venecia.jpg picture by LaurenblogEsta entrevista que me hizo el poeta romano Alessio Brandolini apareció recientemente en italiano en el múmero 15 di FILI D’AQUILONE, rivista d’immagini, idee e Poesia http://www.filidaquilone.it/num015copertina.jpg

La publico en su original en español y en la traducción del mismo Alessio Brandolini.

ENTREVISTA A LAUREN MENDINUETA

Por Alessio Brandilini

Muchos libros en pocos años: ¿Por qué y qué es para ti la poesía?

Empecé a escribir a los veinte años cuando tuve que abandonar durante un año la carrera de derecho. Hasta ese momento no me había pasado por la cabeza dedicar mi vida a la literatura. Lo cierto es que una mañana, mientras trabajaba como bibliotecaria en una pequeña aldea de mi país, escribí un poema. No lo conservo, pero sé que el tema era la niñez. A partir de entonces mi pasión fue leer y escribir. Al poco tiempo gané un premio de poesía y se me ofreció la publicación de un libro. Al año siguiente, cuando debí matricularme nuevamente en la universidad, no lo hice porque tuve la certeza absoluta de que no quería ser abogada sino poeta, y escribir es algo no se aprende en una facultad. La poesía es mi manera de estar en el mundo. Gracias a ella soy ahora una persona más atenta y también menos rígida.

¿Por qué tu último libro se titula La vocación suspendida?

portadalauren-1-1.jpg picture by LaurenblogEs un homenaje a una novela de Pierre Klossowski. En mi libro, el poema que lleva ese título está dedicado a él. Klossowski escribió sobre el fracaso de la vocación religiosa. Yo, sobre la amenaza de renunciar a la vocación poética. En pocas palabras, de renunciar a lo irrenunciable. La palabra “suspendida”, que en español es tan polisémicas, transmite además varias ideas muy diferentes entre sí. Suspendida como reprobada, suspendida como diferida, suspendida como sostenida en el aire. Cuando leí la novela supe que tenía que escribir un libro de poemas con el mismo título. Tardé 6 años en lograrlo. Años que coinciden con cambios fundamentales en mi vida, como por ejemplo mi decisión de vivir fuera de Colombia.

En el primer poema de tu último libro hay dos versos que dicen “Pasan los años, / y aunque la vida me acusa de inmovilidad”… pero tú has viajado mucho. Has vivido en Colombia, en México y ahora en Portugal…

Y también en España donde pasé casi dos años en Palma de Mallorca. Desde niña sentí el impulso de viajar. Soy una persona curiosa y gracias a la poesía he conocido países que nunca imaginé visitar. Hace dos años, por ejemplo, fui a Rusia invitada por el Instituto Cervantes. En esa ocasión pude ver las casas de Anna Ajmátova, en San Petersburgo, y Marina Tsvetáieva, en Moscú. Cuando se viven este tipo de experiencias es imposible no sentirse privilegiada. Pero, en el caso particular del poema al que te refieres, hablo del viaje no como desplazamiento entre territorios, sino en su sentido alegórico de cambio o evolución.
Curiosamente, para escribir necesito la serenidad del hogar, la presencia de mi biblioteca, de los mismos libros que me acompañan desde que salí de Colombia y de los que se les han ido sumado. Si me preguntas dónde está mi hogar, te diré que se encuentra ahí donde están mis libros.

Y la poesía: ¿es también un viaje?

DSCF0083-1.jpg picture by LaurenblogCreo que con esta pregunta pones en evidencia una clave de mi escritura. Los viajes fundamentales no son los geográficos sino los del espíritu. Y si “la vida me acusa de inmovilidad”, o si yo me siento acusada, es porque a veces considero que mi pensamiento se estanca. La poesía debe ser un viaje hacia el descubrimiento de una verdad interior. Esta verdad no es necesariamente universal, pero algunas veces lo es. Hay poemas en los que siento que he llegado más lejos y otros en los que me gana la inmovilidad. Leyendo y escribiendo he hecho los viajes más extraordinarios. Sobre todo leyendo a otros, claro. A eso me refiero cuando en el poema que mencionas en tu pregunta anterior digo: “también yo he viajado./ Como una partícula de polvo/ he revoloteado por la casa y me he prendido a los libros.

En tus poemas hay una fuerte presencia de la nostalgia, de “el afán de existir” en busca de una respuesta, de la soledad, de la tristeza, como de un dolor oscuro, ancestral (“La muerte está sentada al otro lado de la salida. / No me abandonará por ahora”). No es por casualidad que tu último libro se abra con un epígrafe de Alejandra Pizarnik.

