales son pocos. Estamos seguras de que terminaremos por encontrarnos con varios amigos y amigas. Nos citamos en la Plaza Camões, en el corazón mismo de la ciudad, porque en Lisboa la noche puede empezar, y terminar, en esta plaza que lleva el nombre del poeta nacional: Luíz de Camões. La plaza está repleta de jóvenes. Durante el día estuvo ocupada por manifestantes que se quejaban de las medidas de austeridad del gobierno portugués (el ministerio de economía está a una cuadra de distancia). Los manifestantes con sus altavoces, pancartas y consigas, entonando a ratos las notas de Grândola, Vila Morena, la canción emblema de la Revolución del 25 de abril, han sido remplazados al llegar la noche por estos jóvenes que, sentados debajo de la estatua de Camões o sobre el empedrado de la plaza, beben vino barato en vasitos de plástico o a pico de botella.

"Es Karla Suárez proponiéndome que nos encontremos muy cerca de allí, en la salida del metro Chiado."

Como Karla se demora decido acercarme a un grupo de muchachos para conversar. Son universitarios, las dos chicas se llaman Rita, el joven alto y apuesto, se llama João, el bajito de gafas es Nuno (bajito y con gafas pero nada feo). Tienen alrededor de veinte años, me dicen que son estudiantes de periodismo y que están haciendo tiempo para irse a un bar en el popular Bairro Alto, el barrio bohemio de la ciudad que comienza a una calle de la plaza. A esa hora los bares ya están repletos. Son locales diminutos donde los clientes pagan un trago y salen a la calle a bebérselo. Por fortuna la mayor parte de las calles de la zona son peatonales pero, para transitar en medio de ese gentío, hay que abrirse paso a codazos. Les digo que no me gusta el ambiente de Bairro Alto. Ellos me miran con condescendencia y me preguntan qué edad tengo. Treinta y cinco, respondo. Todos asienten con cara de “es por eso, señora”. Tengo ganas de mandarlos a la mierda, todavía soy joven, ellos no saben lo rápido que pasa el tiempo y antes de que se den cuenta ya habrán cumplido treinta y cinco años. Contengo mi impulso y les pregunto qué gracia tiene pagar un trago caro para tomárselo a la intemperie en medio de una multitud de jóvenes y turistas, que impide cualquier posibilidad de conversación. Los cuatro sonríen, parece que les he descrito el paraíso. En silencio brindan por lo que les espera. Después me ofrecen algo de beber. Acepto. Por más barato que sea, el vino portugués suele ser bueno, pero este es la excepción, me sabe fatal. Los muchachos se despiden, por el precio de una copa en Bairro Alto se han tomado una botella de vino en la plaza y ahora están dispuestos a gastarse todo lo que tienen en sus bolsillos. Se alejan despacio, riendo, indiferentes, los veo fundirse en el mar de gente de la Rua das Gáveas. LX FY en ese preciso momento suena mi celular. Es Karla Suárez proponiéndome que nos encontremos muy cerca de allí, en la salida del metro Chiado. Atravieso la rua do Alecrim y encuentro a Karla justo bajo la estatua de otro poeta, el mismo que da nombre al barrio, António Chiado. A unos cuantos pasos de nosotras, un grupo de turistas hace fila para tomarse la foto con la estatua de Fernando Pessoa, el más grande poeta portugués del siglo XX. No cabe duda de que, en Lisboa, como decía la pintora María Helena Viera da Silva, la poesía está en la calle. Frente a Pessoa un conjunto musical africano se afana por llamar la atención de los turistas. Sus tambores nos traen un sabor que nos recuerda a la Habana y a Barranquilla. No son caribeños, pero casi podrían serlo. Los que definitivamente no tienen nada de caribeños son los turistas que permanecen rígidos en sus sillas del café A Brasileira.

Karla está radiante. Como de costumbre ríe a carcajadas y hace bromas. La noche promete ser una fiesta. En compañía de ella siempre lo es. Ahora soy tu guía, me dice. ¿Qué te parece si nos vamos al concierto en LX Factory? Y bastante animadas caminamos hacia la parada del tranvía.

En el barrio de Alcântara, a los pies del puente 25 de abril, LX Factory ocupa los 23.000 m2 de una antigua fábrica, hoy transformada en ciudadela cultural con librería, bares, restaurantes, almacenes de ropa y decoración, talleres de artistas. Esta noche se presentan músicos irlandeses emergentes como Ghost States (Atmospheric Electro Pop) y Ham Sandwich (Indie-Rock). Buena parte del público son jóvenes vestidos con estilos alternativos, mucha ropa negra y caras sombrías. La música suena a niveles insoportables. La cantante se esfuerza por animar el público. Nada. Todos parecen tristes. Decidimos abandonar el concierto. Las calles interiores de LX Factory son una gran exposición de grafittis, lo mejor del street art portugués. Para descansar los oídos nos acercamos a la librería Ler Devagar (leer despacio). El lugar es enorme, tiene cientos de metros cuadrados y está lleno de joyas bibliográficas. También tiene bar, cafetería y restaurante asiático. Nos tomamos dos copas de vino

"Para descansar los oídos nos acercamos a la librería Ler Devagar (leer despacio)."

mientras hojeamos libros y Karla propone dirigir nuestros pasos hacia Cais do Sodré, el puerto de la ciudad.

