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Un veintinueve de septiembre como este nació, hace cuatrocientos sesenta y un años, don Miguel de Cervantes Saavedra (Alcalá de Henares, 1547 – Madrid, 1616). Además del espacio de este blog me harían falta otros muchos para bosquejar apenas lo que don Miguel significa para mí como modelo de ser humano, y para la literatura universal como fundador de la narrativa moderna. Para leer el post completo visite Los Convidados de Antonio Sarabia (aquí)
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Esta semana en Los Convidados Antonio Sarabia publica una serie de minificciones entre las que incluye una de mi autoría: El Fantasma. Si desean leerla junto a otras del misno Antonio Sarabia, Julio Cortazar, Luis Fayad, Ednodio Quintero e Izakun Legarza, pueden hacerlo visitando Los Convidados aquí. Se las recomiendo.

(Imagenes diseñadas por Alejrando Gelaz y publicadas en mimificciones.com.ar)
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Hace un par de días apareció publicado en Los Convidados, el blog de Antonio Sarabia, un cuento breve del escritor italiano Pino Cacucci. La historia que narra el autor se inspira en una circunstancia completamente histórica y puede leerse también como una metáfora de las actuales migraciones humanas. La Resurrección de la vid se encontraba inédito en español y ha sido traducido por el mismo Sarabia para Los Convidados. Lo gracioso del asunto es que Cacucci es el traductor de las novelas de Sarabia al italiano y en esta ocasión se invierten los papeles. Ustedes pueden juzgar el resultado haciendo clik aquí. (En la foto Pino)
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El verano es la época ideal para hacer aquellas pequeñas cosas que queremos realizar cuando el trabajo nos agobia. Salir de viaje, visitar a la familia, asistir a conciertos y recorrer museos, por ejemplo. Pero como se trata de nuestro tiempo libre buscamos ir a lo seguro, no sea que terminemos invirtiéndolo en algo que al final no valía la pena. Si están atrapados en Madrid, o van a pasar por allí, pueden disfrutar de una exposición realmente inolvidable. En la Casa de América están colgados 180 retratos de uno de los grandes fotógrafos contemporáneos, Daniel Mordsinski. La retrospectiva de sus primeros 30 años de trabajo se titula “Fotógrafo entre escritores” y podrá visitarse hasta finales de septiembre. (más…)
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TODOS HABLAN DE NOELA
Por José Manuel Fajardo

No sé si recuerdan ustedes aquella foto de la caída del Muro de Berlín que dio la vuelta al mundo. Allí arriba se veía a dos jovencitos armados de un pico que, a todas luces, no sabían cómo manejar, metidos sin embargo en la tarea de demoler la barrera de hormigón que había simbolizado la división en dos no sólo de Alemania, sino de toda Europa. Es una de esas fotos que no se olvidan. Bueno, pues su autora es una de esas mujeres que tampoco se olvidan: Noela Duarte. Seguramente habrán visto muchas otras de sus fotografías: retratos de músicos latinos (el incomparable Compay Segundo, los nuevos trovadores de Habana Abierta, el rockero mexicano Carlos Esquívez…), imágenes del sitio de Sarajevo, escenas de la vida cotidiana en Israel o en el nuevo Vietnam que cierra sus heridas de guerra; edificios destrozados en Kabul…
Como suele suceder con los periodistas, retenemos más aquello que nos cuentan que el nombre de quien se ha dejado las horas y a veces casi el pellejo para poder contárnoslo. Por eso, la primera vez que José Ovejero, Antonio Sarabia y yo reparamos en Noela no fue la primera vez que nos la cruzamos en la ciudad de Guadalajara, en México, sino casi un año después, en París. (más…)
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El novelista mexicano Antonio Sarabia (1944) recibió ayer el Premio Espartaco a la mejor novela histórica publicada en 2007. Este galardón, que se entrega en el marco de la Semana Negra de Gijón, es considerado uno de los más importantes que puede ganar una novela de este género. Paco Ignacio Taibo II declaró durante la rueda de prensa en la que hizo público el fallo de este y otros premios, que, ante todo, se trata de escritores que reciben el reconocimiento de sus colegas. También destacó que en los concursos que entrega anualmente la Semana Negra las consideraciones que toman los jurados para premiar una novela son estrictamente literarias.
