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El Centro Cultural de Belém ocupa una superficie construida de 97.000 metros cuadrados, repartidos en seis hectáreas, separados por dos calles internas unidas por un camino llamado José Saramago. Se trata de una pequeña ciudad, con jardines, estanques, puentes, rampas, calles, plazas, esquinas, donde se ajola además la Colección Berardo, una de las más importantes colecciones de arte moderno de Europa.

 

Por quinto año consecutivo en una iniciativa conjunta del Plan Nacional de Lectura (Ministerio de Educación y Ciencia y el Ministerio de Cultura) y el Centro Cultural de Belém, se celebra el 24 de marzo el Día Mundial de la Poesía. Se trata de un intenso programa que se desarrolla durante toda la jornada y que incluye concursos de poesía, talleres, conferencias y lecturas. El programa se inicia a las 11 a.m. con la Feria del Libro de Poesía.

Este año por primera vez habrá un espacio dedicado a la poesía de América Latina. El programa es organizado en conjunto con la Casa de América Latina de Lisboa y la Embajada de Colombia. Sin duda este año nuestro país será la estrella.

A las 3 p.m. la poeta colombiana Lauren Mendinueta leerá poemas de José Asunción Silva, Porfirio Barba Jacob, Raúl Gómez Jattin, Meira Delmar y Maruja Vieira. El escritor mexicano Antonio Sarabia leerá a Álvaro Mutis y William Ospina. Y el dramaturgo argentino Claudio Hochman leerá a Jairo Anibal Niño.

A las 5 p.m. Se hará el lanzamiento de la antología UM PAÍS QUE SONHA (cem anos de poesia colombiana). En este evento participan Germán Santamaria (Embajador de Colombia en Portugal), Lauren Mendinueta (antologadora), Nuno Júdice (traductor) y Manuel Alberto Valente (editor). Se leerán poesías de una docena de autores colombianos.

A las 5:30 p.m se realizará el homenaje al poeta colombiano Armando Romero (Cali, 1944). De esta manera la Casa de América Latina y la Embajda de Colombia en Portugal celebran los más de 40 años de escritura poética del autor colombiano. Romero será el único poeta que esa tarde realizará una lectura en solitario de su poesía.

 

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SOBRE LA EDITORIAL

UM PAÍS QUE SONHA (cem anos de poesia colombiana), es la primera antología de un país latinoamericano de habla hispana que se edita en Portugal. El libro fue publicado, gracias al apoyo de la Embajada de Colombia, por Assírio & Alvim, una de las más prestigiosas editoriales del país luso. Fundada en 1972, Assírio & Alvim se ha destacado en el medio editorial portugués por la osadía y el rigor de sus apuestas editoriales, en las que la poesía ha tenido un papel central. Su catálogo está formado por más de mil títulos que incluye obras de referencia en los géneros de ficción, ensayo, libros de arte y poesía. Es la editorial de algunos de los más importantes autores portugueses, entre ellos: Fernando Pessoa, Eugénio de Andrade, Herberto Helder, Rui Belo y Nuno Júdice. Y autores extranjeros como: Silvia Plath, Walt  Whitman, Franz Kafka, e.e. cummings, entre muchos otros.

Assírio & Alvim hace parte del Grupo Editorial Porto Editora, el más grande de los grupos editoriales portugueses. Este grupo reúne a casi una veintena de editoriales ente ellas: Circulo de lectores, Lisboa editores, Areal editores y Bertrand Editora.

 

La antología incluye 66 poetas nacidos entre 1865 y 1965. La selección estuvo a cargo de la poeta colombiana radicada en Portugal Lauren Mendinueta. La traducción es del destacado poeta portugués Nuno Júdice.

 

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Antología UM PAÍS QUE SONHA (cem anos de poesia colombiana) 480 pag.