Es casi media noche. Es un placer caminar a esta hora por las calles empedradas, verdadero suplicio de las mujeres que usan tacones. Pero ese no es un problema ni de Karla ni mío, nosotras ya hemos vivido lo suficiente en la ciudad como para saber que si vas a caminar más vale calzar zapatos cómodos. La sensación de seguridad es absoluta mientras atravesamos las calles desiertas del barrio de Alcântara. Es una sensación que no se pierde en casi ninguna parte de la ciudad. A medida que nos acercamos al puerto la ciudad empieza a ganar vida nuevamente y, como en todo puerto que se respete, en las esquinas hay prostitutas tratando de llamar la atención de sus posibles clientes. No hace mucho un amigo me dijo que estas trabajadoras del sexo estaban atravesando una crisis tan profunda como la del país. Con la liberación sexual basta meterse en un bar para encontrar una chica que lo quiera hacer gratis, me aseguró. No sé si es verdad o si estaba alardeando. En Cais do Sodré se nota la decadencia, buena parte de los edificios están clausurados y en ruinas, pero el ambiente sigue siendo tranquilo y hasta agradable. Nadie parece incómodo por la presencia de las prostitutas. Sin duda varias de ellas han ocupado esas esquinas por una o hasta por dos décadas. Aquí ellas hacen parte del decorado. En Lisboa la decadencia está de moda.

Pension amor 2Karla Suarez anda metidísima en la escritura de su nueva novela y salió de su casa sin cenar. Tampoco yo he cenado. Tenemos horario de escritoras, nos acostamos a cualquier hora de la noche, nos despertamos después del medio día. ¿Qué te parece si hacemos una parada en Sol e Pesca? me pregunta ella. Sol e Pesca es uno de esos lugares que se ponen de moda. El local estuvo cerrado por más de veinte años y antes fue una tienda de artículos de pesca. Sus nuevos dueños aprovecharon las cañas y anzuelos que quedaron para crear el ambiente de una empobrecida taberna de marineros. Incluso conservaron el aspecto deprimente y trajinado del viejo baño del almacén (uno para los dos sexos). Por Sol e Pesca pasan muchos de los escritores, periodistas y artistas de Lisboa. Allí se puede tomar una copa y comer algo ligero. El lugar se presenta como un bar de enlatados. Y es eso lo que se come ahí. Latas de atún, sardinas, anchoas, pulpo, latas y más latas. Todas ellas escogidas de la industria orgullosamente portuguesa de conservas. Latas servidas sin ninguna pretensión en un platico pequeño y acompañadas de pan. Buena atención y precio justo. El ambiente muy acogedor. Por aquí sería normal que nos encontráramos, por ejemplo, con los escritores portugueses João Tordo y Tiago Santos y con sus amigos, las pintoras Ana Coito y Sara Máia, el periodista y productor freelance Enrique Pinto Coelho y la actriz de cine y televisión Soráia Chaves (una de las beldades portuguesas). Están todos en la treintena, son atractivos y exitosos (unos más que otros, pero se defienden bien en la vida). Y aunque son, como se dice, habituales del lugar, esta noche ni sombra de ellos. Al que sí nos encontramos es al periodista Vitor Quelhas acompañado de varios colegas. Ellos nos dicen que después de comer irán a la Pensão Amor (pensión amor). Afuera, la calle es peatonal, hay muchísima gente que toma una copa de pie y no es raro que nos encontráramos con otros amigos latinoamericanos. Casi no hay turistas, esta es una calle para quienes conocen bien la ciudad.

"Afuera, la calle es peatonal, hay muchísima gente que toma una copa de pie."

“Afuera, la calle es peatonal, hay muchísima gente que toma una copa de pie.”

Después de cenar un par de latas de pulpo y atún, convenientemente rociadas con dos copas de vino, pasamos frente al Oslo, un bar-discoteca que se quedó anclado en los años ochenta. Nosotras ya hemos estado allí con el grupo de escritores hispanoamericanos al que nos gusta llamar el Grupo de Lisboa. El mexicano Antonio Sarabia, que fue quien descubrió el sitio, con el novelista español José Manuel Fajardo, ahora convertido en nuevo lisboeta, y con los argentinos Mempo Giardineli y Natalia Porta, otros enamorados de la ciudad que no pierden oportunidad de visitarla. Aquella fue una noche loca. En el Oslo la conversación era imposible, la música estaba a todo volumen y los seis escritores bailamos la noche entera.

Es casi la una, ha llegado la hora de entrar a la Pensión Amor. Como su nombre lo indica el edificio fue durante décadas una pensión donde se alquilaban habitaciones por hora para disfrutar de los placeres de la carne. Desde hace menos de dos años es un lugar de moda que sabe explotar todo el kitsch del antiguo hotelucho. El edificio es del siglo XVIII y fue recuperado de una manera muy especial. En él nada tiene el aspecto de lo nuevo, se diría que el objetivo de la recuperación fue poner en relieve la decadencia. La pintura de las paredes está medio descascarada. Es preciso subir un trecho de escalera para llegar al primer salón. Las escaleras están decoradas con motivos eróticos. Los murales estuvieron a cargo de los artistas Mário Belém y Hugo Makarov. Son mujeres de piernas abiertas que se ofrecen descaradamente a un marinero que desde la parte más baja de la escalera las observa con avidez. También hay carteles que anticipan lo que nos espera: “Entre y vea con sus propios ojos: show burlesque”. “Zita desafía la ley de la gravedad”. “Dora la muñeca que enamora”. “Damas deslumbrantes, señoritas despampanantes, señoras excitantes

Pension amor 1

”.