Si están pensando en una buena novela para el verano tomen nota: Troya al atardecer de Antonio Sarabia, publicada en España por La Otra Orilla. Les aseguro horas de inmensa felicidad. En seguida una pequeña muestra enviada por el autor para los lectores de Inventario.
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La peste había azotado sin aviso al campamento, encajando sus despiadados dedos puntiagudos en la desprevenida carne de sus víctimas. Aparecieron primero algunos perros tiesos, los pelos erizados, los ojos fijos en la nada y los blancos colmillos a la vista, como intentando alejar a la muerte con un postrer gruñido o, no había manera de saberlo, como pretendiendo retener entre las rígidas mandíbulas el último aliento de vida que se les escapaba. Hedían a muerte y a malos presagios, a ruina y a exterminio. Siguieron varias mulas, tumbadas también sobre el costado, con las rígidas patas tendidas al aire, antes de que sucumbieran los primeros humanos. Las aves de rapiña huían sin atreverse a probar la carne de aquellos cadáveres de pupilas enrojecidas y bocas manchadas de sangre. Después, las piras funerarias se propagaron como aciagas columnas de humo más allá de los cascos, apuntalados por gruesos maderos, de la flota varada en la arena. Pero no importó qué tan lejos se quemaran los cuerpos: a pesar de la brisa que soplaba del mar, el acre olor a carne achicharrada se propagó durante días enteros por entre las hileras de barcos que, encallados con las popas vueltas hacia tierra firme dentro de una inmensa garganta situada entre dos promontorios, se extendían a todo lo largo de la playa.
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La poesía es la representación de la vida exterior. El impulso poético se organiza en el texto, de no ser así se devuelve como un piedra. Blanca Varela (1926-) es una poeta que ha sabido organizar su fuerza creadora en concordancia con su experiencia vital. La suya no es una poesía evocadora, así nos lo confirma su libro Concierto Animal (1999). Ella prefiere apoyarse en la percepción, en la reproducción, no como el ojo que ofrece al cuerpo el alcance de su campo, sino como una lámpara que expulsando de sí rayos de luz interviene rasgando la niebla que la rodea.
Esta representación de la vida en un presente que aparenta desconocer su pasado, hace que sea posible sentir que la existencia está constituida de una materia tan libre que no se diferencia del espíritu. En Concierto Animal el nacimiento es un estado permanente, atravieso la afilada vagina / que me guía de la ceguera a la luz. Y aunque la poeta propone el nacimiento como un transito a la iluminación no desconoce cuan doloroso es vivir. La imagen de una afilada vagina consigue trasmitirnos la violencia del parto al que estamos convocados permanentemente.
Blanca prefiere Morir cada día un poco más, no hasta conseguir la muerte absoluta, pues quien reconoce que muere cada día, sabe que la muerte se tiene en el cuerpo a plenitud desde el día mismo del nacimiento. La suya parece ser más bien la búsqueda de quien trata de darle a su espíritu un cuerpo. Leamos el poema Morir cada día más :
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Publicado por: admin in entrevistas
De un tiempo a esta parte a mi al rededor solo se habla de Noela.
ANTONIO SERRANO CUETO ENTREVISTA A ANTONIO SARABIA A PROPÓSITO DE “PRIMERAS AVENTURAS DE NOELA DUARTE”
1. ¿Cómo surge la idea de escribir un libro “a seis manos”? Tarea fácil no es, y mucho menos cuando los autores residen en distintos países. Sin embargo, has confesado que ha sido una de las experiencias más enriquecedoras de tu carrera de escritor.

En el principio no está el verbo sino la amistad. El verbo viene después y hay que sentirse bien arropado dentro del verbo de los demás. Es decir, la relación con Fajardo y Ovejero viene de muy lejos. Está llena de afecto, admiración, respeto mutuo y una gran complicidad. Sin estos elementos fundamentales, la tarea habría resultado imposible. No solo tienes que conocer y apreciar el estilo literario de los autores con quienes te vas a asociar, tienes que gustar de antemano de él y aceptar que cualquier cosa que se les ocurra es válida dentro del trabajo de conjunto.