Selección y prólogo: Lauren Mendinueta

Traducción: Nuno Júdice

Edita: Assírio & Alvim

La traducción de Nuno Júdice es extraordinaria, no podía ser de otro modo tratándose de un poeta de su importancia. Júdice consiguió trasladar de una lengua a otra lo que en un principio parecía imposible: la Música. El trabajo fue arduo, una antología de casi 500 páginas, pero valió la pena. Gracias a Júdice autores como Silva, Valencia, De Greiff y Baraba Jacob no perdieron la musicalidad de sus versos al ser traducidos. Para la poesía colombiana y los lectores portugueses esta traducción es un verdadero privilegio.

 

Nuno Júdice, nació en Portugal en 1949. Es autor de una vasta obra poética ampliamente traducida. Ha publicado también libros de ensayo y ficción. Es profesor de Literatura Comparada y Teoría de la traducción en la Universidade Nova de Lisboa. Traductor de Shakespeare, Molière, Emily Dickinson, Pablo Neruda y una larga lista de autores franceses y españoles. Está considerado como uno de los más importantes autores de la lengua portuguesa.

 

 

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(Fragmento del prólogo de Lauren Mendinueta)

Con excepción de la poesía brasileña, la lírica latinoamericana es poco conocida en Portugal. No abundan las traducciones al portugués europeo y las antologías son inexistentes. Con esta edición Colombia es el primer país de la América Hispana que presenta un conjunto significativo de sus poetas al público luso.

Dos criterios seguí para la realización de esta antología. El primero me lo impuso el tiempo. Los 66 autores aquí reunidos nacieron entre 1865 y 1965. La primera fecha no es para nada arbitraria, coincide con el nacimiento de José Asunción Silva, el más importante de los poetas colombianos. El límite lo impondría la medida de un siglo. Este lapso de cien años me permitió presentar un panorama bastante extenso que incluye poemas publicados desde finales del siglo XIX hasta la actualidad. El segundo criterio fue mi gusto personal.

Colombia, como Portugal, es un país de poetas. La presente no es una antología crítica ni exhaustiva. De haber sido crítica habría contenido menos autores, de haber sido exhaustiva tendría necesariamente que incluir muchos más. Mi objetivo fue desde el principio reunir en un solo volumen aquellas que considero las más bellas poesías colombianas. Esta es, pues, una antología de poemas y no de poetas. Están aquí reunidos trabajos de autores muy dispares entre sí, grandes poetas y poetas menores, poetas cultísimos y poetas populares. En sus versos se encuentra representada buena parte de la memoria lírica de mi país. Sólo lamento que el criterio impuesto por las las fechas me haya impedido mostrar el trabajo de creadores más jóvenes como Yirama Castaño, Luis Felipe Robledo, Fredy Yazzed López, Marta Carolina Dávila, Rodolfo García, Federico Díaz-Granados, Andrea Cote, Larry Mejía, Giovanni Gómez, Jonh Better, Adrián Pino Varón, John Jairo Junieles, Saúl Gómez Mantilla y Lucía Estrada, entre otros. Espero que en un futuro cercano se pueda publicar un segundo volumen que permita completar el panorama de la poesía colombiana actual.

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Quiero compartir con los lectores de Inventario la canción “Como una cigarra” de la poeta argentina María Elena Walsh interpretada por Mercedes Sosa. La descubrí de casualidad navegando por Internet, pero no podía dejar de compartirla. Realmente bella. Maravillosa. Entrañable.

 

http://www.youtube.com/watch?v=yzUAUv16x6k&feature=player_embedded

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Data : 05 de Dezembro

Hora : 18h30

Local : Casa da América Latina

AV. 24 de Julhlo, 118B, Lisboa

Apresentação do livro de poemas Del Tiempo un Paso, da colombiana Lauren Mendinueta, lançado pela Editorial Denes (Espanha), galardoado este ano com o Prémio César Simón, da Universidade de Valência.

Lauren Mendinueta nasceu em Barranquilla, Colômbia, em 1977. Bibliotecária em Fundación, uma pequena aldeia, começou a escrever em 1997. O seu nome está incluído em diversas antologias, tendo obtido com o livro de poemas La vocación suspendida (2008), em Espanha o VI Prémio Internacional de Poesia Martín García Ramos.

http://casadamericalatina.wordpress.com/2011/12/02/apresentacao-de-del-tiempo-un-paso-de-lauren-mendinueta/

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PRESENTACIÓN DEL LIBRO

DEL TIEMPO, UN PASO

de la autora colombiana Lauren Mendinueta

Lunes 5 de dieciembre a las 6h30 p.m.