La primera sala es amplia y está decorada como un burdel. Allí la gente conversa y toma una copa. La siguiente sala está ocupada por una pequeña librería especializada en literatura erótica y amorosa, Ler devagar com amor (leer despacio con amor, una sucursal de la librería que visitamos una hora antes en LX Factory). La librería está abierta hasta las dos de la mañana. Le pregunto al librero por el libro más vendido. As Gémias Marotas (las gemelas lascivas) de Brick Duna, me contesta. El librito cuesta 10 euros y tiene el formato de un álbum de literatura infantil. En la portada del libro dos inocentes gemelitas se toman de la mano, pero adentro los dibujos y las palabras se ponen calientes. En la habitación de al lado una joven lee el tarot. Aprovechando una pausa nos acercamos a su mesa. Se llama Sofia. Trabaja tres días a la semana: martes, jueves y sábado. De las diez de la noche a las tres de la madrugada. El resto de los días lo hace otra brujita, nos dice. Muchas mujeres consultan, pero también hombres. ¿Qué quieren saber? le pregunto. Amor, quieren saber sobre el amor, me responde ella con una gran sonrisa. Me doy cuenta de que las habitaciones de la Pensión Amor se alquilan para montar negocios.Además de la librería y las tarotistas hay un par de bares, un restaurante, una boutique erótica, un peluquero, una academia de bailes eróticos y próximamente abrirá un museo del erotismo. Pero algunos de los cuartos se rehúsan a perder su antigua costumbre de alquilarse por horas, solo que sus clientes son en estos días editores o poetas que los usan para presentar libros u ofrecer recitales de poesía.

"Ahí los techos de madera reproducen los motivos de la Capilla Sixtina, un toque de indiscutible ironía en un lugar que poco invita a la santidad."

Nos metemos al bar donde el burlesque empezará en pocos minutos. Ahí los techos de madera reproducen los motivos de la Capilla Sixtina, un toque de indiscutible ironía en un lugar que poco invita a la santidad. El decorador aprovechó los raídos muebles del viejo burdel y a las paredes forradas de terciopelo se les nota el paso del sol. Nos sentamos en la barra aunque cuando venimos en grupo preferimos ocupar una mesa del fondo. Estamos entre pasarnos al whisky o continuar con el vino. Decidimos seguir con el vino tinto y pedimos dos copas. No sé de quién es la música que suena. Estoy completamente desactualizada, pero me gusta lo que oigo y el volumen es el ideal para continuar con la conversación. Estamos distraídas y contentas cuando nos sorprende un amigo, escritor portugués. Le contamos que estamos espiando la noche portuguesa. Le digo que voy a publicar una crónica en Colombia. Parece que empieza a arrepentirse de habernos saludado. No pongas mi nombre, por favor, me dice. Mi novia piensa que estoy en mi apartamento escribiendo mi próxima novela. Nosotras soltamos la carcajada. Nos dice que antes de que llegáramos ya se había encontrado con varios amigos escritores, pero que todos se fueron alrededor de las once de la noche. Antes íbamos a Bairro Alto y nos quedábamos de fiesta hasta las cuatro de la mañana, agrega, pero ahora que tenemos treinta años la mayoría ha cambiado. Nos encontramos en Sol e Pesca entre las seis y las siete de la tarde para tomar una cerveza. Cenamos en el puerto y a las once nos despedimos. Es que a nuestra edad, nos dice con malicia, ya no tenemos ganas de quedarnos en la calle hasta tan tarde. “¿A nuestra edad?”. Los tres soltamos la carcajada. Por el barman nos enteramos de que José Luís Peixoto estuvo por aquí. A esta hora debe estar en algún bar de Bairro Alto. Empieza el show y nuestro amigo agarra su cerveza y se va a una esquina del salón. Tal vez tiene mejor ángulo desde allí. En el escenario aparecen un par de mujeres en ropa interior. Una de ellas toma el micrófono y empieza a cantar mientras la otra, a su alrededor, se pavonea provocadora. El volumen de la música aumenta a causa del espectáculo en vivo y nos impide continuar la conversación. ¿Habrá un lugar más decadente que este para terminar una noche de juerga en Lisboa? ¿Viejas nosotras? Jamás. Son casi las tres de la mañana y todavía no tenemos ganas de regresar a casa.

Revista Arcadia No 91 pp. 36-37

Número especial dedicado en buena parte a Portugal, país invitado de honor de la Feria del Libro de Bogotá 2013.

 

 

 

 

 

 

 

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Lauren Mendinueta, la siguiente huésped de Pessoa

Lauren Mendinueta en Coimbra (marzo 22 de 2013)

Lauren Mendinueta en Coimbra (marzo 22 de 2013)

El próximo martes 16 de abril, la poeta colombiana Lauren Mendinueta participará en el ciclo UNA NOCHE CON PESSOA, durmiendo en el cuarto donde Pessoa vivió los últimos quince años de su vida (¿de sus vidas?). La propuesta de la Casa Fernando Pessoa consiste en invitar a escritores a dormir en el cuarto de Fernando Pessoa pidiéndoles que escriban, después de esa noche, un texto para un libro que se editará posteriormente.

 

El escritor invitado es entrevistado en video dos veces, la primera vez a su llegada y la segunda a la mañana siguiente. Las entrevistas también serán editadas en un DVD.

 

Fueron anteriores “huéspedes de Pessoa”, entre otros: Armando Romero, Rosa Montero, Maria Lúcia Dal Farra, Valter Hugo Mãe, Jacinto Lucas Pires, José Mário Silva, José Tolentino Mendonça, Jaime Rocha, Leonor Xavier e Tatiana Salem Levy.

