Poemas para el día del idioma

Algunos poemas de Lauren Mendinueta para celebrar el Día del Idioma.

 

El Regreso

 

Mi madre a los treinta

era una joven de ojos grandes,

agobiados,

cargados de urgencias que yo no comprendía.

Entonces nada me asustaba tanto

como la posible tiniebla de su abandono.

Por eso iba tras ella a todos lados

como un bicho perseguía su luz.

El pueblo,

su campanario y las solteronas arcaicas,

danzarinas de las hogueras de San Juan,

nos parecían tan tristes

que ansiábamos irnos a otra parte.

Claro que todo estaba dispuesto

para obligarnos a permanecer allí.

Por eso mamá

leía para mí historias de otros mundos,

de ciudades lejanas pobladas de héroes y villanos

o de animales que hablaban en nombre de la virtud y el vicio.

Pero cuando llegaba la hora de la cena

ella volvía resignada a la cocina para preparar la mesa,

dejándome casi siempre con el libro en las manos.

Cómo podía saber ella,

pobrecita mamá,

que regresar de aquellos mundos

a mí me llevaría una vida.

 

 

Bogotá, después de una visita a Helena Iriarte

 

No hay relación entre las cosas

y aquello que las encarna.

La realidad acaso es un vacío

y el reflejo en los espejos

la evidencia de su precariedad.

Los nombres van por el mundo

retratando la angustia de no ser lo que nombran.

La gente corre afanada hacia el vagón del metro

o el autobús porque la vida depende de un concepto.

Tampoco la puntualidad corresponde a su palabra,

Pues no se puede llegar con retraso al destino.

¿Es posible que convivan alma y cuerpo?

¿no serán un binomio inseparable,

una sola cosa que no sabemos nombrar aún?

En estos temas, como en tantos otros,

me atropella la retórica,

y vuelvo a preguntarme si será posible

nada más vivir.

 

Afasia

La perfumada madera de una memoria sin árboles,
sin alfabeto que responda por las palabras de la tribu,
una memoria distante, sin nadie, sola como el aire de la tierra.
Pero en esa soledad también es necesario prescindir del habla,
de la presumida vocación del lenguaje.
Basta con comprender lo que no existe,
sin olvido nadie es contemporáneo de su memoria.

Poética
A Silvia Favaretto

Que mis poemas sean ligeros
como hojas vivas
que dibujan formas tenues
sobre muros deslucidos,
es un deseo estúpido.
Espero más bien,
que sean tan sólidos
como el puente de mis pies
en los sombríos caminos de la tierra.

El anhelo del calígrafo

En la niebla de su vocación
el calígrafo se resiste al impulso
de su propia gracia:
crear el nuevo dibujo anguloso
ascendente y descendente de la letra.
Una forma sólo suya y de su mano.
Prefiere esperar el error
en los signos que imita
porque, aunque lo anhela,
su trazo nunca superará la luz de un atardecer
sobre la página en blanco.

Escrito de noche

La impresión está llena de errores.
Las palabras cojean sin llegar al final.
Algunas frases se desmoronan
Arruinándolo todo.
Las manos manchadas de tinta
Disecan recuerdos.
El escritor busca aquello no escrito
Que complete
La página no iniciada del hombre.

Lauren Mendinueta

Puedes leer otros poemas míos y algo más en Los Convidados de Antonio Sarabia