Lugar: Casa da América Latina

Av. 24 de Julio No 118-B

c.p. 1200-871 Lisboa

El libro será presentado por Begonya Pozo, Directora del Aula de Poesía de la Universitat de València y Coordinadora del Premio de Poesía César Simón, y por Vicent Berenguer, Editor de Denes & Edicions de la Guerra

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CAMPO DE BATALLA

.

Nace en las ingles un calor callado,

Como un rumor de espuma silencioso.

Su dura mimbre el tulipán precioso

Dobla sin agua, vivo y agotado.

.

Crece en la sangre un desasosegado

Urgente pensamiento belicoso.

La exhausta flor perdida en su reposo

Rompe su sueño en la raíz mojado.

.

Salta la tierra y de su entraña pierde

Savia, venero y alameda verde.

Palpita, cruje, azota, empuja, estalla.

.

La vida hiende vida en plena vida.

Y aunque la muerte gana la partida,

Todo es un campo alegre de batalla.

.

Rafael Alberti

.

.

.

MATERIA NUPCIAL

.

De pie como un cerezo sin cáscaras ni flores,

especial, encendido, con venas y saliva

y dedos y testículos,

miro una niña de papel y luna,

horizontal, temblando y respirando y blanca

y sus pezones como dos cifras separadas,

y la rosal reunión de sus piernas en donde

su sexo de pestañas oscuras parpadea.

.

Pálido, desbordante,

siento hundirse palabras en mi boca,

palabras como niños ahogados,

y rumbo y rumbo y dientes crecen naves,

y aguas y latitud como quemadas.

.

La pondré como una espada o un espejo,

y abriré hasta la muerte sus piernas temerosas,

y morderé sus orejas y sus venas,

y haré que retroceda con los ojos cerrados

en un espeso río de semen verde.

.

La inundaré de amapolas y relámpagos,

la envolveré en rodillas, en labios, en agujas,

la entraré con pulgadas de epidermis llorando

y presiones de crimen y pelos empapados.

.

La haré huir escapándose por uñas y suspiros,

hacia nunca, hacia nada,

trepándose a la lenta médula y al oxígeno,

agarrándose a recuerdos y razones

como una sola mano, como un dedo partido

agitando una uña de sal desamparada.

.

Debe correr durmiendo por caminos de piel

en un país de goma cenicienta y ceniza,

luchando con cuchillos, y sábanas, y hormigas,

y con ojos que caen en ella como muertos,

y con gotas de negra materia resbalando

como pescados ciegos o balas de agua gruesa.

.

Pablo Neruda

.

.


De pie como un cerezo sin cáscaras ni flores,

especial, encendido, con venas y saliva

y dedos y testículos,

miro una niña de papel y luna,

horizontal, temblando y respirando y blanca

y sus pezones como dos cifras separadas,

y la rosal reunión de sus piernas en donde

su sexo de pestañas oscuras parpadea.

.

Pálido, desbordante,

siento hundirse palabras en mi boca,

palabras como niños ahogados,

y rumbo y rumbo y dientes crecen naves,

y aguas y latitud como quemadas.

.

La pondré como una espada o un espejo,

y abriré hasta la muerte sus piernas temerosas,

y morderé sus orejas y sus venas,

y haré que retroceda con los ojos cerrados

en un espeso río de semen verde.

.

La inundaré de amapolas y relámpagos,

la envolveré en rodillas, en labios, en agujas,

la entraré con pulgadas de epidermis llorando

y presiones de crimen y pelos empapados.

.

La haré huir escapándose por uñas y suspiros,

hacia nunca, hacia nada,

trepándose a la lenta médula y al oxígeno,

agarrándose a recuerdos y razones

como una sola mano, como un dedo partido

agitando una uña de sal desamparada.