 

SOBRE LA AUTORA 

Lauren Mendinueta (Barranquilla, Colombia, 1977). Poeta y ensayista. Ha publicado siete libros entre poesía, ensayo y biografía. Recibió en Colombia tres Premios Nacionales de Poesía y el Premio Nacional de Ensayo y Crítica de Arte (Min. Cultura, Universidad de los Andes, 2011). Además ganó en España los premios Internacionales de poesía: Martín García Ramos por la Vocación Suspendida (Sevilla, 2008; Barranquilla, 2009) y el Premio César Simón de la Universidad de Valencia por Del Tiempo, un Paso (Valencia, 2011). En Portugal seleccionó y prologó las antologías: Un país que sueña (cien años de poesía colombiana) (Lisboa, 2012) y Los versos del Navegante (Lisboa, 2013), primera antología de Álvaro Mutis editada en Portugal. Entre los autores portugueses que ha traducido al español se encuentran: Nuno Júdice, Ana Luísa Maral, Vasco Graça Moura y José Luís Peixoto. Actualmente está radicada en Lisboa.

En español:

http://www.auroraboreal.net/index.php?option=com_content&view=section&layout=blog&id=14&Itemid=176 

En Portugués:

 http://mundopessoa.blogs.sapo.pt/625495.html

 

SOBRE LA CASA FERNANDO PESSOA 

Rua Coelho da Rocha, 16

Campo de Ourique

1250-088 Lisboa

Tel.: +351 213 913 270

 

E-mail: info@casafernandopessoa.pt

Blog: mundopessoa.blogs.sapo.pt

 

Directora

Inês Pedrosa ( inespedrosa@egeac.pt)

 

Administración

Carmo Mota ( carmomota@egeac.pt)

 

Secretariado Ejecutivo

Mónica Ferreira Almeida ( monicaferreira@egeac.pt)

 

Apoyo a la Gestión

Fátima Campos ( fatimacampos@egeac.pt)

 

pessoa_005Biblioteca

Ana Maria Santos ( anasantos@egeac.pt)

José Correia ( josecorreia@egeac.pt)

Teresa Afonso ( teresaafonso@egeac.pt)

 

 

Búsqueda temática y Banco de Poesia

Teresa Sampaio

 

Servicio Educativo

Maria João Marcelino ( mariajoaomarcelino@egeac.pt)

Rita Lemos ( ritalemos@egeac.pt)

Teresa Ramos dos Santos ( teresaramos@egeac.pt)

 

Logística y Producción

Gabriela Maldonado ( gabrielamaldonado@egeac.pt)

Inês Cunha ( inescunha@egeac.pt)

 

Comunicación e Imágen

Joana Amaral Ramos ( joanaramos@egeac.pt)

Ricardo Gross ( ricardogross@egeac.pt)

 

Recepción

Bárbara Jarro

Cátia Figueira

Mónica Cruz

Ricardo Morais

Ricardo Silva

Sónia Garrancho

 

 

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Álvaro Mutis (Bogotá, 1923) é o decano dos poetas colombianos vivos e um dos grandes nomes da poesia hispânica contemporânea. Os versos do navegante é a primeira antologia da sua obra poética editada em Portugal e reúne uma selecção de textos de todos os seus livros de poesia publicados até hoje. Angústia e fatalidade, mas também exuberância e fascínio, são as pedras fundacionais da sua insólita e vital literatura.(Lauren Mendinueta)

OS VERSOS DO NAVEGANTE 
antologia poética
(edição bilingue)
Álvaro Mutis

Selecção e Prólogo: Lauren Mendinueta § Tradução: Nuno Júdice

Colecção: Documenta Poetica / Tema, classificação: Poesia
Data de Edição: Março de 2013
Formato e acabamento: 14,5 x 20,5 cm, edição brochada com badanas/ 208 páginas
ISBN: 978-972-37-1678-8
Preço: 15 €

 

AMEN

Que a morte te acolha

com todos os teus sonhos intactos.

No regresso de uma furiosa adolescência,

no começo das férias que nunca te deram,

distinguir-te-á a morte com um primeiro aviso.

Abrir-te-á os olhos para as suas grandes águas,

iniciar-te-á na sua constante brisa de outro mundo.

A morte confundir-se-á com os teus sonhos

e neles reconhecerá os signos

que outrora fora deixando,

como um caçador que no seu regresso

reconhece as suas marcas na fenda.

 Álvaro Mutis

 

CANÇÃO DO LESTE

 

Na volta da esquina

um anjo invisível espera;

uma vaga névoa, um espectro pálido

dir-te-á algumas palavras do passado.

Como água de acéquia o tempo

cava em ti o seu manso trabalho

de dias e semanas,

de anos sem nome nem recordação.

Na volta da esquina

seguir-te-á esperando em vão

esse que não foste, esse que morreu

de tanto ser tu próprio o que és.

Nem a mais leve suspeita,

nem a mais leve sombra

te indica o que poderia ter sido

esse encontro. E, no entanto,

estava ali a chave

da tua ventura breve sobre a terra.

Álvaro Mutis

 

Portada_Álvaro Mutis_Antologia

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Portada_Álvaro Mutis_Antologia

 

Título: OS VERSOS DO NAVEGANTE (Los versos del navegante). Antología bilingue español-portugués

Selección y prólogo de Lauren Mendinueta

Traducción al portugués de Nuno Júdice

Editorial: Assírio & Alvim

208 Páginas

 

Fragmento del Prólogo de la antología bilingüe Los Versos del Navegante de Álvaro Mutis