Tienes razón, la presencia de Alejandra desde el principio mismo del libro es fundamental. En la poesía femenina latinoamericana el tema amoroso es el predominante, también en la poesía de Alejandra Pizarnik, solo que ella estaba enamorada de su propia muerte. A mí esta forma de amor algo oscura me fascina y me asusta. Siento que soy una persona aficionada a la vida, sin embargo cuando publiqué mi segundo libro, Inventario de Ciudad, me preguntaron varias veces si pensaba suicidarme. No lo pensaba entonces, no lo pienso ahora. En 1998 estuve a punto de morir de una enfermedad tropical. Mientras estaba hospitalizada, sin grandes esperanzas, me di cuenta de que no le tenía miedo a la muerte. Con los años este sentimiento de aceptación se ha fortalecido y pienso que se debe en parte ha haberlo pensado y escrito de tantos modos. A fin de cuentas la Muerte es la verdad más universal de todas.

Hay muchas referencias en tu poesía a las mujeres poetas, a la poesía femenina. Pienso en la Pizarnik misma, y también en Juana Rosa Pita, Linda Pastan, Anna Achmatova…

ale.jpg picture by LaurenblogNo creo en la Historia Universal. La historia de las mujeres es muy diferente a la historia de los hombres. Hemos vivido desde siempre en tiempos paralelos. La mujer, históricamente relegada a un segundo plano, tiene una manera distinta de relacionarse con la palabra. Por decirlo de otro modo, su acercamiento al lenguaje es más inocente. Inocente, pero no ingenuo. Alguna vez pensé que en la escritura no tenían influencia los géneros, pero a medida que fui leyendo libros escritos por mujeres cambié de idea. Las mujeres nos hemos alimentado del canon masculino no para formar parte de él, sino para arraigarnos en una tradición femenina tan antigua e importante como la de los hombres pero aún con muchas lagunas de desigualdad por llenar. Con esto no quiero decir que las mujeres escribamos para ser leídas por otras mujeres, al contrario. El buen lector no distingue géneros. Pienso que está cercano el día en el que nacer hombre o mujer sea irrelevante, pero hasta entonces las mujeres tendremos que seguir atentas.

Pero también la tuya es una poesía que deja poco espacio a lo sentimental, al barroquismo, a la retórica y que se impone un control muy rígido del lenguaje, casi una economía de los versos, una esencialidad indispensable a la poesía misma. Y se piensa en la gran lección de Eliot y de Pound, por ejemplo, o aquí en Italia a la de Ungaretti, Montale, Penna…

Me sorprende que me digas, y tú no eres el primero, que en mi poesía hay poco espacio para lo sentimental. Yo pienso que tal vez eso se debe a la ausencia de adjetivos tradicionalmente relacionados con lo que se supone romántico. Digamos que huyendo de ellos, y pretendiendo sobriedad y una economía de palabras, quisiera transmitir lo que tú mismo admites que logro en una pregunta anterior: “una fuerte presencia de la nostalgia, del afán de existir, de la soledad, de tristeza, de un dolor oscuro, ancestral.”
Lo mismo diría de los poetas que mencionas. Cuando Ungaretti, “no busca sino olvido / en la ceguera de la carne” o en “la manera como el mundo termina, / no con un estallido / sino con un sollozo” de T.S. Eliot ¿no hay nada sentimental?

Hablamos de la música en tu poesía: ¿es un modo de añadir algo (a veces de inexplicable y más intenso) a la palabra? o para medir el tiempo, como dicen tus versos: “El tiempo no se mide, se interpreta: / así lo enseña la música”.

Tu pregunta me hace recordar una anécdota muy buena, me parece que referida a Verlaine. Cuando un músico amigo le contó que le estaba poniendo música a uno de sus poemas, el poeta respondió categórico: “pensaba que se la había puesto yo”. Para Verlaine el verso debía ser antes que nada música, una armonía de sonidos que hiciera soñar al lector. La música está en el origen mismo de la poesía. En la Grecia antigua el poeta se acompañaba con la lira y hasta hoy este instrumento sigue representando el oficio. En la tradición de la lengua española contamos para afinarnos el oído con el Siglo de Oro y la poesía Modernista. La rima y la métrica favorecen a la sensación de música. En mi caso sólo escribo en verso libre, pero no por eso renuncio al ritmo. Puedo modificar mucho un verso sólo para que se “oiga” bien.