.

Debe correr durmiendo por caminos de piel

en un país de goma cenicienta y ceniza,

luchando con cuchillos, y sábanas, y hormigas,

y con ojos que caen en ella como muertos,

y con gotas de negra materia resbalando

como pescados ciegos o balas de agua gruesa.

.

Pablo Neruda

.

.

.

DOS CUERPOS

.

Dos cuerpos frente a frente

son a veces dos olas

y la noche es océano.

.

Dos cuerpos frente a frente

son a veces dos piedras

y la noche es desierto.

.

Dos cuerpos frente a frente

son a veces raíces

en la noche enlazadas.

.

Dos cuerpos frente a frente

son a veces navajas

y la noche es relámpago.

.

Dos cuerpos frente a frente

son dos astros que caen

en un cielo vacío.

.

Octavio Paz

.

.

.

SALMO

.

Cuando ya no tenga que pensarte

ni que soñarte mejor;

cuando ya no tenga que olvidarte

ni tenga que recordarte

porque estés en el aire que respiro;

cuando ya no tenga que buscarte

ni tenga que perderte

porque estés en mi soledad;

cuando te encuentre en tu sitio

como hoy encuentro mi cuerpo,

con sólo asomarme a mí mismo;

cuando seas en mi alma el más seguro,

más olvidado presente;

cuando nada tenga que decirte,

vida mía que tengo y que me tienes,

hermosa en el hermoso mundo

florecido jardín en tu jardín;

cuando por fin nos miremos

sin decir nada

en nuestros vivos ojos de libres vivos;

escucha entonces el mas dulce

de los nombres que te he dado:

el nombre ardiente y final

que te dirá mi silencio enamorado.

.

Tomás Segovia

.

.

.

XXX

.

Llevo un amor tan hermoso

como un mar dentro del pecho,

.

Llevo un amor como un mar

En el pecho prisionero

.

Llevo el mar de un gran amor

y no encuentro en qué ponerlo

.

¡Tanto cielo, tanto cielo,

y mi amor prisionero!

.

.

XXX

.

Como esta mano en tu pelo,

hundirme, hundirme…

.

Arrancar de mi carne el mundo

y en el fondo de mi sueño,

dormido lúcido,

quedarme irreal, único, absoluto,

como esta mano en tu pelo,

hundirme, hundirme.

.

Tomás Segovia

.

.

.

.

.

.

Te amo, mujer de mi gran viaje,

Como el mar ama al agua

Que lo hace existir

Y le da derecho a llamarse mar

Y a reflejar el cielo y la luna y las estrellas.

.

Vicente Huidobro

.

.

.

Me preguntas por qué de aquellas tardes

en que inventamos el amor no queda

un solo testimonio, un triste verso.

(Fue en otro mundo: allí la primavera

lo devoraba todo con su lumbre.)

Y la única respuesta es que no quiero

profanar el amor invulnerable

con oblicuas palabras, con ceniza

de aquella plenitud, de aquella lumbre.

.

José Emilio Pacheco

.

.

.

Abres los ojos. Silencias, es la noche

complicada de estrellas y conjuras mentales.

Cierras los ojos. Sonríes. Es el canto:

el día que transcurre por los labios indecisos.

Me matas. Es la vida.

Te mueres. Es un ala.

Cualquier palabra sirve para nombrar el prodigio.

.

En los magnéticos campos, vas y vienes sin moverte,

vienes y vas alternante, dando así a luz los misterios.

Abres los brazos. Me entrego.

Cierras el fruto. Lo muerdo.

Abres la música y vuelan entre palmas mis latidos

o te cierras, y son sierpes

en la aurora inacabable de la metamorfosis.

.

Abres. Cierras. Apretado

el fruto es comestible, y erótico, y violento,

y horrendamente arcaico. Y sagrado, por arcaico.

Cierras. Abres. Te declaro por alegrías, variando,

con voz pública y escándalo.

Sé que nadie nos perdona. Que desafío si canto.

Que la dicha es un pecado.

