Hemeroteca de la sección “Portugal”

hel_1.jpg picture by LaurenblogPoeta y prosista portugués, autor de culto y personaje enigmático, Helberto Helder (1930) es un escritor al que admiro por su  particular abordaje de la literatura. En sus cuentos, por ejemplo, no encontramos el desarrollo de una anécdota o historia, porque él es un autor de la vida íntima, un cronista de los corredores de la mente.  El cuento que traduje pertenece a “Os passos em volta”, volumen que tiene en portugués más de veinte ediciones y que leí gracias a la recomendación de mi amigo Marcelo Teixeira. Este libro que se ha convertido en uno de “los libro de mi vida”, tiene verdaderos fanáticos aquí en Portugal. No me extraña porque la escritura de Helder, como la de Cortazar en la lengua española, ejerce una fascinación irresisitible. Esta es apenas un mínima muestra que espero despierte la curiosidad de muchos lectores. Por fortuna Hiperión publicó el libro en España. Si lo pueden apreciar en mi traducción, no se pueden imaginar el enorme placer que es leerlo en su original portugués.

ESTILO

Si yo quisiese enloquecería. Sé tal cantidad de historias terribles. Vi muchas cosas, me contaron casos extraordinarios, yo mismo… En fin, a veces ya no consigo organizar todo esto. Porque, sabe, despertar a las cuatro de la mañana en un cuarto vacío, encender un cigarro… ¿se da cuenta? La pequeña luz del fósforo levanta de repente el volumen de las sombras, la camisa puesta sobre la silla gana un volumen imposible, la vida nuestra… ¿comprende? …la vida nuestra, la vida entera, está allí como… como un acontecimiento excesivo… Tiene que ser ordenada a toda prisa. Felizmente existe el estilo. ¿No tiene idea de lo que es? Veamos: el estilo es una unidad de significación. ¿Me hago entender? ¿no? bien, no aguantamos el desorden atolondrado de la vida y, entonces, nos pegamos a ella, la reducimos a dos o tres tópicos simplificados. Después, por medio de una operación intelectual, decimos que esos tópicos se encuentran en un tópico común, supongamos del Amor o de la Muerte. ¿Entiende? Una de esas abstracciones que sirven para todo. El cigarro se consume ¿no es así?, la calma vuelve. Mas ¿puede imaginar lo que es esto toda las noches durante semanas o meses o años?
Una vez fui a un médico.
–Doctor, estoy loco – le dije–. -Debo estar loco.
–Hay locos en la familia? -preguntó el médico. –¿alcohólicos, sifilíticos?
–Sí, señor. Los peores. Locos, alcohólicos, sifilíticos, místicos, prostitutas, homosexuales. ¿Estaré loco?
El médico tenía sentido del humor y me recetó barbitúricos.
–No necesito remedios -dije yo–. Sé historias acerca de la vida. ¿De qué me sirven los barbitúricos?
La verdad es que yo aún no había encontrado el estilo. Pero oiga mi amigo: conozco por ejemplo la historia de un hombre viejo. Conozco también la de un hombre joven. La del viejo es mejor, pues era muy viejo ¿y qué podría él esperar?, Pero vea, preste mucha atención. Ese hombre viejísimo no se resignaría nunca a prescindir del amor. Amaba las flores. En medio de su soledad tenía masetas de orquídeas.
El mundo es así, qué quiere. Es forzoso encontrar un estilo. Seria bueno colocar grandes carteles en las calles, hacer avisos en la televisión y en los cines. Procure su estilo si no quiere terminar arruinado. Conseguí mi estilo estudiando matemáticas y oyendo un poco de música. -Joan Sebastian Bach–. Conoce seguramente esas cosas tan simples, tan armoniosas, que son un sistema de tres ecuaciones con tres incógnitas. Primitivo, rudimentario. Resolví miles de ecuaciones. Después oía Bach. Conseguí un estilo. Lo aplico por la noche, cuando despierto aterrorizado viendo las grandes sombras incomprensibles irguiéndose en medio del cuarto, cuando la pequeña luz se hace en la punta de los dedos y toda la inmensa melancolía del mundo parece subir de la sangre con su voz oscura… comienzo a hacer mi estilo. Admirable ejercicio este. A veces uso el proceso de vaciar las palabras. ¿Sabe cómo es? Tomo una palabra fundamental. Palabras fundamentales, curioso… Tomo una palabra fundamental: Amor, Enfermedad, Miedo, Muerte, Metamorfosis. La digo en voz baja veinte veces. Ya nada significa. Es un modo de alcanzar el estilo. Vea ahora esta artimaña:

A los niños los enloquece la poesía .
Escuchen un instante cómo quedan presos
en lo alto de ese grito, cómo la eternidad los acoge
en cuanto gritan y gritan.
(…)
– Y nada más somos el poema donde los niños
se distancian locamente.

