Respuesta abierta a Javier Travieso

Escribo esta carta como respuesta a un largo comentario que me envió Javier Travieso a propósito de los diez años de la publicación de Inventario de Ciudad (ver los comentarios de la entrada anterior).

libreria.jpg picture by LaurenblogApreciado Javier:

Tal vez publicar un libro sea para algunos lo más importante que les ocurra en la vida, aunque para el resto del mundo no sea más que un acontecimiento banal. Los libros, y más los de poesía, suelen pasar por las librerías sin pena ni gloria, y eso por no mencionar sus escasas reseñas. Inventario de ciudad tuvo sólo una que me alegró muchísimo porque apareció en un periódico nacional, aunque al final no sirvió ni para hacerme más conocida ni para que el libro se vendiera mejor. Publicamos nuestro primer, segundo y tercer libro y seguimos siendo casi tan anónimos como siempre y los escritores mayores nos continúan mirando con las mismas reservas.

Grandes poetas, y me refiero a personas que en verdad cambiaron la literatura, como Fernando Pessoa y Emily Dickinson, apenas si editaron en vida y, sin embargo, qué sería de la literatura universal sin ellos. Emily Dickinson, lo sabemos por sus cartas, se enojó con su cuñada por publicar sin su consentimiento un par de poemas suyos en un periódico local. Ver su nombre en letras de molde no ilusionaba a Emily. Me dirás que poetas como Pessoa y Dickinson son excepcionales. Te concedo toda la razón. Para los demás mortales el asunto es otro.

Publicar es bueno porque impone una distancia necesaria entre lo que hacemos y lo que somos capaces de hacer. Cuando veo un poema mío publicado en un blog, en una antología o en un libro, no lo miro como la misma indulgencia que miro a mis hijos. Lo leo como si lo hubiera escrito mi peor enemigo y trato de ser dura en mi juicio, censurándolo, búrlándome y si es necesario renegando de él. Ya expulsé varios de mis poemas a puntapiés y no quiero volverlos a ver en mis libros futuros. Publicar no siginifica perder el control sobre lo propio. Yo nunca menciono el título de mi primer libro con la esperanza de que nadie se acuerde de que existe. Sé que Antonio Sarabia anda en busca, desde hace dos décadas, de los ejemplares que resten de su primer libro publicado, que casualmente es un poemario, para quemarlos sin piedad.
20080227120307-libreria1.jpg picture by LaurenblogPublicar es un acto que puede traer alegrías, pero te aseguro que la mayoría son efímeras. Tengo mucho que agradecerle a mis primeros poemarios. Gracias a ellos, por ejemplo, me invitaron por primera vez a un encuentro de escritores en Europa. Aquello fue maravilloso, porque yo no tenía dinero para hacer un viaje así por mi cuenta. El viaje duró tres semanas: Viena- Graz-Venecia- Paris, y sin embargo al regresar a mi pueblo nada había cambiado. Yo había cambiado un poco tal vez, pero me parece que nadie se dio cuenta. Entendí que no escribía para comunicarme con el mundo. Muchas personas, incluidos mis padres, me dijeron que debía dedicarme a otra cosa, o resignarme a morir de hambre, pero no me importó. Yo escribía porque me sentía sola y la vida en soledad es muy dura. Escribía para llenar un vacío que me acompañaba como una marca de nacimiento.
Desde hace unos meses te leo. No sabía que tenías 19 años, te pensaba un poco mayor. Me gusta lo que haces, tienes mucho talento. Y me honra tenerte entre mis lectores. No me cabe duda que algún día publicarás tú también. Cuando mire tu libro en los anaqueles me preguntaré si publicar se ha revelado para ti como “el hecho más importante de tu vida”. Espero sinceramente que no. Que vivirás muchas experiencias más trascendentales que ésa.
En esta carta te he dejado un puñado de ideas personales, imagino que te servirán de muy poco. Para decirlo con una frese hecha: cada escritor es un mundo. Sólo me queda agradecerte que me hayas escrito, trataré de sentirme “un todo, una pieza en el genio histórico”, como me dices, pero no sé si lo lograré. No paso de ser una escritora colombiana de provincia que ahora tiene la suerte de vivir en Lisboa.
Con afecto,
Lauren Mendinueta

