Voces de Grecia, Rita Sumí-Papá

SI YO SALIERA A PASEAR CON MIS AMIGAS MUERTAS

Si saliera a pasear con mis amigas muertas
la ciudad seguramente se inundaría de muchachas mudas
el aire olería a muerte
las murallas exhibirían banderas blancas al vuelo
se detendría el tráfico,
si saliera a pasear con mis amigas muertas.

Si saliera a pasear con mis amigas muertas,
se vería a la multitud de jóvenes,
con los pechos desnudos y atravesados,
preguntarles a ustedes
¿ por qué ordenaron que debíamos dormir
antes de la hora señalada,
por qué nos tuvimos que acostar si había frío
y estabamos llorando,
además, no tuvimos tiempo
de acomodarnos los cabellos?,
si saliera a pasear con mis amigas muertas.

Si saliera a pasear con mis amigas muertas
una muchedumbre se detendría a mirar con estupor
a la más grácil falange que antes horadó la tierra
a la más sagrada de las procesiones que desfilaron por estas calles
a la más gloriosa y ensangrentada de las resurrecciones,
si saliera a pasear con mis amigas muertas.

Si saliera a pasear con mis amigas muertas,
la luna llena treparía alto como un ramillete de azahares
para coronar sus frentes,
dentro de las cuencas vacías de sus ojos
las orquestas, tocando himnos funerarios,
harían danzar sus rizos, sus vendas manchadas.
¡Oh, cuántos de ustedes
morirían de remordimiento!
sólo
si yo saliera a pasear con mis amigas muertas.


NOSTALGIA VESPERTINA

¿Dónde estarás esta tarde, amado mío,
Que los grillos parecen llorar la yerba?
¿Cuál polvareda te cubre de mis ojos,
Cuál puerta ajena te esconde?

¿Dónde andas escondido, cómo te deslizaste
Desde dentro de mis manos, bienamado?
¿Por qué no te han podido proteger
Del torbellino del fatal viento?

¿Dónde estás para que veas cómo ha crecido
La enredadera nuestra en el patio,
Cómo se aprieta loca encima de las rejas
Y me hace siempre recordar nuestro beso?

¡Dónde estarás ahora que la noche toda
Dirías que sufre voluptuosa el amor!
Vuelve a nuestra humilde casa
Como paloma desviada de su ruta.

La chimenea humea en los cuartos,
Hace ya una hora que el trabajo acabó,
Que la mujer está posada en la puerta,
Esperando que aparezca su esposo.

Y yo, sola, pensativa, en nuestro umbral,
Cansada ya por el trabajo del día,
Estoy parada en la puerta que esta noche
Más que nunca te quisiera encerrar.

siros-02.jpg picture by LaurenblogRita Bumi-Papá, poeta griega contemporánea de Seferis, Engonópulos, Votsi, Kazanzakis y Ellytis. Sufrió la ocupación alema durante la Segunda Guerra Mundial, la resistencia y la Guerra Civil posterior. Nació en la isla de Siros y murió en 1984 con dieciséis libros de poemas publicados. (En la fotografía su isla natal)

Otra vez Olga Votsi

Esta es la segunda entrada que le dedico a la poeta griega Olga Votsi (El Pireo, 1922). La primera es de noviembre del año pasado. Entonces Inventario tenía un dominio de blogspot y la de Olga fue la segunda o tercera entrada. Se trata de una poeta extraordinaria de la que escasamente se encuentran poemas en español. De hecho, cuando compré su libro quise leer otros textos suyos y no encontré una sola página con traducciones a vofoto3.jpg picture by Laurenblognuestra lengua. En Internet sólo se podían ver los originales en griego y algunas versiones en fracés. Hoy volví a realizar una búsqueda y me alegró descubrir un par de páginas con poemas de Olga en Español. Y no crean que es fácil encontar textos de esta autora ni siquiera en su lengua. Lo sé porque en abril de 2007 visité varias librerías en Atenas buscando libros suyos sin ningún resultado. Parece que ha sido una poeta discreta de la que apenas se tienen datos biográficos. ¿Seguirá viva? No lo he podido averiguar. Sé que estudió Filología en la Universidad de Atenas e Historia del arte y Filología alemana en Bonn. Además de poesía pubicó ensayos y traducciones de poetas ingleses, alemanes y franceses.

Los poemas de Olga Votsi en traducción de José Ruiz pertenecen al libro La Fuente y el Ojo publicado en Barcelona por la editorial Los Vientos en 1984. Mi ejemplar lo conseguí en la librería española de Lisboa por cinco euros. Si les gusta su poesía no dejen de visitar la entrada de noviembre, allí encontarán otros poemas.