Es el fragmento de una poesía. ¿Le gusta la poesía? ¿Sabe qué es poesía? ¿Tiene miedo a la poesía? ¿Tiene el demoniaco júbilo de la poesía?
Pues vea. Es también un estilo. El poeta no muere la muerte de la poesía. Es el estilo.
Esta oyendo cómo esos niños enormes gritan y gritan entrando en la eternidad. Note: Somos el poema donde ellos se distancian. ¿Cómo? Locamente. ¿Quién soportaría esos gritos magníficos? Pero el poeta hace el estilo.
Perdón, sea un poco más honesto. Sea al menos mas inteligente. Se ve bien que no estoy loco. Yo, no. Los niños son los que enloquecen, y eso es porque les falta un estilo.
¿Sabe de qué le estuve hablando? ¿De la vida? ¿De como desembarazarse de ella? Bien, el señor no es estúpido, pero tampoco es muy inteligente. Conozco. Conozco su tipo. Tal vez yo ya fui así. Usted practica las artes con parcimonia: no la poesía, mas las poesías… Se cultiva evidentemente. Quizá posee demasiado estilo. Pero, oiga, la locura, la tenebrosa y maravillosa locura… En fin ¿no seria eso más noble, digamos, más acorde al gran secreto de nuestra humanidad?
Tal vez el señor sea más inteligente que yo

Helberto Helder

Traducción del portugués de Lauren Mendinueta

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Escribo esta carta como respuesta a un largo comentario que me envió Javier Travieso a propósito de los diez años de la publicación de Inventario de Ciudad (ver los comentarios de la entrada anterior).

libreria.jpg picture by LaurenblogApreciado Javier:

Tal vez publicar un libro sea para algunos lo más importante que les ocurra en la vida, aunque para el resto del mundo no sea más que un acontecimiento banal. Los libros, y más los de poesía, suelen pasar por las librerías sin pena ni gloria, y eso por no mencionar sus escasas reseñas. Inventario de ciudad tuvo sólo una que me alegró muchísimo porque apareció en un periódico nacional, aunque al final no sirvió ni para hacerme más conocida ni para que el libro se vendiera mejor. Publicamos nuestro primer, segundo y tercer libro y seguimos siendo casi tan anónimos como siempre y los escritores mayores nos continúan mirando con las mismas reservas.

Grandes poetas, y me refiero a personas que en verdad cambiaron la literatura, como Fernando Pessoa y Emily Dickinson, apenas si editaron en vida y, sin embargo, qué sería de la literatura universal sin ellos. Emily Dickinson, lo sabemos por sus cartas, se enojó con su cuñada por publicar sin su consentimiento un par de poemas suyos en un periódico local. Ver su nombre en letras de molde no ilusionaba a Emily. Me dirás que poetas como Pessoa y Dickinson son excepcionales. Te concedo toda la razón. Para los demás mortales el asunto es otro.