Álvaro Mutis ha mencionado abiertamente su amor por Portugal y su literatura. De hecho, en los años sesentas, Mutis firmó varios de sus escritos con el seudónimo de Arvar de Mattos, diplomático portugués. Me consta que habla un portugués muy cuidado, y nos ha dejado varios testimonios de ser un fiel lector de Fernando Pessoa. La prueba más contundente de su filiación con Pessoa la encontramos en uno de los textos capitales de su obra. Me refiero a “La desesperanza”, conferencia que ofreció en La Casa del Lago de la Universidad Nacional Autónoma de México en 1965. Las que Mutis enumera en esta conferencia como las cuatro características de la desesperanza son también las mejores claves para la comprensión de su propia obra: lucidez, incomunicabilidad, soledad y estrecha relación con la muerte. Surge en este texto, también, la enumeración de algunas de sus obsesiones literarias: Malreaux, Conrad, Rimbaud, La Rochelle, Baudelaire, Proust, y por último Pessoa de quien cita completo el poema “Lisbon Revisited”. La presentación que hace Mutis del poeta portugués es muy significativa:

Hemos querido dejar de lado así fuera un rápido recorrido en busca de la desesperanza en la poesía. Sería éste un tema para otra ocasión. Lo que sí no podemos pasar por alto es la mención del máximo poeta de la desesperanza, Fernando Pessoa. Basta la lectura de cualquiera de sus poemas, para conocer hasta dónde alcanzó su buceo por las más quietas y oscuras aguas de la desesperanza.[1]

La presente antología es uno de los tantos homenajes que el poeta colombiano recibirá en el 2013 para celebrar sus 90 años de vida. La fotografías del libro son un generoso aporte de su amigo, el fotógrafo argentino Daniel Mordsinzki. Sin duda, nuevos reconocimientos se añadirán a la ya larga lista de premios que ha merecido Álvaro Mutis. Entre los que se destacan: Premio Príncipe de Astúrias de las Letras 1997, Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana 1997 y Premio Cervantes 2001. Espero que Los versos del navegante sorprendan a los lectores portugueses de la misma forma como vienen sorprendiendo desde hace más de seis décadas a los lectores de otras lenguas. Para un autor no existe mayor homenaje que la lectura de sus libros.

Lauren Mendinueta

Lisboa, enero de 2013

 

 



[1] Mutis, Álvaro, Poesía y Prosa (Bogotá: Instituto Colombiano de Cultura), pág. 298

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SE PUBLICA ANTOLOGÍA DE ÁLVARO MUTIS EN PORTUGAL

 

De izquiera a derecha: Manuel Alverto Valente (editor), Lauren Mendinueta (antologadora), Germán Santamaría (embajador) y Nuno Júdice (traductor)

De izquiera a derecha: Manuel Alverto Valente (editor), Lauren Mendinueta (antologadora), Germán Santamaría (embajador) y Nuno Júdice (traductor)

 

Gracias al apoyo de la Embajada de Colombia en Portugal, y a su embajador, el escritor y periodista Germán Santamaría, se publicará una antología de la poesía de Álvaro Mutis en Assírio & Alvim, una de las más prestigiosas editoriales del país luso. La antología que lleva el título de OS VERSOS DO NAVEGANTE (Los versos del navegante), fue organizada y prologada por la escritora barranquillera Lauren Mendinueta. La traducción al portugués estuvo a cargo del poeta Nuno Júdice.

La antología de Mutis se presentará en Lisboa el próximo 25 de marzo en el Centro Cultural de Belém, en el marco de las celebraciones del Día Mundial de la Poesía. En la presentación del libro participarán el embajador Germán Santamaría, el escritor mexicano Antonio Sarabia, el poeta portugués Nuno Júdice y el editor Manuel Valente. Esa tarde se realizará una lectura bilingüe de Álvaro Mutis. Este libro se edita el año en que Portugal es el país invitado de honor de la Feria del Libro de Bogotá y para celebrar los 90 años de vida del gran poeta colombiano.

 

(Tomado de NTC http://ntcpoesia.blogspot.pt/2013/03/os-versos-do-navegante-los-versos-del.html)

 

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FLORES NEGRAS

 

Ouve: sob as ruínas das minhas paixões,

e no fundo desta alma que já não alegras,

entre a poeira de sonhos e de ilusões

jazem intumescidas as minhas flores negras.

 

Elas são a lembrança daquelas horas

em que presa nos meus braços adormecias,

enquanto eu suspirava pelas auroras

dos teus olhos, auroras que não eram minhas.

 

Elas são as minhas dores, feitas botão;

as dores intensas que nas minhas entranhas

sepultam as suas raízes, qual fetos

nas húmidas fendas das montanhas.

 

Elas são os teus desdéns e censuras

ocultos nesta alma que já não alegras;

são, por isso, tão negras como as noites

dos gélidos pólos, minhas flores negras.

 

Guarda, pois, este triste, débil ramo,

que te ofereço daquelas flores sombrias:

guarda-o, nada temas, é um despojo

do jardim das minhas fundas melancolias.

 

 

 

TUDO NOS CHEGA TARDE

 

Tudo nos chega tarde… até a morte!

Nunca se satisfaz nem alcança

a doce possessão de uma esperança

quando o desejo nos assalta mais forte.

 

Tudo pode chegar: mas também se adverte

que tudo chega tarde: a quietação

depois da tragédia: a ovação

quando já a inspiração está inerte.

 

A justiça mostra-nos a sua balança

quando os seus séculos na História verte

o Tempo mudo que no orbe avança;

 

E a glória, essa ninfa da sorte,

só sobre as sepulturas dança.

Tudo nos chega tarde… até a morte!

