Hemeroteca de la sección “autores argentinos”

Quiero compartir con los lectores de Inventario la canción “Como una cigarra” de la poeta argentina María Elena Walsh interpretada por Mercedes Sosa. La descubrí de casualidad navegando por Internet, pero no podía dejar de compartirla. Realmente bella. Maravillosa. Entrañable.

 

http://www.youtube.com/watch?v=yzUAUv16x6k&feature=player_embedded

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Como les anuncié en una entrada anterior, desde el martes pasado estoy en la ciudad de Buenos Aires. He vivido un montón de experiencias inolvidables aunque desafortunadamente agarré una gripa que me postró en la cama con fiebre alta por tres días. Ahora ya estoy bastante mejor y espero recuperar el tiempo perdido en estos dos días que me restan antes de iniciar el viaje a El Chaco. Lo mejor de todo ha sido poder ver a los amigos, Mempo Giardinelli y Elsa Osorio, ambos escritores muy viajeros que por fortuna están en Argentina por estos días. También pude ver a mi casi hermana, la poeta veneciana Silva Favaretto quien se encontraba en la ciudad de vacaciones y ahora está de vuelta en Venecia.

PRIMEROS DÍAS EN LA CIUDAD

Cuando llego a una ciudad lo primero que hago es buscar los lugares que marcaron la vida y la obra de los autores que más amo. En San Petersburgo visité la casa de Ana Ajmátova y en Moscú la de Marina Tsvietáiva, por ejemplo. Los que me conocen bien sabrán que en Buenos Aires ando tras el rastro de Alejandra Pizarnik. ¿Qué he encontrado? poco, la verdad, pero mucho ciertamente. Les cuento. La primera noche en Buenos Aires cené con Mempo Giardinelli, Antonio Sarabia, Silvia Favaretto y Elsa Osorio. Durante la cena se me ocurrió preguntarle a Elsa si ella sabía qué lugares se podían visitar relacionados con Alejandra Pizarnik en Buenos Aires. Aparentemente nada más allá de la tumba en el cementerio israelita de La Tablada, me dijo. Sin embargo, la misma Elsa participa actualmente en una obra de teatro que relaciona la vida de Alejandra Pizarnik con la de Silvina Ocampo. La pieza se titula Mujeres Terribles. Alejandra es representada por Noemí Frenkel y Silvina por Marta Bianchi, con la dirección de Lía Jelín. Al finalizar la obra una periodista cultural entrevista a Elsa sobre la obra de ambas autoras y deja, incluso, un pequeño espacio para preguntas del público.

Gracias a la invitación de Elsa todos, ecepto Mempo que ya está de vuelta a El Chaco, vimos Mujeres Terribles el miércoles por la noche. Debo confesar que me emocioné hasta las lágrimas al escuchar los poemas de Alejandra recitados por Noemí Frenkel. La obra está muy bien realizada, especialmente porque sabe transmitir un buen número de datos de manera muy natural, sin que resulte evidente o pedante. La selección de textos de ambas autoras que la pieza integra en los parlamentos está muy bien cuidada, un acierto de la dramaturgia. Esa noche fue fantástica pero al día siguiente me enfermé y hasta hoy no volví a sentirme realmente bien. Pero la vida está llena de sorpresas y compensaciones. Resulta que estuve tan mal que tuve que averiguar el nombre y la dirección del hospital más cercano. Y he aquí la sorpresa: Hospital Pirovano (a dos calles de mi hospedaje). No lo podía creer, el mismo hospital donde fue varias veces internada Alejandra Pizarnik. El 26 de septiembre de 1972, día en el que se quitó la vida con 50 pastillas de Seconal, Alejandra había salido con un permiso especial del Hospital Pirovano.

LA CENA DE ANOCHE

Anoche empecé a sentirme mejor y pude aceptar una invitación para cenar en casa de Elsa Osorio. Una velada fantástica, buena mesa y excelente compañía. Justo antes de iniciar el viaje había comprado la novela La Travesía, un libro que estoy disfrutando mucho, y gracias a Elsa pude conocer durante la velada de ayer a su autora, Luisa Valenzuela.  Una mujer fascinante, elegantísima. La escuché fascinada. Anoche nos relató su último encuentro con Julio Cortazar en Nueva York (dos meses antes de la muerte de Cortazar). Fueron amigos y se tenían un gran afecto. El solo recuerdo del relato de Luisa merece una entrada futura.