Publicar es bueno porque impone una distancia necesaria entre lo que hacemos y lo que somos capaces de hacer. Cuando veo un poema mío publicado en un blog, en una antología o en un libro, no lo miro como la misma indulgencia que miro a mis hijos. Lo leo como si lo hubiera escrito mi peor enemigo y trato de ser dura en mi juicio, censurándolo, búrlándome y si es necesario renegando de él. Ya expulsé varios de mis poemas a puntapiés y no quiero volverlos a ver en mis libros futuros. Publicar no siginifica perder el control sobre lo propio. Yo nunca menciono el título de mi primer libro con la esperanza de que nadie se acuerde de que existe. Sé que Antonio Sarabia anda en busca, desde hace dos décadas, de los ejemplares que resten de su primer libro publicado, que casualmente es un poemario, para quemarlos sin piedad.
20080227120307-libreria1.jpg picture by LaurenblogPublicar es un acto que puede traer alegrías, pero te aseguro que la mayoría son efímeras. Tengo mucho que agradecerle a mis primeros poemarios. Gracias a ellos, por ejemplo, me invitaron por primera vez a un encuentro de escritores en Europa. Aquello fue maravilloso, porque yo no tenía dinero para hacer un viaje así por mi cuenta. El viaje duró tres semanas: Viena- Graz-Venecia- Paris, y sin embargo al regresar a mi pueblo nada había cambiado. Yo había cambiado un poco tal vez, pero me parece que nadie se dio cuenta. Entendí que no escribía para comunicarme con el mundo. Muchas personas, incluidos mis padres, me dijeron que debía dedicarme a otra cosa, o resignarme a morir de hambre, pero no me importó. Yo escribía porque me sentía sola y la vida en soledad es muy dura. Escribía para llenar un vacío que me acompañaba como una marca de nacimiento.
Desde hace unos meses te leo. No sabía que tenías 19 años, te pensaba un poco mayor. Me gusta lo que haces, tienes mucho talento. Y me honra tenerte entre mis lectores. No me cabe duda que algún día publicarás tú también. Cuando mire tu libro en los anaqueles me preguntaré si publicar se ha revelado para ti como “el hecho más importante de tu vida”. Espero sinceramente que no. Que vivirás muchas experiencias más trascendentales que ésa.
En esta carta te he dejado un puñado de ideas personales, imagino que te servirán de muy poco. Para decirlo con una frese hecha: cada escritor es un mundo. Sólo me queda agradecerte que me hayas escrito, trataré de sentirme “un todo, una pieza en el genio histórico”, como me dices, pero no sé si lo lograré. No paso de ser una escritora colombiana de provincia que ahora tiene la suerte de vivir en Lisboa.
Con afecto,
Lauren Mendinueta

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CIMG3410-1.jpg picture by LaurenblogAntes de irme a España para participar en el Salón Iberoamericano del libro de Gijón, quisiera compartir con ustedes una de las visitas más bellas que haya hecho en la ciudad de Lisboa. Se trata del Palacio de los marqueses de Fronteira. Los jardines y el palacio, fueron originalmente construidos como casa de verano al rededor del año 1670 por el primer Marqués de Fronteira Don João de Mascarenhas. Entonces se ubicaba en la cima de la colina de Monsanto, a pocos kilómetros de la Lisboa del siglo XVII. Como imaginarán hoy en día la ciudad ha llegado hasta la puerta del palacio y parece increíble que alguna vez se utilizaran los bosques aledaños para la Caza. Después del terremoto que arrasó Lisboa en 1755 el palacio fue restaurado con mármoles y frescos, lo que enriqueció su arquitectura.
El palacio debe su reputación en gran parte a la calidad y cantidad de azulejos, que son de una gran variedad en lo que respecta a escala, color, diseño y tema. Los azulejos adornan las estancias principales de la casa y también el gran jardín.
Pocas veces suelo recomendar en el blog lugares para visitar, pero este palacio es tan encantador que no debería perdérselo nadie. El palacio está habitado por al actual Marqués de Fronteira. Las visitas deben solicitarse por teléfono con al menos un día de anticipación y son siempre guiadas. Les dejo la dirección para que no tengas excusas.

Largo de S. Domingos de Benfica, 1 -1500-554 Lisboa

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OBJETO
para la primera página de su enésimo libro el autor quería un espacio en blanco. un espacio que cegase al lector de modo que tuviese que aprender, de nuevo, a comportarse frente a las páginas de un objeto desconocido.

OBJETO
para a primeira página do seu enésimo livro, o autor queria um espaço em branco. um espaço que cegasse o leitor, de modo a que ele tivesse que aprender, de novo, a comportar-se perante as páginas de um objecto desconhecido.

3403355962_36665dbb1b.jpg picture by LaurenblogCAJA
Sólo pasados algunos siglos el hombre comprendió que las promesas pueden darse vacías. una caja sin nada adentro. Pero incluso así se les da el mismo nombre: promesas. En fin, dice el hombre para sí mismo, todavía me queda una caja.

CAIXA

só passados alguns séculos o homem compreendeu que as promessas podem ser entregues vazias. uma caixa sem nada dentro. ainda assim, dão-lhe o mesmo nome, promessas. enfim, diz o homem para si mesmo, ainda me resta uma caixa.

TODAVÍA
El hombre, ya muy viejo, guardaba en la caja todo su dinero. un día una mujer tocó a su puerta y lo atrajo hasta un descampado. Ahí dos hombres lo atacaron y lo amarraron de pies y manos. Cuando se soltó ya era de mañana. Al regresar a casa, se dio cuenta de que se habían llevado la caja. El hombre comprendió que incluso sin la caja las promesas son algo que se mantiene. promesas de días mejores, por ejemplo. no siempre creemos en ellas. pero las promesas sobreviven.