 

 

“UM PAÍS QUE SONHA (Cem anos de poesia colombiana)”.  Selecção e prólogo de Lauren Mendinueta. Tradução de Nuno Júdice (Lisboa, Assírio & Alvim, 2012)

JULIO FLOREZ (1867-1923)

capaNasceu em Chiquinquirá (Boyacá). Aos 7 anos de idade escreveu os seus primeiros versos conhecidos. Em 1881 iniciou estudos de literatura em Bogotá, a capital do país, mas teve de interrompê-los por causa da guerra civil de 1885. Em 1905 foi forçado ao exílio pelo ditador Rafael Reyes. Viveu em vários países latino-americanos, entre eles Venezuela e México. Em 1909 regressou à Colômbia e retirou-se para Usiacurí, um pequeno povoado da costa norte. Ali se apaixonou por uma jovem de 14 anos com quem casou e teve cincos filhos. Flores é considerado um dos maiores poetas populares da América Latina.

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La poeta colombiana Andrea Cote entrevista a Lauren Mendinueta para About.com

La poeta colombiana Lauren Mendinueta publicó recientemente su libro de poemas Del Tiempo, un paso, del cual incluimos una selección poética. Este texto confirma la vocación de una de las más relevantes voces de la actual poesía colombiana.

La poesía de Lauren se caracteriza por ser una intensa meditación sobre el mundo y por la pregunta constante por la condición humana. Su escritura es, en sentido estricto, un mecanismo de pensar la vida. Dicha búsqueda está siempre en su palabra avocada hacia la claridad, ya por su verso limpio y sosegado, ya porque cada uno de sus textos está escrito en el tono y la apertura de la confesión. En cualquier caso, Lauren nos ofrece una honesta reflexión sobre la experiencia de vida expuesta a los misterios del amor y el tiempo. En todo esto, transita, por supuesto, una cierta melancolía, natural en tanto todo viaje hacia la lucidez es una herida de luz. Aquí una entrevista con la poeta:

A.C. ¿Cuáles crees que son los elementos que determinan tu poesía?, más aún, ¿hacia dónde va tu búsqueda y a qué valores poéticos te adscribes?

L.M. Me gustaría que mi poesía combinara las ideas con la belleza. Siempre he buscado en la escritura poética un lugar donde interiorizar lo vivido, pero al mismo tiempo un lugar para vivenciar lo imaginado. La mía es una búsqueda metafísica porque lo que me interesa es la experiencia espiritual que surge del rito de apartarse del mundo para realizar una tarea tan anodina como lo es la escritura de un poema. Yo suelo compararlo con el acto de orar. Ambas tareas pueden parecer inútiles, pero hay quien lo hace como parte de su supervivencia espiritual.

 

A.C. ¿Qué transformaciones crees que ha tenido tu escritura desde tu publicación más temprana Primeros Poemas (1997) hasta el más reciente de tus títulos Del tiempo, un paso (2011)?

L.M. Mi escritura se ha transformado bastante desde mi primer título. Es normal. Siento que he ganado en el manejo de los recursos literarios con las lecturas y el ejercicio del oficio. Con los años mis poemas se ha hecho más trasparentes, mis ideas y mi forma de expresarlas más claras. Conservo, eso sí, el interés por los mismos temas: la muerte, la infancia, el sentido de la vida, la añoranza y el amor.

 

A.C ¿Qué piensas de la poesía de tu generación? ¿Te sientes identificada con una generación literaria?

L.M. La poesía es un género exigente que necesita de distancia para ser ponderada en su justa medida. Decía Octavio Paz que los poetas son consagrados con al menos dos generaciones de retraso. De alguna manera tenía razón aunque no se aplique a todos, claro. ¿Qué edad tienen los poetas de mi generación? ¿entre treinta y cuarenta años? lo que más me llama la atención es el elevado número de excelentes mujeres poetas. Es un fenómeno nuevo que no se había dado en generaciones precedentes. Encuentro que la poesía escrita por las mujeres de mi generación es bastante más arrojada e innovadora que la escrita por sus contemporáneos varones. Podría darte diez nombres de poetas mujeres que pienso que llegarán a convertirse en grandes poetas y al mismo tiempo tal vez mencione a cinco hombres, nada más. Y no es una cuestión de simpatía de género, es mi opinión honesta como lectora. ¿Me siento identificada con una generación? no sé responderte. Nunca lo he pensado realmente. No me interesan las posturas generacionales sino la tradición literaria.

 

A.C. ¿En qué medida influye en tu experiencia como escritora el vivir fuera de tu país y en el contexto de otra lengua? ¿Cuáles son las huellas de ese proceso en tu escritura?

L.M. Resido en Lisboa. Una ciudad que desde el primer día ha ejercido sobre mí una verdadera fascinación. Lisboa es luminosa, transparente y acuática. El escenario perfecto para escribir poesía. No sé cuánto tiempo durará esta experiencia, quizá en unos años vuelva a cambiar de país o me instale aquí para siempre. Lo único que tengo por seguro es que esta ciudad, este país, me ha transformado y esa transformación se refleja también en mi escritura. Mi poesía de los últimos años se refiere mucho a Colombia pero tal vez no habría podido escribirla en Colombia. Es una de las paradojas de la escritura.

 

 

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CIEN AÑOS DE POESÍA COLOMBIANA

(reseña publicada en el periódico portugués “Jornal das letras”, Lisboa, 4-17  de abril)

Por primera vez, si no nos equivocamos, es publicada entre nosotros una antología de poesía de un país suramericano (distinto de Brazil) – y desde un principio abarcando un siglo (poetas nacidos entre 1865 y 1965), bien hecha y con traducciones con garantía de calidad realizadas por un poeta y “especialista. Para ponerle nombre a las cosas, se trata de un volumen de casi 500 páginas, Un País que Sueña: Cien años de Poesía Colombiana, con selección y prólogo de Lauren Mendinueta (poeta y ensayista colombiana, desde hace cinco años radicada en Lisboa, y ya distinguida con varios premios,) y traducciones de Nuno Júdice. Se abre el libro con una presentación del embajador de Colombia en Portugal, Germán Santamaría Barragán, también escritor, vencedor del Premio Julio Cortázar y uno de los periodistas más famosos de su país.

