El lugar de la poesía: Los poderes del silencio

El próximo jueves 6 de mayo, en marco del I Festival de la Palabra, tendré la oportunidad de reflexinar junto a los destacados poetas puertorriqueños, Ángel Darío Carrero y Etnairis Rivera, sobre el tema del silencio en la poesía. Aquí les dejo un poema. ¿Qué mejor manera de empezar esta reflexión?

Jueves 6 de mayo de 2010
Cuartel de Ballajá (Viejo San Juan, Puerto Rico)

Sala de Debates:

* 5:00 p.m. – 6:00 p.m.: Debate: “El lugar de la poesía: Los poderes del silencio”, con Lauren Mendinueta, Ángel Darío Carrero y Etnairis Rivera.

Y LA ROCA GRITÓ, OTRA VEZ

El mundo habla en lengua extranjera,
al tiempo que en él la voluntad se cumple
portadora de exilio y soledad.
Creo en los signos secretos,
en las llamadas sin responder
y en ciertos árboles abandonados
en la orilla equivocada de los caminos.

Si se desnudara lo original,
se reflejaría en la superficie de la tierra
y no en la cara teatral de lo humano,
estoy segura.

En medio de tanto ruido,
el grito ignorado de la roca
dice lo que otra vez preferimos no entender:
si esto es vivir, la muerte es un jardín florido.

(Lauren Mendinueta)

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5 pensamientos en “El lugar de la poesía: Los poderes del silencio

  1. Querida Lauren, tú en aquel viejo San Juan, yo aquí, anclada en isla, leyéndote. Qué bien escribes. Qué bello. Espero que todo esté yendo maravilloso.
    Un abrazo sincero.

  2. Y este poema de Lauren, que escribe desde su San Juan. me remite a otro poema que compuse en estos dias para recordar al amigo Polo Lofeudo y su proeza en un teatro de alienados, y es refugiado en sus versos:
    Creo en los signos secretos,
    en las llamadas sin responder
    y en ciertos árboles abandonados
    en la orilla equivocada de los caminos.,
    en donde me refugio para decir
    que hablamos un mismo idioma poético, no en la cara teatral de lo humano. En la alquimia necesaria de la poesia.
    Ahi va lo mio:

    EL ÚLTIMO ALQUIMISTA.-

    A Polo Lofeudo maestro del teatro de locos.-

    Por Raúl Beppo Andrioli.-

    “yo me curo solo, como el perro
    Paso la lengua por la herida… y sigo”
    Raúl Hoses.-

    Nadie lo vio.
    Tuvimos ahí, frente a nosotros
    Al último alquimista,
    Al último hereje de visión concreta.
    Que se había salvado de todas las inquisiciones
    De las grandes, de las medianas, de las pequeñas.
    De las ínfimas y de las infinitas
    De las barriales y de las del brazo secular.
    Nadie lo vio,
    Creyeron que era un loco mas entre los locos.
    Pero Polo era el brujo, era el chamán.
    De su pequeña tribu de desheredados.

    Si existe un reino para los expulsados,
    Para los abandonados de toda razón,
    Para los proscriptos de la sensatez,
    De ese reino Polo, tenía la llave,
    El elixir y la panacea.
    Y algunos, muy pocos que lo oyeron
    Se privilegiaron con la destilación de su salud.

    Hay en los fondos,
    En la parte más oscura
    Del hospital Romero,
    Un loco sonriente y babeante
    Deshojando una margarita.
    Es un ritual de las transformaciones
    El que ejerce…
    Acariciando pétalo por pétalo
    El loco deshoja esa margarita.

    Y en cada pétalo alucina un espejo,
    Un infinito espejo donde el alma de Polo
    Danza con los compañeros de su elenco
    Que por el momento se han mudado de paisaje.
    Nadie lo vio.
    Tuvimos ahí frente a nosotros
    Al último alquimista.
    Al reparador de cabezas y de almas rotas
    Que curaba a sus amigos,
    Con la caricia del teatro,
    O con el sutil susurro
    De su íntimo tango.-

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