AINDA
o homem, já muito velho, guardava na caixa todo o seu dinheiro. um dia, uma mulher bateu à porta e atraiu-o para um descampado. aí, dois homens atacaram-no e prenderam-no de pés e mãos. soltou-se era já manhã. ao regressar a casa, apercebeu-se de que lhe haviam levado a caixa. o homem compreendeu que, mesmo sem caixa, as promessas são algo que se mantém. promessas de dias melhores, por exemplo. nem sempre acreditamos nelas. mas as promessas subsistem.

Luíz Felipe Cristóvão (Torres Vedras, Portugal-1979)

Las traducciones son mías. Para leer otros cuentos breves visite el blog de Luís Felipe aquí

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ramon-2.jpg picture by Laurenblog

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Al poeta Ramón Peralta (México, 1972) lo conocí a mediados de abril de 2005 en el Centro Cultural Pirámide en el D.F. durante una lectura que organizó para mí Jocelin Pantoja. Aquella lectura marcaba justamente el final de mi Beca de Residencia Artística en México, mi regreso a Colombia y mi inminente traslado a España. Esa noche intercambié un par de palabras con Ramón y después no volví a tener noticias suyas. Hasta que un día a principios del año pasado recibí un correo electrónico con la noticia de una visita de Ramón a Lisboa. Me dio muchísimo gusto saberlo y de inmediato le propuse que nos reuniéramos. Para mi sorpresa Ramón había llegado a Lisboa con la intención de quedarse y aquí está viviendo desde hace más de un año. En esta ciudad mágica él comparte su vida con Ana, una chica española bellísima e inteligente (la autora de la foto de Ramón que ven más arriba). Es un escritor afortunado. En Lisboa está escribiendo sus libros de poesía y también una novela. A veces le digo a Ramón que Antonio, él y yo formamos la semilla de un nuevo grupo de escritores hispanoamericanos que crece en Lisboa. Nuestros amigos novelistas, la cubana Karla Suárez y el español José Manuel Fajardo, también piensan mudarse muy pronto acá. “Alguna vez se hablará del grupo de Lisboa”, bromeo. Él se ríe. Fuera de bromas, es un placer contar con la amistad de colegas que han elegido Portugal como su casa.

Los poemas de Ramón Peralta son inéditos, una colaboración especial para Inventario.

INSTANTÁNEAS
(algunos fragmentos)

Un martes de lluvia – un martes de lluvia y viento – un martes de lluvia viento y sol – un martes sin sol – un martes de sol y viento – un martes por la noche – por la mañana – por la tarde – nos vemos – caminanos – un martes – después de la comida – en un martes nublado – después de que los niños salgan a la escuela – en un martes – todos los martes – en una tarde – nos vemos – caminamos. Un becerro bala al oler la sangre de sus compañeras. Gira la cabeza que se le escapa por momentos al hombre que la sostiene. Mira el horizonte, no encuentra nada en que detenerse. Sigue oliendo la sangre, sus patas traseras tiemblan, bailan, se doblan.

Recordemos un automóvil es una partícula, el golpe de un boxeador es una fuerza, el espacio entre el núcleo atómico y los electrones es vacío. Una ola es una onda. El horizonte, las emociones y los recuerdos son producidos por el mismo efecto cuando lanzamos una piedra al estanque y se forman pequeñas ondas hasta la orilla recorriendo la totalidad de la superficie. En el pueblo, una puerta amarilla, un campo de cebollas. Un retrato con la cara llena de miedo. El hombre recostado, enfermo, apenas se le veían los ojos. Ellos trataban de verse en el espejo. Siempre los desconocidos, los que salen en las fotos y sonríen. El granjero con su perro, un galgo. Ambos, no sé por qué, tienen los mismos ojos. Se tapó la mitad de su rostro, en lugar de su ojo, quedó su anillo. el relámpago verde de los loros. Mis cabellos eran nubes extendidas, como si fueran llamas, grandes llamas blancas. La preocupación son las manos en el rostro. Un tiburón en el puesto del mercado. La luna llena sobre un grupo de nubes. Soñé la milpa tupida, alta y por encima dorada. El sonido del anuncio rojo de lámina al soplar el viento. Esa luz que atrae a los insectos.