LO QUE HICE HOY

Hoy, con la salud prácticamente reestablecida, y desafiando al frío bonaerense, me aventuré a pasear por la ciudad. Primero el Cementerio de La Recoleta donde me encontré con dos omisiones chocantes: ni Bioy Casares ni Silvina Ocampo tienen lápidas en los mausoleos familiares. De no ser por el guía habría sido muy difícil descubrir sus sepulturas. En cambio Victoria Ocampo tiene una placa en regla. ¿Por qué unos sí y otros no? Tengo que preguntárselo a Elsa Osorio. Luego me acerqué hasta el Río de la Plata y me sobrecogí con la turbia violencia de sus aguas. Después una visita de médico a la puerta de la casa de Borges en la Calle Maipú 994 (por fortuna existe una placa que le indica a uno que ha llegado al lugar correcto). Para cerrar con broche de oro un par de horas en el MALBA (Museo de Arte Latinoamericano de Bueno Aires). Tanto el edificio como la colección merecen grandes elogios. Voy a darles el nombre de los cuadros que más me impresionaron:

Abapuro, 1928 de Tarsila do Amaral

Desendimiento, 1929 de Alfredo Guttero

Los desastres del mistisismo, 1942 de Roberto Matta

Ícono, 1945 de Remedios Varo

Estos por nombrar tan solo algunos. De entre lo más reciente me sería imposible no mencionar la obra de Nicola Costantino: Sin título, 2000. Cuadro de técnica mixta y alto relieve que muestra una especie de tubería o útero atestado de potrillos y terneros en estado de gestación. Una obra muy bella e inquietante. En fin, que para un día de convaleciente no está nada mal el recorrido ¿verdad?

UNA SORPRESA

Una última nota de sorpresa. He preguntado en varias librerías por los libros de Alejandra Pizarnik (cualquiera de ellos) y en todas me dicen que no tienen nada. Aparentemente una de las más grandes poetas de la lengua española no ha sido editada en su país desde hace años. Por fortuna para nosotros, sus lectores, Lumen publicó en España su Poesía Completa (2001) y su Prosa Completa (2002). Que no hayan hecho lo mismo los argentinos me parece absurdo, pero quién entiende a los editores, yo no.

Ya en el siglo XIX Baudelaire en sus Consejos a los literatos jóvenes anotaba:

“Desafío a los envidiosos a citarme buenos versos que hayan arruinado a un editor.”

LO QUE VIENE AHORA

La próxima vez que suba una entrada estaré en El Chaco. Entonces ya me habré reunido con otra querida amiga, la escritora Natalia Porta. Ella es una importante gestora del Foro Internacional por el Fomento del Libro y la Lectura (Resistencia, Provincia del Chaco, Argentina), evento que este año llega a su versión número 15. Me cuenta Natalia que la asistencia a los actos del foro es masiva, digamos que puede llegar a sobrepasar los 2000 asistentes por sesión, una verdadera revolución cultural en una de las regiones más pobres del país. Será un verdadero privilegio participar.

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Gracias a la invitación del escritor argentino Mempo Giardinelli y de la escritora y gestora cultural Natalia Porta paticiparé como tallerista en el 15° Foro Internacional por el Fomento del Libro y la Lectura (Resistencia, Provincia del Chaco, Argentina). El taller se tititulará “Leer y escribir poesía”. Aquí les dejo algunas informaciones importantes sobre el foro.

La Fundación Mempo Giardinelli informa que se encuentra abierta la inscripción al 15º Foro Internacional por el Fomento del Libro y la Lectura que se realizará del 18 al 21 de agosto de 2010, en el Domo del Centenario (Resistencia, Provincia del Chaco).

