El fantasma
Desde que murió mi madre escucho pisadas en el corredor y ruido en la cocina. ¿Se puede ser ateo y creer en lo sobrenatural?, me preguntaba una y otra vez. Hace una semana, mientras dormía, me jalaron los pies. Sobresaltado miré hacia el techo. Una mujer que se podría confundir con mi madre me sonreía. Desde entonces duermo tranquilo: mi madre también era atea.
Lauren Mendinueta
Etiquetas: autores colombinos, cuentos breves, cuentos de fantasmas, cuentos hiperbreves, mini ficciones, minicuentos de fantasmas

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