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INTERVISTA A LAUREN MENDINUETA
di Alessio Brandolini
Lauren: molti libri in pochi anni. Perché e cos’è per te la poesia?

Ho iniziato a scrivere a vent’anni quando fui costretta, dopo un anno, a interrompere gli studi di diritto. Fino a quel momento non mi era mai passato per la testa di dedicare la mia vita alla letteratura. Mi accadde una mattina, mentre lavoravo come bibliotecaria in un piccolo villaggio del mio paese, la Colombia, di scrivere di getto una poesia. Non la conservo, ma ricordo che il tema era l’infanzia. Così, a partire da quel momento, la mia passione fu quella di leggere e scrivere. Poco dopo vinsi un premio di poesia che mi diede la possibilità di pubblicare un mio libro. L’anno successivo, quando dovevo iscrivermi di nuovo all’università per proseguire gli studi, decisi di non farlo perché ebbi l’assoluta certezza che non volevo fare l’avvocato, ma essere poeta e questo non si apprende in una facoltà.
Scrivere è il mio modo di stare al mondo. Grazie alla poesia mi posso considerare, adesso, una persona più attenta e anche meno rigida.

Perché il tuo ultimo libro s’intitola la La vocazione sospesa?

È un omaggio a un romanzo di Pierre Klossowski. Nel mio libro la poesia che ha quel titolo è, infatti, dedicata a lui. Klossowski il quel romanzo scrisse sul fallimento della vocazione religiosa. Io, invece, qui scrivo della minaccia di rinunciare alla vocazione poetica. In poche parole, di rinunciare all’irrinunciabile. La parola “sospesa”, che in spagnolo può avere più significati, trasmette inoltre diverse idee, molto differenti tra loro. “Sospesa” come rimandata o bocciata; “sospesa” come rinviata, “sospesa” come flottante nell’aria.
Leggendo il romanzo di Klossowski mi dissi che dovevo scrivere un libro di poesia con lo stesso titolo: mi ci sono voluti sei anni per realizzarlo. Anni che poi coincisero con dei cambiamenti fondamentali per la mia vita, come – per esempio – la decisione di lasciare la Colombia e di vivere in altri paesi.

Nella prima poesia del tuo ultimo libro ci sono dei versi che dicono “Passano gli anni / e anche se la vita mi accusa di immobilità”… però tu hai viaggiato molto. Hai vissuto in Colombia, dove sei nata, ma anche in Messico e ora vivi a Lisbona, in Portogallo…

Sì, e anche in Spagna: ho vissuto quasi due anni a Palma di Maiorca. Ho sempre sentito l’impulso di viaggiare, fin da bambina. Sono una persona curiosa e grazie alla poesia ho conosciuto paesi che mai avrei pensato di poter visitare. Due anni fa, per esempio, sono stata in Russia, invitata dall’Istituto Cervantes. In quella occasione ho potuto vedere le case dove visse Anna Achmatova, a Pietroburgo e a Mosca. Quando si vive questo tipo di esperienze è impossibile non sentirsi dei privilegiati. Ma, nella poesia che citi, parlo del viaggio non come spostamento da un territorio a un altro, bensì nel suo senso allegorico di cambiamento o evoluzione.
Curiosamente però, per concentrarmi nella scrittura mi occorre la serenità della mia casa, la presenza della mia biblioteca, di quei libri che mi accompagnano fin da quando lasciai la Colombia e di tutti gli altri che, via via, nel corso degli anni, vi si sono aggiunti.
Se dovessi chiedermi: dove sta o qual è la tua casa, il tuo focolare, ti risponderei che si trova lì, nello stesso luogo dove si trovano i miei libri.

E la poesia: è anch’essa un viaggio?

Credo che con questa domanda poni in evidenza una chiave della mia scrittura. I viaggi fondamentali non sono quelli geografici, ma quelli dello spirito. E se “la vita mi accusa di immobilità”, o se io mi sento accusata è perché a volte sento che il mio pensiero si insabbia. La poesia deve essere un viaggio verso lo svelamento di una verità interiore. Questa verità non è necessariamente universale, ma alcune volte può esserlo. Ci sono delle poesie in cui sento che sono arrivata più lontana e altre in cui mi conquista l’immobilità. Leggendo e scrivendo ho fatto i viaggi più straordinari. Soprattutto leggendo altri scrittori, chiaro. A questo mi riferisco quando nella poesia che citi nella tua precedente domanda dico: “anch’io ho viaggiato. / Come una particella di polvere / ho svolazzato per la casa e ai libri mi sono afferrata”.