La antología reúne 66 poetas, comienza con José Asunción Silva (1865-1896), nombre emblemático de la poesía colombiana, y termina con Antonio Silvera (1965), siendo los poemas de cada uno de ellos precedidos de una breve nota Bio-bibliográfica. En el prefacio, Lauren Mendinueta resalta que aquel periodo de cien años, primer criterio de la selección, le permitió “presentar un panorama bastante extenso que incluye poemas publicados desde finales del siglo XIX hasta a la actualidad”. Y acrecentó: “El segundo criterio fue mi gusto personal. Colombia, como Portugal, es un país de poetas. La presente no es una antología crítica ni exhaustiva. De haber sido crítica habría contenido menos autores, de haber sido exhaustiva tendría necesariamente que incluir muchos más. Mi objetivo fue desde el principio reunir en un solo volumen aquellas que considero las más bellas poesías colombianas. Esta es, pues, una antología de poemas y no de poetas. Están aquí reunidos trabajos de autores muy dispares entre sí, grandes poetas y poetas menores, poetas cultísimos y poetas populares. En sus versos se encuentra representada buena parte de la memoria lírica de mi país.”


Uno de los poetas presentes y de los más representativos es Álvaro Mutis (1923), también novelita y gran amigo  -primer lector de los originales de Gabriel García Márquez. Léase su poema “Canción del este”: A la vuelta de la esquina/ un ángel invisible espera;/ una vaga niebla, un espectro desvaído/ te dirá algunas palabras del pasado./ Como agua de acequia,/ el tiempo
cava en ti su arduo/ trabajo
de días y semanas,/
de años sin nombre ni recuerdo./A la vuelta de la esquina/
te seguirá esperando vanamente/ ese que no fuiste,/ ese que murió
de tanto ser tú mismo lo que eres./
Ni la más leve sospecha,/ ni la más leve sombra/
te indica lo que pudiera haber sido/ ese encuentro. Y, sin embargo,/ allí estaba la clave/ de tu breve dicha sobre la tierra.

 

Lisboa, Portugal, Jornal das Letras 4-17 de abril de 2012

 

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En pocas ocasiones la reseña de un libro de poesía ocupa la página complete de un periódico de circulación nacional en Portugal. Esta es una de esas felices ocasiones.

 

Reseña publicada en IBSILON suplemento cultural del periódico PÚBLICO de Portugal el 1 de junio de 2012
reseña en PDF (Aquí se puede ver la página tal y como se publicó en la edición portuguesa)

UN PAÍS QUE SUEÑA (ciem años de poesía colombiana)

Prólogo y selección de Lauren Mendinueta

Traducción de Nuno Júdice

Editorial Assírio & Alvim, 2012

Por David Teles Pereira

 

En Portugal las antologías colectivas de poesía extranjera nunca lograron ser más que proyectos descontinuados y, casi siempre, individuales. Hasta hoy ninguna editorial manifestó la más mínima intención de construir de forma crítica y sistemática un conjunto de antologías de poesía de otros idiomas, trabajo, que de ser tomado en serio, daría a los lectores portugueses un mapa de iniciación sin paralelo en la historia de las publicaciones de nuestro país. Tal vez sea justo reconocer en las editoriales Assírio & Alvim y Relógio d’Água un papel menos tímido a este propósito que el de su competidoras, pero aún así sus publicaciones son demasiado puntuales como para que se pueda hablar con propiedad de un verdadero proyecto.

Sirva esto para decir que basta con la publicación de “Un país de sueña (cien años de poesía colombiana) para que Lauren Mendinueta y Nuno Júdice ganen un lugar destacado en la divulgación de poesía en lengua extranjera. Este es, a pesar de todo, el mérito que esta obra tendrá siempre, y en cualquier circunstancia, en nuestro panorama editorial, sintomático de una dependencia de la poesía, principalmente si tenemos en cuenta que estas antologías panorámicas, por su dimensión y por los costos, difícilmente podrán ser publicadas por pequeñas editoriales que, en otras vertientes de la poesía todavía impiden el olvido. Libros como este son indispensables en un universo editorial en el que la publicación y la divulgación de poesía extranjera son por lo demás insatisfactorias.

“Um país que sueña” es una antología de cien años de poesía colombiana, no los últimos cien años, sino de aquellos que transcurrieron desde el nacimiento de José Asunción Silva, uno de los primeros modernistas, en el sentido de Rubén Darío, quien además construyó un universo estilístico y referencial próximo del gran poeta nicaragüese: El paciente:/Doctor, un desaliento de la vida
/ que en lo íntimo de mí se arraiga y nace,/ 
el mal del siglo… el mismo mal de Werther,/ 
de Rolla, de Manfredo y de Leopardi./ (…) 
El médico:/Eso es cuestión de régimen: camine/ 
de mañanita; duerma largo, báñese;/ 
beba bien; coma bien; cuídese mucho,
/ ¡Lo que usted tiene es hambre!…(p.27). Para completar puede contarse que el día 24 de mayo de 1886 Asunción Silva le pidió a un amigo médico que dibujara una cruz en el corazón. Esa misma noche se suicidó con un tiro en el lugar señalado.

A propósito de este poeta varios de los textos de otros autores, que van poblando esta antología, manifiestan una curiosa intertextualidad con su obra, comenzando por el de Santiago Mutis (hijo de Álvaro Mutis, otro de los grandes poetas colombianos) que tiene por título el nombre del poeta de Bogotá y que refleja, de cierta manera, los procesos de diálogo y conflicto que las generaciones de poetas colombianos han mantenido con su primer modernista: “ A lo largo de cien años/ hemos luchado para que al fin te parezcas/  a nosotros—dueños de tus cenizas/ Tu integridad/nos irrita y avergüenza/ Tu dignidad/ ofende/ a quienes han preferido/ otros caminos.” (p. 330).