Esta prevista la participación de distinguidas personalidades de la literatura y la promoción de la lectura: Jorge Accame, Angélica Gorodischer, Leopoldo Brizuela, Graciela Falbo, Isol, Ángela Pradelli, Enzo Abagliatti (Chile), Jesús Marchamalo (España), Lauren Mendinueta (Colombia), Eric Nepomuceno (Brasil), entre otros. Habrá también dos conferencias magistrales, seis mesas de debates, dos tertulias de lectura y veinte talleres matutinos.

Información complementaria

* La entrada es libre y gratuita.

* Hay un arancel de inscripción ($ 80.-) para quienes desean tener prioridad en la elección de los talleres, así como lugares seguros en la sala y recibir certificado.

¿Cómo inscribirse?

* En el local de la Fundación Mempo Giardinelli (Calle José María Paz 355, de la ciudad de Resistencia). Durante el mes de julio y agosto: de lunes a viernes de 10 a 12 y de 18 a 20 horas. Allí se llenarán los formularios y se abonará el arancel.

* Inscripción a distancia: Desde otros lugares, la inscripción puede hacerse por mail, escribiendo a forochaco@fundamgiardinelli.org.ar. Se debe consignar: nombre completo, número de DNI, dirección, teléfono, mail y datos del pago del arancel. También se necesita saber cuál taller desea realizar. Anotar más de una opción en orden de preferencia. Para consultas telefónicas: 03722-447453.

Pago del arancel a distancia

El arancel es de $80, y el pago puede hacerse mediante:

a) Depósito en cuenta corriente, en BANCO CREDICOOP, a nombre de la Fundación Mempo Giardinelli. Cuenta Nº: 375-10869/1. Luego debe enviar el comprobante de pago por correo postal o por mail.

b) Giro Postal a nombre de: Blanca América Villanueva (DNI Nº 22.677.594), el cual debe ser enviado por correo certificado a: José María Paz 355, Código Postal H3500CCG, Resistencia, Chaco.

c) Giro de Western Union a nombre de: Blanca América Villanueva (DNI Nº 22.677.594), José María Paz 355, Código Postal H3500CCG, Resistencia, Chaco, Argentina. El depósito bancario y/o el giro postal debe hacerse en pesos y en efectivo. No se aceptan cheques ni pago con tarjetas.

¿Cómo confirmar una inscripción, desde otras localidades?

En el término de una semana a partir de su depósito o giro, debe comunicarse por teléfono al 03722-447453 o por e-mail a forochaco@fundamgiardinelli.org.ar. En respuesta, se le informará su número de inscripción. Con ese número y su DNI, retirará el recibo de lunes a viernes y hasta el mismo día de la inauguración del 15º FORO, en el Centro de Inscripción.

¿Las butacas serán numeradas?

No. En cada sesión plenaria los asistentes accederán por riguroso orden de llegada hasta que se completen los lugares disponibles. Quienes estén inscriptos tendrán prioridad.

¿Se entregarán certificados?

Sí. Los certificados estarán a disposición de los interesados debidamente inscriptos, a partir de septiembre próximo en el local de la Fundación.

¿El 15º Foro otorga puntaje?

Sí, a docentes chaqueños. Asimismo hemos enviado el Proyecto al Ministerio de Educación de la Nación para que se les permitan a los docentes de cada jurisdicción la asistencia al Foro.

¿Qué porcentaje de asistencia es necesario para obtener el certificado?

El porcentaje de presencia requerido es del 80% en los plenarios vespertinos (o sea, presencia obligatoria en cinco de las seis mesas) y del 100% al Taller elegido (dos mañanas: del jueves y del viernes). De manera que la cantidad de horas se acredita asistiendo OBLIGATORIAMENTE a un Taller matutino y a las Mesas Plenarias vespertinas.

¿Cómo inscribirse en los Talleres? ¿Hay cupo máximo de participantes? ¿Se puede elegir?

En el mismo momento en que se inscribe al Foro se registra la inscripción a un Taller. Sí se puede elegir, pero como también hay cupo máximo en cada Taller, serán admitidos sólo los primeros 40 inscriptos en cada uno de ellos. Por eso cada inscripto debe escoger de entre los Talleres que todavía tengan plazas disponibles, en el mismo momento de la inscripción. No se podrá cambiar de un Taller a otro.