FOTOSÍNTESIS

(primeros fragmentos)
Acércate a la ventana, ahí la luz cruza libremente, guarda el principio universal, la velocidad de un meteoro; hace visible cualquier superficie y dibuja tu rostro.
El obturador te deja descender. Nos ofrece la posibilidad de registrar fenómenos fugaces. Tu cuerpo presenta los detalles. El cielo es una furia, se reproduce con un color más fuerte y queda el sol nítido. (El sol todo dibuja al tocar sus remos)
Observa el después, parece una coincidencia que estemos presentes en algo que pasó volando por un mausoleo y se detuvo celeste, más adelante, en una rama.

A esto después le llamarán fotografía:

images-1-1.jpg picture by Laurenblog

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ese algo que usted vio y ahora recuerda.
No subiremos el diafragma, esa es mi última voluntad, estoy seguro, seremos héroes. Voy a decírselo una sola vez, la pared será una sombrilla porque el sol es un Niágara y toca tu frente.
Entre nosotros no hay nada, salvo lo que ocurre cuando nos observamos. Arrastramos la iluminación perfecta, el gato duerme para no olvidar la casa. Salta del obturador un ruido principal, es el mismo de una máquina de escribir. El destino es el mismo para todos. La fuente proviene de un flash electrónico con paraguas a unos 65 centímetros arriba de mi hombro. Luego, el borde de un destello regresó todo, regresa todo a mis ojos, la soledad de una estación de trenes quedó impresa, y tú con la paciencia de la hierba.
Durante muchos años te robo en una cita, en un instante, concreto y aislado. La foto es una frase para que no desaparezcas. Mira el encuadre, deja de tocarte en el espejo, un retrato no es una semejanza. No te preocupes la garganta, ya casi termino el rollo; listo, tu cuerpo revuelto sobrevivirá al tiempo. Una máquina lo copió, eso es lo que importa en el castillo en un día de verano.
1.- El obturador te deja encender en todos esos colores, en todas esas líneas y en la forma te captura, te comparte, te lleva a otra tierra.

2.- No necesitamos saber más palabras, aquí el cuerpo petrificado es bello, sin doble intención; colgado de una abeja ignora el silencio que le rodea.

3.- Ayer eras el átomo de una mesera atenta. No quiero describir en realidad como eres. Hoy entras a las seis. Con la blusa limpia caminas por la calle y nada se detiene en tu ombligo, por eso la punta de la belleza es efímera por eso Nadar, Julia Margaret Cameron, y los ojos los tenemos atentos, indecisos a tu cintura que duerme, a las ruinas que llevas por delante y el piso encerado crea una visión que no le importa Pistolletto.

5.- Anotemos las impresiones.

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convite_luz_indecisa_para_web_2.jpg picture by Laurenblog

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.Hoje em Lisboa. Livraria Pó dos Livros, 19h00. Jorge Silva Melo apresenta o livro (em jeito de conversa). Miguel-Manso lê alguns poemas.
Estão todos convidados. O blogue de Jósé Mário aqui

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Me encanta leer diarios y correspondencias de escritores. Asomarme a la vida privada y “real” de aquellos que viven de, y para, la invención de otros mundos. Algunas veces, la historia el autor llega a parecerme más interesante que sus propios libros. Recuerdo, por ejemplo, que al leer las cartas que intercambiaron Scott Fitzgeral y su mujer Zelda entre 1919 y 1940 (Grijalbo Mondadori, 1994), me encontré con una historia muy superior a todas las novelas o cuentos escritos por ninguno de los dos. La verdadera gran novela, a ratos demasiado dolorosa, la escribieron a cuatro manos. La correspondencia se interrumpió trágicamente porque Zelda murió en el hospital Psiquiátrico Highland, durante un incendio que, se ha insinuado, pudo haber provocado ella misma y en el que perdieron la vida nueve mujeres en total.
Otro libro maravilloso que les recomiendo leer es el que recoge las Cartas Poéticas e íntimas de Emily Dickinson (Grijalbo mondadori, 1996). En ellas es imposible distinguir la distancia entre la autora y la persona. Nadie como la pequeña de Amherst supo ser en su vida una absoluta unidad. Sus cartas tienen tanto interés como su poesía y fascinan del mismo modo.
El año pasado la revista francesa Belles Latinas, le pidió a varios escritores latinoamericanos que escribieran una narración autobiográfica con el tema Un día en la vida de… En exclusiva para Inventario tengo la primicia de compartir con ustedes un día en la vida del escritor mexicano Antonio Sarabia. El título de su narración es un homenaje a J.D. Salinger, y a su cuento Un día perfecto para el pez banana. La foto del pez luna, junto a Antono Sarabia, la tomó Daniel Mordsinsli.