Conviene mencionar que los los cien años retratados en esta antología corresponden a un periódo particularmente turbulento de la historia de Colombia, marcado por una gran inestabilidad política y social y por episodios de gran violencia, una época oscura, como aparece descrito en el prólogo de esta obra. Al leer ese texto firmado por Lauren Mendinueta, el lector no puede dejar de sentirse cautivado por lo que propone, mostrar la poesía colombiana como »un espejo en el que se refleja (su) sociedad« (p.15), en esa extrañesa resultante del hecho de que la poesía es opuesta y, al mismo tiempo, fiel a  la realidad.

Digamos de una vez que esta tesis, que aparentemente tiene todo el sentido en el caso colombiano, es muy poco recomendable en la generalización que las palabras de la autora, a pesar de su llanura, dan a entender. Basta pensar unos segundos en neustra propia historia, también ella marcada por una serie de periódos oscuros, y que no por eso fueron poéticamente los más enriquecedores. Parece que la historia de la poesía nos permite concluir que su florecimiento o su agonía dependen mucho más de los poetas y poco de los acontecimientos. Lo que actualmente se escribe en Portugal es, en parte, prueba de lo que acabo de decir.

 

Esto no afecta, de ninguna manera, el mérito de este trabajo, al cual debe darse el mayor de los destaques. Después de leer el prólogo no es difícil intuir que la llegada las librerías de esta antología se debe, en casi toda su dimensión, al esfuerzo personal de Lauren Mendinueta. Pero también al excelente trabajo de Nuno Júdice, que tradujo cerca de 400 páginas de poemas de más de sesenta poetas.

Pero, incluso así, esto no es impedimento para llamar la atención hacia algunos aspectos menos logrados de esta antología. En el principio del prólogo la autora dice que “esta no es una antología crítica ni exhaustiva. De haber sido crítica reseñaría menos autores, de haber sido exhaustiva incluiría necesariamente muchos más” (p.14). Una antología crítica no se refiere propiamente a un criterio cuantitativo, pero sí a un trabajo de construcción y sistematización de una propuesta de lectura que tendrá, normalmente, un resultado menos inclusivo. No es por el número de poetas incluidos que esta antología no es crítica, sino por la falta de criterio en la selección, que se debe en parte al número de poetas escogidos, pero principalmente a los pocos poemas escogidos de cada poeta, a la falta de pistas de lectura sugeridas en el prólogo o a las cortas notas biográficas y a la incapacidad de, tanto estos elementos como la selección de los poemas, dar a entender a los lectores las singularidades, las propuestas y tensiones de la poesía colombiana entre 1865 y 1965.

Este sistema de presentación y de selección tienen el gran inconveniente de nivelar por lo bajo las antologías. Los pocos poemas que se eligen por cada autor (normalmente tres o cuatro) impiden que se destaque que hay grandes poetas nacidos en este periodo de la literatura colombiana. Merecían mayor destaque autores como Guillermo Valencia, León de Greiff, Álvaro Mutis o Gonzalo Arango, este último, incluso así, antologado con algunos de los más interesantes versos de este libro: Éramos dioses y nos volvieron esclavos./Éramos hijos del Sol y nos consolaron con medallas de lata./Éramos poetas y nos pusieron a recitar oraciones pordioseras.( p.165) En este mismo sentido, admitiendo que en cien años de poesía Colombia ha producido muchos más poetas merecedores de se antologados, no es por esto que la selección deja de se bastante inclusiva y que, en un último análisis, termina por conducir a una acumulación de poemas que, salvo la cronología, ni viene ni  va para ninguna parte. En otras palabras, al terminar la lectura de “Un país que sueña” uno queda conociendo a más de sesenta poetas colombianos, pero, infelizmente, poco conocerá de la poesía colombiana. Es de lamentar que sea así, principalmente porque queda por demostrar aquello que se escribió en el prólogo: Colombia es “un país en el que se escribe una gran literatura” (p. 17) o “es un país de poetas”. (p. 14)

Por otra parte, cuando Lauren Mendinueta destaca la relevancia que los periodos de convulsión y violencia de la historia colombiana tuvieron en las obras de gran parte de los poetas antologados, habría sido interesante que este libro procurase en parte mostrar eso mismo, lo que ocurre solo en algunas excepciones, como en los poemas escogidos de María Mercedes Carranza, una de las mejores secuencias de este libro: : Las ventanas muestran paisajes destruidos,/ carne y ceniza se confunden en las caras,/en las bocas las palabras se revuelven con miedo./ En esta casa todos estamos enterrados vivos.(p. 253) o “El asesino danza la Danza de la Muerte:
/ un paso adelante, una bala al corazón,
/

un paso atrás, una bala en el estómago.(…) /Todas las lenguas de la tierra maldicen al asesino. (p. 256)

Los reparos que se hicieron deben, incluso así, ser atenuados. Es de elogiar que alguien invierta semejante esfuerzo personal en la divulgación de poesía, ya que aunque fuera  tan sólo por eso, esta antología merece un enorme elogio. E, todavía más, porque en 400 páginas de poemas hay momentos que consiguen superar el tono general al que los problemas de trabajo formal acabaron por conducir: “La poesía es la única compañera/ acostúmbrate a sus cuchillos/ que es la única. (de Raúl Gómez Jattin, p. 245).

 

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