Nelle tue poesie c’è una forte presenza della nostalgia, de “l’affanno di esistere” in cerca di una risposta. Ci sono la solitudine e la tristezza, incombe sempre come un dolore oscuro, ancestrale (“La morte sta seduta dall’altra parte dell’uscita / per ora non mi abbandonerà”). Non a caso il tuo ultimo libro prende avvio con un’epigrafe di Alejandra Pizarnik.

Hai ragione: la presenza di Alejandra Pizarnik fin dall’inizio del libro è fondamentale. Nella poesia femminile latinoamericana il tema amoroso è prevalente, anche nella poesia della Pizarnik, solo che lei era innamorata della propria morte. Questa forma di amore così oscura mi affascina e mi spaventa. Sento che sono una persona devota alla vita, anche se quando pubblicai il mio secondo libro Inventario de Ciudad, diverse volte mi domandarono se avevo intenzione di suicidarmi. Non lo pensavo a quei tempi, non lo penso adesso. Nel 1998 sono stata sul punto di morire per una malattia tropicale. Mentre stavo in ospedale con poche speranze di sopravvivere mi sono resa conto che non avevo paura della morte. Con gli anni questo sentimento di accettazione della morte si è fatto ancora più forte e sono convita che ciò sia dovuto al fatto di averci riflettuto a lungo sopra, di averne scritto in tanti modi. In fin dei conti la morte è la verità più universale.

Ci sono molti e costanti riferimenti, nel tuo lavoro poetico, alla poesia femminile. Penso, per esempio, alla stessa Pizarnik, ma anche a Juana Rosa Pita, Linda Pastan, Anna Achmatova…

Non credo nella Storia Universale. La storia delle donne è molto diversa dalla storia degli uomini. Abbiamo vissuto da sempre in tempi paralleli. Le donne, storicamente relegate su un piano secondario, hanno creato una modo diverso di relazionarsi con la parola. Por dirlo in altre parole: il nostro avvicinamento al linguaggio è più innocente. Innocente, ma non ingenuo.
Una volta pensavo che nella scrittura non avevano influenza i generi, ma ora, leggendo libri scritti da donne, mi rendo conto che non è così e ho cambiato idea. Le donne si sono alimentate del canone maschile, non per farne parte integrante ma, al contrario, per radicarsi in una tradizione femminile tanto antica e importante come quella maschile. Purtroppo persistono parecchie situazioni di disuguaglianza, e le cose vanno migliorate. Con questo non voglio dire che le donne scrivono per essere lette da altre donne: il buon lettore non distingue tra i generi. Sono convinta che prima o poi verrà il giorno in cui nascere uomo o donna sarà irrilevante, dal punto di vista sociale, ma fino all’ora noi donne seguiteremo a vigilare e a lottare.

Però la tua, nonostante i tanti riferimenti alla tradizione femminile, è una poesia che lascia poco spazio al sentimentale, al barocchismo, alla retorica e si impone un controllo molto rigoroso del linguaggio, quasi una “economia” dei versi, una essenzialità che appare come indispensabile alla poesia stessa. E si pensa alla grande lezione di Eliot, di Pound, per esempio, o – qui in Italia – a quella di Ungaretti, Montale, Penna…

Mi sorprende che tu mi dica, e non sei il primo, che nella mia poesia c’è poco spazio per il sentimentale. Io penso che forse questo si deve all’assenza di aggettivi tradizionalmente relazionati con ciò che si suppone romantico. Diciamo che fuggendo da loro, e pretendendo la sobrietà e una economia delle parole, desidero trasmettere quello che tu stesso ammetti di trovare nei mie versi: “una forte presenza dalla nostalgia, dell’affanno di esistere, della solitudine, della tristezza, di un dolore oscuro, ancestrale”. Ma potremmo dire la stessa cosa dei poeti che citi. Così quando Ungaretti scrive: “E non cerco se non oblio / nella cecità della carne” o T. S. Eliot nei versi: “È questo il modo in cui finisce il mondo / Non già uno schianto ma un lamento”, non c’è proprio nulla di sentimentale?

Parliamo della musica nella tua poesia: è un modo di aggiungere dell’altro (talvolta di inesplicabile e più intenso) alla parola? o per misurare il tempo, come dettano i tuoi versi: Il tempo non si misura, si interpreta: / così ci insegna la musica”.