.

Vivir hacia delante mientras la vida crece,

no pensar que te acechan, hipnóticos, los iris

de los céntricos ojos de la muerte,

creer que por feliz, limpio, alígero, indemne,

transcurres inocente,

es ignorar que nunca se perdona al dichoso,

que amar es siempre dolo.

.

¡Cómo brillan en la mina los tesoros,

las aéreas tormentas

contenidas en un grano de ira y oro!

¡Cómo acaban

en cabezas de muerto los espigados gozos

y las fúlgidas sumas del maquinal insomnio!

¡Cómo somos uno y otro, sin razón corazonados!

.

No se debe (tiemblas, abres),

no se puede (cierras, dueles),

no se quiere luchar, sólo se quiere

conservar ese cuerpo felizmente evidente,

esos ojos, esos labios, esos brazos

secretamente envolventes,

sintiendo mansamente que ahí acaba la muerte.

.

Puestos los guantes de llamas

se tocan limpiamente los turbios sentimientos.

Puesta en sí la mirada,

se ve sólo el amor, la vida clara.

Otros ojos reales, un orden de distancias.

Y no se pide más.

Se piden simplemente las materiales magias.

.

Nada más (¿será mucho?),

nada menos que vivir lo total en el momento

como todos podemos vivir, como besamos,

como amamos y erramos luminosos,

como yo, por ti, contigo, puedo y hago,

pese al mundo que nos burla y nos desgarra,

pese a todos los que llaman cinismo a mi inocencia.

.

Abres los ojos. Te miro sin acabar de encontrarte.

Cierras los ojos. Te envuelvo, muriéndome por dentro.

Pones la noche. Te pienso.

Pones el día. Te espero.

Y en esta vida me cumplo, madurando con lo triste.

Y aunque todo parece mentira, yo te creo.

Sé que el amor existe.

.

Gabriel Celaya

.

.

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Abrazado a tu tierra,

cuerpo en flor,

a tus praderas para galoparlas

junio entraría en nosotros como la luz entre estos pinos.

Entraría radiante, viniendo yo no sé

de dónde, pero cierto como un brazo de aurora.

Y ya no habría hora triste ni momento malo.

.

En nuestros brazos tiene el tiempo

su dimensión más ancha, y para dar consuelo

y no sentirnos solos, bastaría

con la certeza de tu cuerpo aquí,

como una flor que empuja o, más bien, como

aquel temblor de los cañaverales.

.

Y desde qué tristeza hemos venido,

desde qué infancia que nos han quitado.

.

Si bajo nuestra tierra está la tierra extensa,

la que pisaron otros hombres

con paso fiel o con melancolía,

yo quisiera decirte, preguntarte,

como a mí mismo me pregunto,

si en esta tierra no ha quedado algo nuestro,

un pasado de niños tristes bajo la lluvia,

algo, en fin, donde tú y yo vivimos,

donde hemos existido tú y yo ajenos, distantes,

echados al olvido duramente,

antes que en nuestro pecho a un tiempo entraran

este junio radiante, esta otra vida.

.

Carlos Sahagún

.

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Sella tú con tus labios estos míos.

Pon tu mano en mi mano.

O deja que acaricie tu cabello,

tus mejillas, tu frente,

mientras hundo mis ojos en tus ojos,

en la insondable luz de tu mirada.

Deja que, así, te exprese,

cuando huyen las palabras

-ay, expresión del tacto,

única voz precisa-,

deja que, así, te exprese mi ternura.

.

Vicente Gaos

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¡Qué profundo es mi sueño!

¡Qué profundo y qué claro,

qué transparente es, ahora, el universo!

Si pensando en ti siempre,

si soñando contigo me desvelo,

y te miro por dentro, con mis ojos,

si te miro por dentro…

veo la oscura entraña de la vida,

tu sorda luz de fuego,

y ya no sé si a ti te estoy mirando,

o si contemplo el cielo:

el último trasfondo del poniente,

sin nubes y sin velos,

más arriba de todas las estrellas,

donde está Dios, despierto.