UN DÍA PERFECTO PARA EL PEZ LUNA

Hace unos días, cansado de libretas, lápices y ordenadores, acudí a refugiarme al oceanario de Lisboa. A veces me sosiega entrar ahí, me ayuda a pensar. Me encanta introducirme en su fresca penumbra donde la luz proviene del inmenso tanque central reputado como el más grande de Europa y, después de recorrerlo un rato, sentarme a meditar en algún recoveco donde impere la quietud y el silencio. ASyPezLuna.jpg picture by LaurenblogMe siento bien acompañado junto a los versos de Sofía de Mello intercalados a trechos en los amplios corredores que miran al colosal y redondo acuario. Un océano diminuto al que hay que contornar varias veces desde distintos niveles para apreciarlo por entero. Se diría que la placidez y la calma se proyectan hacia nosotros desde la dilatada pecera donde se desplazan con desmayada lentitud numerosos bancos de peces, de distintos tamaños, formas y colores. Yo me dejo seducir por la paz de sus serenos movimientos. Sigo con la vista la gran variedad de tiburones y las enormes mantarrayas aleteando mansamente hacia ninguna parte. Todos flotan leves en esa etérea transparencia en la que la gravedad parece perder toda importancia.
Las variaciones en la temperatura del agua favorecen la creación de distintos ambientes marinos permitiendo así las concentraciones de diversas especies en puntos opuestos del gigantesco embalse. Según la altura y el ángulo en que me encuentre, o el rincón desde el que mire, puedo apreciar las diversas formas de la vida oceánica. Desde las siniestras morenas exhibiendo sus feroces mandíbulas dentadas y las anguilas serpenteando entre las rocas hasta las rayas color arena con el aguijón extendido, inmóviles, camuflándose entre las piedras y corales del fondo.
Entre todos esos seres admirables sobresale la descomunal silueta del pez luna. El único ejemplar de su especie que posee el acuario. Yo lo veo como un pavoroso engendro antediluviano. Me es imposible encontrarle forma de pez, o de luna, a pesar de su blancura. Me parece más bien un lento y amorfo meteorito que atraviesa la inmensa pecera con la pesada majestad de un pálido y rugoso satélite acuático. Él es el emperador del estanque. Su enorme tamaño le hace reinar sin disputa sobre los demás habitantes a quienes parece observar con su enorme ojo fijo, igual a la claraboya de un deforme Nautilus que explorara indiferente su entorno.
Su pausado orbitar me perturba y fascina. ¿A dónde va durante ese constante ir y venir por la pecera? ¿No lo imito yo, no lo imitamos todos nosotros, en nuestro constante gravitar por el mundo? Peces extraviados en un oceanario más amplio, persiguiendo ya no se qué absurdos empeños, dando vueltas y más vueltas para retornar tarde o temprano al punto de partida: el umbroso corredor espiral con los versos de Sofía de Mello grabados en sus muros.
Esta última vez el pez luna, como si leyera mi mente, acercó de pronto su monstruosa cabeza a la vidriera. Se habría dicho que el espectador era él y asomaba lleno de curiosidad a esa otra vida que se extendía en el pasillo. Clavó en mí su repulsivo e insolente ojo negro y me sentí descubierto. ¿Sería esa la primera vez que me observaba o, habiéndome advertido durante mis anteriores visitas, se aproximaba ahora para contemplarme de cerca? ¿Qué pensaría de mi figura torpe, desmedrada, sin aerodinamismo y sin aletas que se mueve sin gracia a ras del suelo? ¿Qué historias se figuraría de mi existencia? ¿Le parecería yo más feo y repelente que él mismo?
Al cabo de unos instantes en los que permanecí paralizado de horror, se dio media vuelta y, mostrándome con desdén su aleta dorsal, prosiguió su interrumpido merodear por la pecera.
Ya no le seguí con la vista. Me apresuré fuera del acuario y no he vuelto a entrar desde entonces. Salí al sol de Lisboa y, bien instalado en su luz, me alejé a toda prisa hacia el cálido y hospitalario ambiente del Farta Brutos, mi restaurante favorito en Bairro Alto. Allí aplaqué mis angustias existenciales pidiendo al amigo Oliveira, el bonachón propietario, que me sirviera sin mayores dilaciones un buen rodaballo a la plancha.