 

LA MÁSCARA

Esta máscara se adapta muy profundamente.
Está construida en el ángel,
en las azules palabras de la belleza.
Está hecha del color de la bondad.
procura olvidar el duro granito,
la señal de su origen,
las alas enlodadas de donde surgió.

Esta máscara formada de cielo
intentas adaptar a tu rostro.
Mas la desgarran las oscuras aguas del corazón,
un cuchillo vulnera su hermosura,
corren las lágrimas por los huecos
que a los hombres querían contemplar.

Esto no es rostro.
Es un andrajo que en tus manos sostienes doliente.
Pero no cejes nunca en este movimiento,
de llevarte al rostro la máscara que elegiste.
Tal vez entre sus grietas,
tal vez entre la noche __la noche de tu alma__
unos lirios azules florezcan.

“Cripta y frontera”, 1970 Sigue leyendo

Olga Votsi, un dulce desafío

Olga Votsi (el Pireo, 1922) es una de las poetas griegas contemporáneas más sobresalientes, pero a pesar de ello es prácticamente una desconocida en nuestra lengua. Por ejemplo, Internet no ofrece poemas suyos traducidos al castellano. Me siento afortunada de haber encontrado en una pequeña librería, de las pocas que conservan en sus estantes joyas editadas décadas atrás, un libro suyo titulado “La fuente y el ojo”. 

Los Vientos, la editorial que lo publicó en Barcelona en 1984, reunió bajo ese título poemas de varios libros de la autora aparecidos entre 1962 y 1982. La traducción estuvo a cargo de José Ruiz. La poesía de Olga Votsi es directa, reflexiva y lanza un dulce desafío a sus lectores: recorrer con los ojos abiertos el camino que hemos recorrido mil veces con los ojos cerrados.

Los santos

I
¡Qué difícil el camino de los santos,
cuando pisan sus píes en la abrasada arena,
cuando el viento sus revueltos cabellos azota
intentando roerles el rostro macilento!
Mas ellos, en soledad de corazón, con los ojos cerrados, caminan.
Estos santos salidos de las fronteras, fuera del mundo,
¡cómo en las alas de la noche deberán llorar
por su herida, por la de los hombres que atrás dejaron,
cómo en el seno de la noche se unirán a llorar,
porque en ninguna parte hallarán al dios que buscan!

II
Todo cabo cae, cae la noche, caen las voces,
y quedan silenciosos en sus celdas, los santos solitarios,
con el león a los píes, los libros en su retiro,
oyendo el ruido del mundo que por otra voz dejaron.
Inclinan la cabeza amargamente en su pobre mesa y lloran,
por esta lejana música que por vez postrera en sus oídos suena,
por este meteoro, lleno de luz y llama, que en sus manos se apaga.

De “Primera raíz”, 1962

La máscara

Esta máscara se adapta muy profundamente.
Está construida en el ángel,
en las azules palabras de la belleza.
Está hecha del color de la bondad.
Procura olvidar el duro granito,
la señal de su origen,
las algas enlodadas de donde surgió.

Esta máscara formada de cielo
intentas adaptar a tu rostro.
Mas la desgarran las oscuras aguas de tu corazón,
un cuchillo vulnera su hermosura,
corren las lágrimas por los huecos
que a los hombres querían contemplar.

Esto no es rostro.
Es un andrajo que en tus manos sostienes doliente.
Pero no cejes nunca en este movimiento,
de llevarte al rostro la máscara que elegiste.
Tal vez entre sus grietas,
tal vez entre la noche ⎯la noche de tu alma⎯
unos lirios azules florezcan.

De “Cripta y Frontera”, 1970

La Medusa

El tiempo saca uno a uno los dientes
de la horrenda boca de la Medusa,
y ya no puede hacer daño.
Los lamentos salvajes de la noche,
los hinchados torrentes de la oscura pasión,
la vena insumisa del predominio se aplacan,
los hondos barrancos de la envidia
se convierten en valles suaves
para que paseen sin miedo los pájaros
y el sol caliente en invierno.

Los duros rostros,
los soberbios puentes,
se endulzan con el tiempo,
Porque sin cesar junto a ellos resuena el torrente revuelto
que como basura todo lo arrastra en remolino.

Y luego esta súbita floración primaveral,
flor deslumbrante y nieve,
ciega la mirada
que se abaja sumisa
al fulgor de la vida,
a las huellas de la rueda,
que penetran pesadamente, para pasar más lejos.

De “El otro Saber”, 1982