O el inicial trasfondo de la noche

donde estás tú, durmiendo.

.

Y yo sobre la tierra, oscurecido

por tanta luz, yo, ciego,

soñando en Dios, soñando en ti, soñando

lo mucho que te quiero.

.

Vicente Gaos

.

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Ya estoy de vuelta, amor, viniendo estoy,

llegando más a ti a cada rodada,

no vuelvo a lo dejado la mirada,

siempre adelante remirando voy.

.

Hombre que sueña y que se acerca soy,

hombre que viene por la madrugada,

que anhela y goza y tiembla la llegada

muerto de ayer y redivivo de hoy.

.

No sé si de mis huertos, de mis rosas,

si vengo de mi campo con espinas,

si del mundo, no sé, si de mis cosas…

.

Sé que soy hombre que se acerca al beso,

hombre que sueña pueblo con esquinas,

hombre que sueña que se acerca… Eso.

.

Antonio Murciano

.

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UN BEL MORIR

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De pie en una barca detenida en medio del río

cuyas aguas pasan en lento remolino

de lodos y raíces,

el misionero bendice la familia del cacique.

Los frutos, las joyas de cristal, los animales, la selva,

reciben los breves signos de la bienaventuranza.

Cuando descienda la mano

habré muerto en mi alcoba

cuyas ventanas vibran al paso del tranvía

y el lechero acudirá en vano por sus botellas vacías.

Para entonces quedará bien poco de nuestra historia,

algunos retratos en desorden,

unas cartas guardadas no sé dónde,

lo dicho aquel día al desnudarte en el campo.

Todo irá desvaneciéndose en el olvido

y el grito de un mono,

el manar blancuzco de la savia

por la herida corteza del caucho,

el chapoteo de las aguas contra la quilla en viaje,

serán asunto más memorable que nuestros largos abrazos.

.

Alvaro Mutis

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Alto en la cumbre

todo el jardín es luna,

luna de oro.

Más precioso es el roce

de tu boca en la sombra.

.

Jorge Luis Borges

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No decía palabras,

acercaba tan sólo su cuerpo interrogante,

porque ignoraba que el deseo es una pregunta

cuya respuesta no existe,

una hoja cuya rama no existe,

un mundo cuyo cielo no existe.

La angustia se abre paso entre los huesos,

remonta por las venas

hasta abrirse en la piel,

surtidores de sueños

hechos carne en interrogación vuelta a las nubes.

Un roce al paso,

una mirada fugaz entre las sombras,

bastan para que el cuerpo se abra en dos,

avido de recibir en sí mismo

otro cuerpo que sueñe;

mitad y mitad, sueño y sueño, carne y carne,

iguales en figura, iguales en amor, iguales en deseo.

Aunque sólo sea una esperanza,

porque el deseo es una pregunta cuya respuesta nadie sabe.

.

Luis Cernuda

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XXX

Tú, que tanto temes “perder pie” te voy a decir una cosa: el mañana es un mar hondo que hay que cruzar a nado

XXX

DESEO

Amarte con un fuego duro y frío.

Amarte sin palabras, sin pausas ni silencios.

.

Amarte cada vez que quieras,

y sólo con la muda presencia de mis actos.

.

Amarte a flor de boca y mientras la mentira

no se distinga en ti de la ternura.

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Amarte cuando finges toda la indiferencia

que tu abandono niega, que funde tu calor.

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Amarte cada vez que tu piel y tu boca

busquen mi piel dormida y mi boca despierta.

.

Amarte por la soledad, si en ella me dejas.

Amarte por la ira en que mi razón enciendes.

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Y, más que por el goce y el delirio,

amarte por la angustia y por la duda.

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Javier Villaurrutia

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PRESENTE AUSENCIA

No te veía, pero te sentía

caer desde mi pensamiento,

derramada en mi espalda

como un calor de pájaro en el viento.

.

Te hiciste toda pulso

derretido:

.

Se me perdió la carne por el sueño.

.

Emilio Prados

.

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Para vivir no quiero

islas, palacios, torres.