Los talleres del 15º Foro

* Cada taller se desarrollará en dos jornadas matutinas, el jueves 19 (1ra. parte) y el viernes 20 (2da. parte). Se dictarán en diversas salas de la ciudad de 9 a 13 horas (aproximadamente).

* Todos los talleres son simultáneos, por lo tanto sólo es posible inscribirse en 1 (uno).

* El Listado de talleres disponibles se conocerá en breve.

Información sobre alojamiento

La información sobre alojamientos en la Ciudad de Resistencia está disponible en la página web de la Fundación Mempo Giardinelli (www.fundamgiardinelli.org.ar). Para mayor información dirigirse a:

Fundación Mempo Giardinelli

(H3500CCG) Resistencia

Provincia del Chaco – Argentina

Tel: (54) 03722 449270-447453

Email: forochaco@fundamgiardinelli.org.ar

Web: www.fundamgiardinelli.org.ar

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v_8_ill_883885_cortazar-1.jpg picture by LaurenblogCuando el año pasado supe que Rayuela, la novela de Julio Cortázar, iba a ser publicada por primera vez en Portugal, me alegré y me entristecí al mismo tiempo. ¿Cómo era posible que una obra maestra como Rayuela hubiese tardado 45 años en ser publicada aquí? Sentí pena por los lectores y escritores portugueses que no habían tenido la oportunidad de conocer a La Maga y a su bebé Rocamadour. Y es que muchos de nosotros, lectors y escritores latinoamericanos, nos enamoramos de Paris, y en Paris, siguiendo las páginas de Rayuela. Cortázar nos enseñó que la novela podía ser “otra cosa”, un cuerpo vivo, espiritual y libre. Conozco colegas que se saben capítulos de Rayuela de memoria y cuando los recitan las chicas caen como moscas a su alrededor. Yo creo que pocas mujeres podrían resistirse al hombre que le susurrara al oído el capítulo 68.

Pocos escritores latinoamericanos despiertan en el público la simpatía de Cortázar. Lo maravilloso es que sus simpatizantes también son sus lectores. Cientos de miles de cortazarianos por el mundo. Y cuando ya creíamos haberlo leído todo de nuestro maestro, aparece un libro con textos inéditos de Julio. Los editores lo han titulado Papeles Inesperados y contiene: 11 relatos; 3 historias de cronopios; una de las cuales reproduzco aquí en el blog; un capítulo del ‘Libro de Manuel’; 11 episodios protagonizados por Lucas; 4 autoentrevistas; 13 poemas; además de ensayos, prólogos y papeles inclasificables.

El libro está disponible en las librerías españolas desde el pasado 2 de mayo. A Colombia llegará el próximo día 15. ¡Qué afortunados somos los lectores hispanos! No quiero ni imaginar cuánto tardará este libro en ser traducido al portugués.

Vialidad (Historias de Cronópios y Famas)

Un pobre cronopio va en su automóvil y al llegar a una esquina le fallan los frenos y choca contra otro auto.

Un vigilante se acerca terriblemente y saca una libreta con tapas azules.

¿No sabe manejar, usted? ¿grita el vigilante.

El cronopio lo mira un momento, y luego pregunta:

¿Usted quién es?

El vigilante se queda duro, echa una ojeada a su uniforme como para convencerse de que no hay error.

¿Cómo que quién soy? ¿No ve quién soy?

Yo veo un uniforme de vigilante -explica el cronopio muy afligido-. Usted está dentro del uniforme pero el uniforme no me dice quién es usted.

El vigilante levanta la mano para pegarle, pero en la mano tiene la libreta y en la otra mano el lápiz, de manera que no le pega y se va adelante a copiar el número de la chapa. El cronopio está muy afligido y quisiera no haber chocado, porque ahora le seguirán haciendo preguntas y él no podrá contestarlas ya que no sabe quién se las hace y entre desconocidos uno no puede entenderse.