Antonio Sarabia

El blog de Antonio aquí

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luz-indecisa.jpg picture by Laurenblog

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Desde ayer se encentra en las librerías portuguesas el último libro de José Mário Silva (Paris, 1972). Para los lectores en español he traducido cuatro de sus poemas. Si quieren saber más sobre este interesante autor portugués nacido en Francia (borgiano confeso) les recomiendo visitar su blog: O Bibliotecário de Babel. Es uno de los espacios virtuales que no dejo de consutar. En él, además de información sobre eventos literarios en Portugal, se leen excelentes reseñas de libros y poesías. Un blog para bibliófilos y amantes de la literatura. Y aquellos que tengan oportunidad les recomiendo que no dejen de comprar el libro.


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resgate

A memoria,
luz indecisa,
ignora ainda
o que deve
iluminar.

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rescate

La memoria,
luz indecisa,
ignora aun
lo que debe
iluminar.

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vivenda lucinda

Junto à casa mais pequena uma
escada de cimento (no vão a minha avó
guardava bilhas de gás e trapos velhos).
Ao cimo da escada, olhando em frente, via-se
o pinheiro que os meus pais plantaram há muitos
anos, as canas agitadas pela brisa, o tanque cheio
de algas e girinos, a rede de arame a esconder
coelhos assustados, o poço com uma perpétua
escuridão lá dentro. À direita ficava o telheiro
onde nos abrigávamos da chuva, durante as
longas festas de aniversário (a mesa: toalha
de linho, o bolo com poucas velas, pães
de leite às metades, desenhos geométricos
no arroz-doce). Havia ainda, mais distante
a figueira -mas isso está noutro poema.

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vivienda lucinda

Junto a la casa más pequeña había una
escalera de cemento (en su vano mi abuela
guardaba bidones de gas y trapos viejos).
Encima de la escalera, mirando al frente, se veía
el pino que mis padres plantaron hace muchos
años, las cañas agitadas por la brisa, el tanque lleno
de algas y renacuajos, la cerca de alambre escondiendo
conejos asustados, el poso con una perpetua
oscuridad adentro. A la derecha el cobertizo
donde nos abrigábamos de la lluvia, durante las
largas fiestas de cumpleaños (la mesa: mantel
de lino, pastel con pocas velas, panes
de leche abiertos, dibujos geométricos
en el arroz de leche). También había, más allá,
una higuera -mas eso está en otro poema.

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torneio de xadrez

Ao carregar no relógio,
o meu tempo parava.
Nunca voltei a sentir
tamanho poder.

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torneo de ajedrez

Al pulsar en el reloj
mi tiempo paraba.
Nunca volví a sentir
semejante poder.

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literatura

Esperávamos por
ela na esplanada,
Sábados à tarde,
como quem espera
aquele amigo mais velho,
tão ingrato, que um dia
deixou de nos falar.

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literatura

La esperábamos a
ella en la explanada,
sábados por la tarde,
como quien espera
aquel amigo mayor,
tan ingrato, que un día
dejó de hablarnos.

Originales tomados de Luz Indecisa editora OCEANOS (Alfragide, Portugal, 2009) Traducción de Lauren Mendinueta.

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af_ler_no_chiado_abril.jpg picture by Laurenblog

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Ayer 2 de abril, en la librería Bertrand de Chiado, aquí en Lisboa, asistí a un debate sobre la publicación de blogs en formato libro. Los participantes expusieron tres puntos de vista bien distintos, aunque los tres coincidían en el hecho de ser autores de blogs. Rui Tavares, por ejemplo, tenía además la experiencia de haber publicado su blog en forma de libro con dos tiradas de 5.000 ejemplares y un resultado en ventas bastante bueno para el sector portugués. En su intervención Rui, quien además es historiador, recordó brevemente la historia de los formatos de lectura, mencionando especialmente el paso que dio la humanidad hace 2.000 años al remplazar los antiguos rollos por los libros tal y como los conocemos hoy. Comparó los volúmenes de la antiguedad (rollos en forma cilíndrica) con la lectura que hacemos en pantallas por la forma lineal de lectura que impone el formato. También, durante su intervención defendió el libro impreso, tal y como lo conocemos, como el formato más agradable de lectura.

Isabel Coutinho, por el contrario, se mostró optimista con respecto a lo que nos ofrecen las nuevas tecnologías y compartió con nosotros varios adelantos del sector. Nos dijo, por ejemplo, que ya es posible usar marcadores en los e-books, o en el iPhone, e incluso hacer anotaciones en los márgenes, lo que rompe con el obstáculo de la lectura lineal en pantalla. Recordó además que los aparatos para leer libros siguen mejorando a gran velocidad para ofrecer un brillo en la pantalla más parecido al del papel en contacto con la luz. Otro tema interesante que tocó Isabel fue el de los blogs como escaparates para los nuevos escritores en busca de lectores o, incluso, de editor, compartiendo algunos testimonios exitosos al respecto.