¡Qué alegría más alta

vivir en los pronombres!

¡Quítate ya los trajes,

las señas, los retratos;

yo no te quiero así,

disfrazada de otra,

hija siempre de algo.

Te quiero pura, libre,

Irreductible: tú.

Sé que cuando te llame

entre todas las gentes

del mundo, sólo tú serás tú.

Y cuando me preguntes

quién es el que te llama,

el que te quiere suya,

enterraré los nombres,

los rótulos, la historia.

Iré rompiendo todo

lo que encima me echaron

desde antes de nacer.

Y vuelto ya al anónimo

eterno del desnudo

de la piedra, del mundo,

te diré:

“Yo te quiero, soy yo.”

.

Pedro salinas

.

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Una a una desmonté las piezas de tu alma.

Vi como era por dentro:

sus suaves coyunturas,

la resistencia esbelta de sus trazos.

Te aprendí palmo a palmo,

pero perdí el secreto

de componerte.

Sé de tu alma menos que tú misma

y el juguete difícil

es ya insoluble enigma.

.

Gerardo Diego

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No es que muera de amor, muero de ti.

Muero de ti, amor, de amor de ti,

de urgencia mía de mi piel de ti,

de mi alma de ti y de mi boca

y del insoportable que yo soy sin ti.

Muero de ti y de mí, muero de ambos,

de nosotros, de ese,

desgarrado, partido,

me muero, te muero, lo morimos.

Morimos en mi cuarto en que estoy solo,

en mi cama en que faltas,

en la calle donde mi brazo va vacío,

en el cine y los parques, los tranvías,

los lugares donde mi hombro acostumbra tu cabeza

y mi mano tu mano

y todo yo te sé como yo mismo.

Morimos en el sitio que le he prestado al aire

para que estés fuera de mí,

y en el lugar en que el aire se acaba

cuando te echo mi piel encima

y nos conocemos en nosotros separados del mundo

dichosa, penetrada, y cierto, interminable.

Morimos, lo sabemos, lo ignoran, nos morimos

entre los dos, ahora, separados,

del uno al otro, diariamente,

cayéndonos en múltiples estatuas,

en gestos que no vemos,

en nuestras manos que nos necesitan.

Nos morimos, amor, muero en tu vientre

que no muerdo ni beso,

en tus muslos dulcísimos y vivos,

en tu carne sin fin, muero de máscaras,

de triángulos oscuros e incesantes.

Me muero de mi cuerpo y de tu cuerpo,

de nuestra muerte, amor, muero, morimos.

En el pozo de amor a todas horas,

inconsolable, a gritos,

dentro de mí, quiero decir, te llamo,

te llaman los que nacen, los que vienen

de atrás, de ti, los que a ti llegan.

Nos morimos, amor, y nada hacemos

sino morirnos más, hora tras hora,

y escribirnos y hablarnos y morirnos.

.

Jaime Sabines

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No es nada de tu cuerpo,

ni tu piel, ni tus ojos, ni tu vientre,

ni ese lugar secreto que los dos conocemos,

fosa de nuestra muerte, final de nuestro entierro.

No es tu boca –tu boca

que es igual que tu sexo-,

ni la reunión exacta de tus pechos,

ni tu espalda dulcísima y suave,

ni tu ombligo, en que bebo.

Ni son tus muslos, duros como el día,

ni tus rodillas de marfil al fuego,

ni tus pies diminutos y sangrantes,

ni tu olor, ni tu pelo.

No es tu mirada -¿qué es una mirada?-

triste luz descarriada, paz sin dueño,

ni el álbum de tu oído, ni tus voces,

ni las ojeras que te deja el sueño.

Ni es tu lengua de víbora tampoco,

flecha de avispas en el aire ciego,

ni la humedad caliente de tu asfixia

que sostiene tu beso.

No es nada de tu cuerpo,

ni una brizna, ni un pétalo,

ni una gota, ni un grano, ni un momento:

.

Es sólo este lugar donde estuviste,

estos mis brazos tercos.

.

Jaime Sabines

.

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