Leer nos proporciona placer. Quien haya leído un buen libro lo sabe. En el simple acto de abrir un volumen y empezar la lectura podemos ir a lugares a donde nunca imaginamos llegar, a mundos a los que tal vez de otra manera nunca llegaremos. Más de un lector, por ejemplo, viajó a Paris buscando la ciudad retratada en Rayuela y nunca la encontró. Por suerte, aquella ciudad, única y apasionante, vive entre las páginas de la novela de Cortazar, siempre al alcance de nuestras manos. Atenas, Paris, Roma, Delhi, Lisboa, Moscú, cualquier ciudad por lejana que parezca está a unos pocos pasos, y pesos, de un lector. En Ellos mienten, una novela maravillosa y todavía inédita, de Karla Suárez, un personaje que nunca salió de cuba, colecciona souvenirs relacionados con los libros que ha leído. Para él, viajar no es un acto físico sino mental. Al leer perdemos la noción del tiempo, el espacio desaparece, y en ese estado parecido al éxtasis penetramos en el laberinto de otra mente. ¿Alguna vez se imaginaron cómo sería la vida si estuvieran a nuestra permanente disposición personas brillantes, creativas y sensibles? poco importa que sean escritores, científicos, filósofos o santos, ninguna relevancia tiene en qué siglo vivieron o en qué idioma escribieron sus libros, si tenemos acceso a sus páginas somos tan dueños de sus ideas como ellos mismos. Los que ya probamos esa experiencia nos hicimos fanáticos. Poesía, novela, ensayo o comic, no interesa el género, la lectura nos acerca a otros mundos, estimula el placer. Ustedes se preguntarán ¿y leer sirve para enamorar? decididamente sí. Entre más libros leemos más atractivos somos y con más facilidad conquistamos.
Hace un par de semanas me pidieron desde Colombia que mencionara un libro que fuera útil para enamorar a alguien ¿sólo uno? es una recomendación difícil, pero voy a aventurarme. La autora es norteamericana, Carson McCullers y su novela se titula La balada del café triste. En ningún otro libro vi mejor retratado el amor.
Lauren Mendinueta
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May
05
2009
Instantáneas de Ramón PeraltaPublicado por: Lauren Mendinueta in Portugal, autores mexicanos, poesía
. - – - - - - - . Al poeta Ramón Peralta (México, 1972) lo conocí a mediados de abril de 2005 en el Centro Cultural Pirámide en el D.F. durante una lectura que organizó para mí Jocelin Pantoja. Aquella lectura marcaba justamente el final de mi Beca de Residencia Artística en México, mi regreso a Colombia y mi inminente traslado a España. Esa noche intercambié un par de palabras con Ramón y después no volví a tener noticias suyas. Hasta que un día a principios del año pasado recibí un correo electrónico con la noticia de una visita de Ramón a Lisboa. Me dio muchísimo gusto saberlo y de inmediato le propuse que nos reuniéramos. Para mi sorpresa Ramón había llegado a Lisboa con la intención de quedarse y aquí está viviendo desde hace más de un año. En esta ciudad mágica él comparte su vida con Ana, una chica española bellísima e inteligente (la autora de la foto de Ramón que ven más arriba). Es un escritor afortunado. En Lisboa está escribiendo sus libros de poesía y también una novela. A veces le digo a Ramón que Antonio, él y yo formamos la semilla de un nuevo grupo de escritores hispanoamericanos que crece en Lisboa. Nuestros amigos novelistas, la cubana Karla Suárez y el español José Manuel Fajardo, también piensan mudarse muy pronto acá. “Alguna vez se hablará del grupo de Lisboa”, bromeo. Él se ríe. Fuera de bromas, es un placer contar con la amistad de colegas que han elegido Portugal como su casa. Los poemas de Ramón Peralta son inéditos, una colaboración especial para Inventario. INSTANTÁNEAS Un martes de lluvia – un martes de lluvia y viento – un martes de lluvia viento y sol – un martes sin sol – un martes de sol y viento – un martes por la noche – por la mañana – por la tarde – nos vemos – caminanos – un martes – después de la comida – en un martes nublado – después de que los niños salgan a la escuela – en un martes – todos los martes – en una tarde – nos vemos – caminamos. Un becerro bala al oler la sangre de sus compañeras. Gira la cabeza que se le escapa por momentos al hombre que la sostiene. Mira el horizonte, no encuentra nada en que detenerse. Sigue oliendo la sangre, sus patas traseras tiemblan, bailan, se doblan. Recordemos un automóvil es una partícula, el golpe de un boxeador es una fuerza, el espacio entre el núcleo atómico y los electrones es vacío. Una ola es una onda. El horizonte, las emociones y los recuerdos son producidos por el mismo efecto cuando lanzamos una piedra al estanque y se forman pequeñas ondas hasta la orilla recorriendo la totalidad de la superficie. En el pueblo, una puerta amarilla, un campo de cebollas. Un retrato con la cara llena de miedo. El hombre recostado, enfermo, apenas se le veían los ojos. Ellos trataban de verse en el espejo. Siempre los desconocidos, los que salen en las fotos y sonríen. El granjero con su perro, un galgo. Ambos, no sé por qué, tienen los mismos ojos. Se tapó la mitad de su rostro, en lugar de su ojo, quedó su anillo. el relámpago verde de los loros. Mis cabellos eran nubes extendidas, como si fueran llamas, grandes llamas blancas. La preocupación son las manos en el rostro. Un tiburón en el puesto del mercado. La luna llena sobre un grupo de nubes. Soñé la milpa tupida, alta y por encima dorada. El sonido del anuncio rojo de lámina al soplar el viento. Esa luz que atrae a los insectos. FOTOSÍNTESIS (primeros fragmentos) A esto después le llamarán fotografía:
. . . . . ese algo que usted vio y ahora recuerda. 2.- No necesitamos saber más palabras, aquí el cuerpo petrificado es bello, sin doble intención; colgado de una abeja ignora el silencio que le rodea. 3.- Ayer eras el átomo de una mesera atenta. No quiero describir en realidad como eres. Hoy entras a las seis. Con la blusa limpia caminas por la calle y nada se detiene en tu ombligo, por eso la punta de la belleza es efímera por eso Nadar, Julia Margaret Cameron, y los ojos los tenemos atentos, indecisos a tu cintura que duerme, a las ruinas que llevas por delante y el piso encerado crea una visión que no le importa Pistolletto. 5.- Anotemos las impresiones. Entradas relacionadasEtiquetas: Antonio Sarabia, autore hispanoamericanos en Portugal, autores latinoamericanos en Lisboa, autores mexicanos, blog literario, blogs literarios, blogs literarios en español, Jocelin Pantoja, José Manuel Fajardo, Karla Suárez, latinoamericanos en Lisboa, Lauren Mendinueta, poetas hispanoamericanos en portugal, Ramón Peralta |




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