Julio Cortazar (1952)

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legarza3.jpg picture by antoniosarabia

 

 

Esta semana en Los Convidados  Antonio Sarabia publica una serie de minificciones entre las que incluye una de mi autoría: El Fantasma. Si desean leerla junto a otras del misno Antonio Sarabia, Julio Cortazar, Luis Fayad, Ednodio Quintero e Izakun Legarza, pueden hacerlo visitando Los Convidados aquí. Se las recomiendo.

lauren.jpg picture by antoniosarabia

(Imagenes diseñadas por Alejrando Gelaz y publicadas en mimificciones.com.ar)

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ale-1.jpg picture by Laurenblog

 

 

AMANTES

Una flor

            no lejos de la noche

            mi cuerpo mudo

       se abre 

a la delicada urgencia del rocío (más…)

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alejandrapizarnik.jpg picture by Laurenblog Alejandra Pizarnik es la poeta que más ha marcado a mi generación. Para mí encontrame con su voz poética fue fundamental. No recuerdo cómo ocurrió exactamente. Gisela Mejía me contó que hace unos años Alex Ruíz le dijo que él me había recomendado los libros de Alejandra. No dudo que sea cierto. Lo que sí recuerdo es que en la primera lectura de poemas que hice en Barranquilla alguien alzó la mano (tal vez el mismo Alex) para decir que notaba en mi poesía una gran influencia de la Pizarnik. Aquel comentario me encantó y lo agradecí emocionada. Eso fue en 1999. Por aquella época en Barranquilla los jovenes poetas compartiamos lecturas y Alejandra siempre estaba en nuestras conversaciones. Casi todos nos sabíamos algunos de sus poemas de memoria. Me acuerdo también de la antología de tapas fuscias que circulaba de mano en mano. Quedó hecho un asco aquel libro. En Autobiografía Ampliada escribí un poema para celebrar a Alejandra: (más…)

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El pasado enero, durante el Hay Festival de Cartagena, mi amigo Libardo Barros Escorcia entrevistó al novelista argentino Martín Kohan, autor galardonado con el Premio Herralde por su novela Ciencias Morales en el 2007. Esta entrevista es inédita y hoy se publica en Inventario gracias a la generosidad de Libardo.

CÓMO VIVIR NO SABIENDO CUANDO EN VERDAD SE SABE

Por: Libardo Barros Escorcia

Los dispositivos en los que se apuntalan los gobiernos despóticos para sustentar su hegemonía empiezan por el constreñimiento de las libertades sociales gracias a que cuentan de antemano con el consenso cínico de un importante grupo de ciudadanos, lo cual les deja el camino expedito para la institucionalización de un desmedido enriquecimiento de los sectores productivos. Cuando los totalitarismos (de derechas, de centro o de izquierdas) se maximizan desembocan en un deterioro o desaparición de las empresas locales lo cual empobrece a la mayoría de la población, lo que, a su vez, termina desatando una demencial violencia.

En la Argentina de Videla, en el Chile de Pinochet, como en el resto de los gobiernos latinoamericanos, imperó en su momento un despotismo de estado, reciclado en la actualidad, el cual se disfraza con sutiles eufemismos, pero sus efectos son los mismos, ya que además del despojo de sus recursos naturales, se somete a estos países a un chantaje económico diseñado por las multinacionales que exigen ventajosas condiciones como garante de la venta de sus productos. Para lograr su cometido se valen de políticos y administradores locales sostenidos a cambio de un sueldo-soborno, a lo que se agrega una serie de estrategias ideológicas (medios de comunicación, religión, educación y penetración cultural, entre otros) para hacerle ver a la población que sin las alternativas planteadas por ellos la vida no sería posible.

En consecuencia, es una falacia imaginar que un país conformado por hombres y mujeres tan dependientes pueda aspirar a ser libre. Es también, en la mayoría de las veces, mentirosa la “crítica social y política” que se ejerce de manera mercenaria en la prensa regional y un descarado artificio la tarea que llevan a cabo las llamadas instituciones de “control” del Estado.