Antonio, Luis y Troya al Atardecer

Ayer estuvimos de fiesta por el lanzamiento en portugués de la última novela de Antonio Sarabia: Tróia ao entardecer. El libro, que desde hace una semana está en las librerías portuguesas, se presentó anoche en el caféFoto06.jpg picture by Laurenblog de la Fnac de Chiado, el mítico barrio de Pessoa. Marta Ramires, editora de Casa das letras, dio la bienvenida en nombre de la editorial y le cedió la palabra al escritor chileno Luis Sepúlveda. Luis, gran amigo de Antonio, nos entretuvo con anécdotas de su ya larga amistad y presentó a Antonio como uno de los grandes nombres de la literatura latinoamericana. Anoche, en Lisboa, Luis recordó aquella época, a fines de los noventas, cuando ambos vivían en Paris y se sentaban junto a la tumba de Julio Cortázar a fumar y conversar. Antonio encendía su pipa y Luis dos cigarrillos: uno para él, claro, y el otro para Julio que colocaba en un entrecijo de la tumba. Cuando el cigarro de Julio Cortázar se consumía los dos escritores salían al boulevard Montparnasse dispuestos a continuar la charla en un café. No era raro que terminaran la noche cantando rancheras y corridos en la Closerie des Lilas. En más de una ocasión les pasaron la cuenta sin que la pidieran, comentó Luis en tono de complicidad. Sigue leyendo

Mi versión de la Caperucita

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CAPERUCITA ROJA SEGÚN CHARLES PERRAULT


De pequeña no entendí
Por qué la abuela y la niña
Son devoradas con facilidad.
Ahora con los años
Cuado me alejo más del recuerdo
He tenido como Caperucita
Que nacer de nuevo
En el vientre de un lobo.

De Autobiografía Ampliada (2006)

(Imagen Gladiator dreaming, Marcom X, Flickr)

El rostro oscuro del amor

Poemas de Pedro Arturo Estrada.

 

EL ROSTRO OSCURO DEL AMOR

Ciertos días el amor
excluye la vida y somos
pasos alrededor de nada,
tierra baldía bajo la oscuridad.
Cuerpos para nadie.
Palabras para la muerte.
El día gravita como un cuchillo
sobre el corazón, una ola
de polvo revienta
en la boca.
Huimos. Sigue leyendo

Una visita a la casa de Gabriel García Márquez

Vengo a pedirte el favor de que me acompañes a vender la casa. No tuvo que decirme cuál, ni dónde, porque para nosotros sólo existía una en el mundo: la vieja casa de los abuelos en Aracataca, donde tuve la buena suerte de nacer y donde no volví a vivir después de los ocho años.  (Gabriel García Márquez en Vivir para contarla)

CIMG1861-1.jpg picture by Laurenblog Sigue leyendo

Sorpresa en el ABCD

Hasta hace unas horas no había visto el suplemento literario del ABCD.  Me enteré de mi aparición en sus páginas gracias a los amables mensajes de algunos de ustedes. Un buen amigo portugués, Marcelo Teixeira, me entregó esta tarde una copia  y veo con sorpresa que no se trataba de un poema (como me habían dicho quienes leyeron el suplemento), sino de dos que quedaron fundidos porque al segundo no se le resaltó bien el título. Lo curioso es que por una jugarreta del azar el final del primero se presta a confusión con el encabezado del segundo. Juzguen ustede si no (la imagen de la página está después del poema) . Cuándo comprenderemos que en el tiempo humano/ no es posible vivir en paz con el tiempo de Dios. Y en seguida empieza el otro con el título: Si fuera posible. Este segundo poema hace parte de un proyecto de libro sobre el amor, tema poco habitual en mi poesía. Sigue leyendo