José Mario Silva, en cambio, nos enseñó una buena muestra de blogs portugueses editados en formato libro, algunos de ellos con tirajes que alcanzaron los 45.000 ejemplares, y planteó los blogs como espacios para compartir los procesos de escritura. Así, por ejemplo, me enteré de que mi amigo el escritor brasileiro João Paulo Cuenca había escrito un blog al tiempo que redactaba su primera novela. En este blog relataba sus experiencias como escritor, sus aciertos, dudas y dificultades, lo que le fue dando notoriedad en los círculos literarios. De esto no hace más que un par de años y ciertamente hoy es un autor bien valorado tanto en américa, donde se le consideró uno de los mejores 39 escritores menores de 39 años en el 2007, como en Europa.

Al final se habló sobre el futuro del libro impreso en papel. Salvo Isabel, que es una verdadera defensora de los adelantos, los otros participantes defendieron a ultranza el libro tradicional. Después de una hora de conversación, la moderadora Anabela Mota Riveiro, quien lo hizo muy bien, abrió el debate al público. Mientras los escuchaba, pensé que quizás ellos tres, a pesar de ser menores de cuarenta años, no eran las personas más idóneas para responder a esta pregunta. El futuro de los libros estará en manos de nuestros nietos y bisnietos, generaciones que ya nacerán con al menos un computador en casa, que aprenderán a leer en pantallas digitales y que, tal vez, estarán mejor entrenados que nosotros para leer textos largos en formatos electrónicos. Quién sabe si incluso nuestros nietos y bisnietos, no estarán fisiológicamente mejor adapatados para las nuevas tecnologías. Al comentarlo en voz alta, Anabela hizo una comparación interesante: “es como si para nosotros la lectura en pantalla fuera una segunda lengua mientras que para las nuevas generaciones puede llegar a ser la lengua materna”. Sí, algo así, sucintamente, era lo que yo quería decir.

No creo que los libros lleguen a desaparecer por completo, siempre existiremos sus apasionados. Pero el panorama editorial puede cambiar en un tiempo muy corto. Imaginemos que los libros de texto escolares pueden ir en los discos duros de los portátiles de nuestros hijos. Aquí en Portugal, por ejemplo, el gobierno ha facilitado Los Magallanes: portátiles para niños y niñas en edad escolar por 50 euros. ¿No sería mucho más barato para nosotros los padres comprar CDs con los libros escolares? ¿No nos ahorraríamos un buen número de árboles con este solo gesto? Yo creo sinceramente que vamos para allá.

Para terminar quiero aclarar que este blog no ha recibido ningún tipo de propuesta para convertirse en libro. El título del post es sólo una traducción del nombre del debate al que asistí ayer. Ahora les toca opinar a ustedes.

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RosaLobato1.jpg picture by LaurenblogDespués de la vacaciones de Navidad me ha costado mucho trabajo volver a actualizar el blog. Pero esta noche el entusiasmo me impulsa a no dejar pasar un día más para presentarles a la escritora portuguesa Rosa Lobato de Farias (Lisboa, 1932). Su libro, As Pequenas Palavras, se encuentra sobre mi escritorio desde hace ya varias semanas, una bonita edición publicada por Guimarães Editores en 1987. Tengo el libro a la mano porque lo estoy traduciendo, no por encargo o con miras a una futura publicación, lo estoy traudciendo por el puro placer de internarme en su gracia. Busqué en la web poemas de Rosa Lobato ya vertidos a nuestra lengua y no encontré, pero descubrí con alegría que Torremozas publicó Compromiso con las Palabras traducido por María Tecla Portela Carreiro.CT185_m.gif picture by Laurenblog

Rosa es una autora muy querida en Portugal, a su popularidad ha contrubiudo el hecho de ser una conocida actriz de televisión y, en los últimos tiempos, una notable novelista.También es justo mencionar su faceta de compositora, con cientos de canciones grabadas por los mejores fadistas portugueses. As Pequenas Palavras es un libro transparente, en el que la voz lírica proyecta la vivencia de un amor feliz. Amor por y para la pareja, amor por y para la palabra. Un libro del que ya no me quiero desprender.  Espero que disfruten la delicadeza de este pequeño poema de amor y mi pobre traducción. Feliz año nuevo para todos. (más…)

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