Estos descontentos han sido expresados cientos de veces, con mayor énfasis durante los últimos treinta años por personas que jamás claudicaron ante la hegemonía de los poderes privados (camuflados en el Estado) y toda su parafernalia, pero aún se sigue viviendo como sino se supiera, como si fuera la primera vez que se oyera y, lo peor, como sino existiera la menor disposición para comprobar su certeza.

Las circunstancias que alimentan la obra de Martín Kohan se enmarcan en la historia reciente de la Argentina, común en gran medida al resto de Latinoamérica. En su amplia producción literaria y ensayística establece unos linderos bien claros al señalar que su obra literaria se ocupa de hechos sociales y políticos, pero sólo desde la resonancia que tienen en las personas, del sentido que ganan en circunstancias específicas. Se aprecia en sus textos una amplia reflexión de la circunstancia humana en realidades concretas, ya que en los momentos más difíciles sale a flote la verdad esencial que sustenta la vida de cada individuo, pese a la sociedad en la que le haya tocado vivir.

Estuvimos en su destacada intervención en el marco del reciente Hay Festival en Cartagena de Indias. Sus ideas me suscitaron algunas dudas que valía la pena requerirle en otro tipo de conversación, a la cual accedió con gusto este amable profesor de Teoría Literaria en la Universidad de la Patagonia y la de Buenos Aires.

Nuestro país, al igual que el suyo en su momento, atraviesa hoy día por una especie de amnesia voluntaria, o peor aun, un cinismo institucional en el cual la sociedad se siente rodeada por todas la violencias y, para colmo de males, harta de la galopante corrupción institucional ¿Cómo asume desde su experiencia esta situación?

Interpretaría que no funciona sólo a nivel político y recae en el funcionario público o el militar. La eficacia de ese mecanismo funciona en todos los niveles sociales. Si fuese sólo una estrategia de la dirigencia política o militar no sería tan grave, porque en última instancia la dirigencia quedaría desencontrada de su propia sociedad. Me parece que en realidad es un mecanismo que está entre la evasión y la autoinculpación y que funciona en todos los estratos sociales; creo que es un dispositivo de autoinocentación.

La situación de la Argentina en los años de la dictadura era evidente, pero la maquillaban y el país tuvo que acudir a muchas argucias ideológicas para sostener el orden. ¿Existió alguna complicidad entre los responsables directos de esta circunstancia y quienes no decían nada, callaban descaradamente?

La sociedad argentina, luego de la dictadura, se presentaba a sí misma como doblemente víctima de todo lo que pasó: de la represión estatal y la lucha armada de los grupos insurgentes. La llamada teoría de los dos demonios. Si había dos demonios había una doble victimidad. La sociedad inerme, neutral, rehén, entregada a estas dos fuerzas malvadas que chocaron sobre su cuerpo doliente. Y eso no fue así, creo yo. En primer lugar porque no se puede equiparar a las dos fuerzas. Me parece que fue la solución más cómoda con la cual la misma sociedad pretendió eludir ese punto donde esa pasividad era complicidad y no solamente victimidad. Lo de la complicidad te lleva a la cuestión de si se sabía o no se sabía. Sobre todo algo más complicado, del saber o no saber. ¿Cómo vivir no sabiendo cuando en verdad se sabe? Esto lo rastreé en mi novela desde situaciones habituales. A mi me interesa, por eso, lo que la literatura puede tocar en lo más concreto de la experiencia. Porque es ahí donde los dispositivos de la represión o de la complicidad funcionaban camuflados en la vida cotidiana. Traducir todas estas abstracciones a una materialidad concreta y por lo tanto diaria de esos mecanismos.

¿Qué escritores han profundizado en esa negación de lo evidente?

Algunos escritores chilenos después de la dictadura de Pinochet. Se vio mucho en Argentina desde mediados de los años ochenta. Sobre esta cuestión nombro a Pilar Calveiro. Sus libros han sido para mí un referente de mucha lucidez sobre esta cuestión. Así mismo, los ensayos de Hugo Besetti. Estos autores, entre otros me han ayudado a entender.