La tua domanda mi fa venire alla mente un aneddoto simpatico, che dovrebbe riferirsi a Verlaine. Quando un suo amico musicista gli raccontò che stava componendo una musica per i suoi versi, il poeta rispose categorico: “pensavo che già ce l’avessi messa io!”. Per Verlaine il verso doveva essere prima di tutto musica, un’armonia di suoni che doveva far sognare il lettore. La musica è all’origine stessa della poesia. Nella Grecia antica il poeta si accompagna con la lira e tutt’ora quello strumento seguita a rappresentare la scrittura poetica. Nella tradizione della lingua spagnola per raffinare l’udito poetico ci basiamo sulla poesia del “Siglo de Oro” e della poesia Modernista. La rima e la metrica agevolano la sensazione della musica. Io scrivo solamente in verso libero, ma certamente non rinuncio mai al ritmo musicale del testo. Posso modificare molte volte un solo verso per far sì che si “ascolti” bene.
Traduzione dallo spagnolo di Alessio Brandolini

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9 comentarios en “Una entrevista de Alessio Brandolini”
  1. troba (14 comments) dijo:

    Valioso testimonio que nos dejas.

    Besos!

  2. Francisco (66 comments) dijo:

    Querida Lauren: Pues no sé qué decir; o quizás, no debería decir nada. Es una entrevista bastante buena, entendiendo por tal la precisión de las preguntas -que estoy convencido vienen después de una inteligente lectura- y la intensidad de las respuestas. A veces, cuando intentas inmiscuirte más en la obra de la poeta quisieras más preguntas, una entrevista más larga. Hay otros poetas -así en genérico- que he visto detrás de tus ecos desde el primer día que te leí. Considero que eres una gran poeta -de momento no puedo decir sinceramente otra cosa- y no será descabellado, no estaría de más que realizaras algo así como aquel “Borges oral”; esto es, que plasmaras blanco sobre negro pensamientos y visiones literarias y estéticas que nos ayudaran a los críticos a complementar aquello que hemos obtenido de la lectura. En fin, una bonita y gran entrevista. (Por cierto, echa un ojo a mi entrada de hoy en Literatura, Cultura y Política, porque te verás). Un abrazo, F.

  3. Francisco (66 comments) dijo:

    Hola Lauren. No publiques este comentario si no lo deseas. Simplemente decirte que ya has debido comprobar que los colaboradores de Wikipedia entendieron que mi aportación sobre ti no debía ser de su gusto y la han cambiado. No deja de estar mal lo que han hecho, dado que han dejado tu obra y bibliografía, pero no dicen nada filológico de ti. Eso

  4. sara (17 comments) dijo:

    Felicidades, Lauren. Hay cosas que descubrí en esta entrevista y que aún no sabía. Estás guapísima en la foto de las escaleras. Un abrazo grande,

    sara

  5. Lauren Mendinueta (239 comments) dijo:

    Gracias Sara, sabes, esa foto me la tomó Alberto, un querido amigo mexicano. Estoy sentada en las escalinatas de la pirámide del sol, en Teotihucan, la pirámide más grande del mundo, un lugar mágico. Abrazos

  6. Lauren Mendinueta (239 comments) dijo:

    Después miro lo de wikipedia, sabes que ese artículo es algo que siempre te agradeceré. Pienso que tienes razó, Francisco, debería dedicarle un poco de tiempo a escribir algunos ensayos sobre autores y autoras que me interesan. Ya veremos cuándo será. Gracias como siempre por tus elogios. Me dejas sin palabras. Abrazos

  7. Izaskun (65 comments) dijo:

    Querida Admirada, Lauren:

    La entrevista me ha resultado magnífica por la inteligencia de las preguntas y, sobre todo, por tus respuestas. Me gusta muchísimo la reflexión sobre tu Vocación suspendida y los comentarios que haces en relación a la historia de las mujeres y a los tiempos-mundos paralelos. Ni que decir tiene que te ves guapísima en las fotos, que lo eres y que tu música es intensa, agridulce y cargada de sentimientos.
    Un beso.

  8. oscar ramirez (4 comments) dijo:

    hola lauren, que bueno lo de la entrevista… mira, la próxima semana estaré enviando unos cuantos ejemplares de mi poemario a un amigo en colombia, en santiago de cali, y me gustaría que te contactes con él para que pueda darte algunos ejemplares del mismo… espero no te sea incómodo, sino hazmelo saber… un fuerte abrazo, tu amigo oscar ramirez

  9. Lauren Mendinueta (239 comments) dijo:

    Apreciado Oscar, me gustaria recibir tu libro, pero lamentablemente no podrá ser via Colombia porque hace algunos años vivo fuera. Mi residencia actual se encuentra en Lisboa (Portugal). Otro abrazo para ti,

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