En su reciente exposición afirmaba que cuando comenzó la dictadura Argentina tenía nueve años y, por lo mismo, no había formado parte de ninguna militancia, ni supo de las cosas tal como fueron en su momento . ¿Cómo puede contar entonces algunos hechos tal como sucedieron?

Yo no narro desde la vivencia, por cuestiones lógicas. Ni siquiera hago uso del testimonio. Esa no es mi perspectiva, como dije. Hay otros discursos, el histórico, las memorias, que son más adecuados para esa función. Mi literatura no está centrada en los acontecimientos políticos por carecer de una memoria o una militancia de la que deba dar cuenta. Mi acercamiento a estos materiales es distinto del que escribe desde el discurso testimonial. Mi referencia a los hechos históricos es oblicua, dispersa. Nunca en clave realista. Exploro otros aspectos de las circunstancias sociales. Por la sencilla razón de que son más que eso. Son significaciones sobre la realidad pura de los hechos. Es más importante la significación volcada sobre ellos que la realidad de los hechos. Por eso no concedo importancia a la investigación. Tampoco trabajo sobre mis propias vivencias. Le doy gran importancia a los ecos y las resonancias interiores sin preguntarme de dónde vienen.

Sobre la realidad sociopolítica en la cual se enmarca su libro más reciente, Ciencias morales, ganador de un importante premio, ¿cómo asume su vivencia como bachiller del Colegio Nacional de 1980 a 1985 en la debacle de la dictadura y comienzo de la democracia?

No asumo el tema central, que es la autoridad, el autoritarismo, desde mis vivencias. No le encuentro mucho interés. Lo que busqué trabajar en el colegio de la Patria, el de la tradición, el de los próceres, fue la realidad desde las autoridades, más que el mundo de los estudiantes. El aparato de control, el aparato de disciplina, la imposición del sentido del deber. Ver cómo esos dispositivos rigurosos y fuertemente morales no hacen sino llevar a las formas más perturbadoras de degeneración. Por eso muestro a la preceptora, quien pese a su carácter implacable y represivo, cree que lo hace de la mejor manera según sus funciones y obligaciones.

¿Por qué entonces eligió este colegio y no otro?

Porque hace parte de los mitos de la identidad nacional, y esos mitos son importantes porque movilizan voluntades. Además, la literatura me permite enfrentar mi completo escepticismo contra la tremenda eficacia de la mitología nacional. Y otro mito importante que tenemos los argentinos es creer que estamos destinados a la gloria, pero existe en contra nuestra una cierta conspiración internacional. Esa épica nacional del fracaso, tanto en lo político como en lo deportivo. El mejor ejemplo es Maradona, quien viene a ser el resultado de esos dispositivos y a la vez quien mejor los maniobra. Por el otro lado está la épica de la derrota deseable, como sucedió en la guerra de las Malvinas. A mí me interesan esos temas de la mitología patriótica desde distintos modos.

¿Cuál es entonces el verdadero rostro oculto en todo aquello?

Que al profundizar en el mundo de las autoridades y no el de los estudiantes, que fue el que yo viví, descubrí que detrás de todos aquellos seres implacables y siniestros se revelan unos pobres tipos. Lo cual no quita que no merezcan alguna clase de compasión. Videla tiene un hijo con discapacidad mental. Esto podría servir como material para un cuento, si lo ponemos en una cena en su casa. Videla es un tipo muy rígido moralmente, muy convencido, un asesino, pero es un criminal muy convencido de haber obrado completamente en el terreno del bien. Pero, pese a lo aberrante de su comportamiento, es un pobre tipo. Esto aumenta mi desprecio por la sordidez y la miseria de figuras como él presentes aún en todas las instancias de poder en Latinoamérica. Por eso no deja de ser inquietante saber cómo sería una noche, una cena, en casa de esos tipos.

A pesar de la claridad que siempre hace entre el deslinde de la política y sus libros, no ha dejado de hablar de política, ¿qué tan cerca puede estar la política de la literatura y en qué se sirve la una de la otra?

A mí me interesa cuando la literatura es política precisamente porque es literatura. Porque la literatura hace con los hechos políticos y con el pensamiento político algo distinto de lo que la realidad política suministra, ahí está el plus. La literatura no es la continuación de la política por otros medios. Tampoco la literatura es la ventana desde donde se puede ver la política. La literatura es algo en sí mismo. Cuando aborda una situación lo hace para transformarla. Que descubra las significaciones, los imaginarios, que no detecta la realidad política misma. No estoy hablando de reducir la realidad a la literatura. Se trata de ver cómo la literatura interviene sobre esa realidad. Lo que imaginamos forma parte de nuestra realidad; por lo tanto, la realidad incluye nuestros imaginarios. Todo lo que imaginamos está metido en la realidad con las cosas materiales y concretas. No se puede hacer literatura como si fuese la realidad, porque no lo es. Me interesan los efectos que tiene la ficción sobre la realidad, su mediación. Hago la salvedad de que el récord de investigación sobre mis novelas históricas es de 6 minutos, el día que me apliqué.

¿Cuál cree que sea la dimensión pedagógica que tiene su obra en la sociedad?

No lo pondría en términos de pedagogía. Soy docente, pero la función pedagógica que ejerzo como profesor no la trasfiero a mis libros. No pienso la literatura trasmitiendo un mensaje o trasmitiendo una certeza, sino más bien indagando sobre otras cuestiones, poniendo a circular significados que reboten sobre otros significados. Ideas, criterios, sentidos, que reboten sobre otros sentidos y provoquen cosas que no puedo proveer. No soy dueño de una verdad que trasmito pedagógicamente a través de mis libros, yo sólo detecto algunos sentidos y los pongo en circulación en un texto, y eso sé que va a rebotar en la lectura con otros sentidos y con otras sensibilidades, y yo no gobierno ese efecto. Más bien tengo la expectativa de qué va a pasar con eso en la lectura.

¿Lo piensas como una idea que suscita otras ideas?

Así funciona para mí la literatura. No sé lo que suscito. Es mi forma de vida, en realidad. Es un temperamento, también una forma de ser, tan simple como eso.
Se define, pese a su educación judía, como ateo y antisionista, además, como un escéptico y a la vez un irónico no pacifista. ¿No cree que esta es una actitud cínica frente a la vida?
Es bastante difícil definir mi judaísmo. No me casé con ninguna judía, mis estudios primarios los cursé en un colegio judío, lo cual generó en mí un ateísmo indomable y un antisionismo radical. No comparto, prácticamente en nada la política de Yaveh ni la política del estado de Israel. En cambio, sí colaboré con la gente que se fue a plantar naranjos al desierto del Sinaí. Lo que tengo de judío es el humor, el gusto por su música y otros elementos de su cultura. No escribo desde el judaísmo, ni me considero un judío profesional. Tampoco soy esa especie de cínico posmoderno que descreo de todo, que todo me resbala. Si ironizo de las mitologías nacionalistas, eso es otra cosa.

¿Es usted pacifista…?

No soy pacifista. No lo puedo ser porque apoyo la violencia revolucionaria. Sé lo que eso significa en esta época que la sola palabra revolución debe ponerse entre comillas. Pero uno puede constatar cómo la clase dominante ofrece una resistencia violenta con la que hay que contar a la hora de querer cambiar ese poder. Creo en la movilización revolucionaria de las masas. En ello percibo una épica, una forma narrativa con la que se puede mediar entre literatura y política. Como para mí no hay una épica de guerra nacional, lo que me interesa es cómo la literatura argentina volvió sobre la guerra de las Malvinas, cómo la despojó de esa épica guerrerista y le inventó una manera diferente de narrarla. Con ello logró el desmoronamiento de esa mitología nacional. En cambio, sí creo en la épica revolucionaria, porque considero que el mundo es injusto y hay que luchar porque sea más justo.

Libardo Barros Escorcia: Doctor en Ciencias Históricas. Profesor de la Escuela Normal Superior La Hacienda y catedrático de Uninorte.

Fotos de Martín Kohan: Libardo Barros Escorcia

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