2. ¿Quién es Noela Duarte? Muchos lectores pueden preguntarse si realmente existió esta extraordinaria mujer. Lauren Mendinueta y tú mismo la presentáis en vuestros blogs plena de realismo, pero al mismo tiempo con un perfil muy literario.
Digamos que Noela Duarte existe. La protagonista del libro nace de un personaje independiente que rebasa largamente al que hemos recreado entre los tres. Tiene una historia personal, una biografía que no ha sido agotada ni mucho menos, por lo que apenas hemos empezado a contar en “Primeras noticias de Noela Duarte”. ¿El personaje de la novela ha sido creado por nuestra imaginación?: sí. ¿Existe de manera independiente más allá de nuestra imaginación?: también.
3. La protagonista de la novela es una mujer moderna, profesional del periodismo y destacada fotógrafa. La historia transcurre además en la segunda mitad del s. XX. ¿Hay en Noela algún tipo de reivindicación feminista?
La verdadera feminista, para mí, es en primer lugar, una mujer orgullosa de su sexo y de su calidad de mujer, no una de tantas despistadas que andan por la vida negando su propia naturaleza y queriendo imitar la del hombre. Eso me parece un desperdicio y una lástima. En ese sentido, Noela Duarte es una real hembra: inteligente, sensible, arrojada, independiente, hermosa e intensamente femenina. Sus atributos, en cuanto mujer, no son ni mejores ni peores que los del hombre, sólo diferentes. Y ella los hace valer como tales.
4. ¿Que valores destacaría en Noela Duarte?
El personaje femenino con quien más me gusta comparar a Noela Duarte es la Porcia shakespeariana de El Mercader de Venecia. Es la heroína que más admiro desde la adolescencia. Creo que ambas comparten muchos atributos. Volviendo un poco a lo del feminismo, Porcia es un personaje mucho más atrayente y admirable que todos los protagonistas masculinos de El Mercader de Venecia. Sin embargo, no deja de ser mujer. A Porcia la mueve el amor por un hombre. A Noela la mueven multitud de diferentes razones pero el resultado es el mismo. Triunfan en lo que hacen.
5. En la infancia de Noela Duarte está presente la música, sobre todo por el trabajo de su padre en la orquesta. ¿Qué protagonismo tiene la música en la novela? Eric Clapton, Oswaldo Duarte, Carlos Esquívez… ¿Hay un homenaje en este libro a la música de guitarra?
Los tres autores tenemos una gran debilidad por la música. Fajardo y yo, en particular, por la música latinoamericana. Somos fanáticos de los boleros y de la música tropical. Noela es medio cubana, su padre se ganaba la vida tocando en una banda y el apellido Duarte tiene una gran tradición en la música cubana. Ernesto “Tito” Duarte fue un famoso multiinstrumentalista y Rafael Duarte es un mítico pianista y compositor de boleros. Es natural que el factor música aparezca, tan ligado a la vida de Noela, aparezca en el libro. En cuanto al hecho de que Oswaldo, el padre de Noela tocara la guitarra y Carlos Esquívez también, me parece más bien una coincidencia.
6. ¿Qué representa este libro en su carrera literaria?
Es una primicia en cuanto trabajo colectivo y un apunte de qué tan lejos se puede llegar en la colaboración con otros autores. He dado a leer la novela a algunos amigos que se supone nos conocen bien, tanto a nosotros en lo personal como a nuestro estilo literario en particular, y han sido incapaces de identificar con certeza quién de los tres escribió tal o cual episodio. En ese sentido “Primeras noticias de Noela Duarte” es un experimento exitoso. El Internet y los medios de comunicación masiva nos permitieron trabajar juntos y sin trabas. A pesar de que Fajardo está en París, Ovejero en Bruselas y yo en Lisboa la comunicación fue siempre excelente. Cada uno podía enterarse al instante de lo que hacía el otro o consultar cualquier duda. Pienso que otros autores seguirán nuestros pasos. Puede volverse una forma habitual de colaboración en el futuro.
7. Finalmente, enumera para los lectores tres motivos por los que han de leer este libro.
Hombre, sólo voy a enumerar uno: es buenísimo.
El libro Pimeras Aventuras de Noela Duarte se presnta mañana 12 de junio en la Feria del Libro de Madrid en el pavellón de Círculo de Lectores a las 20 h.
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El próximo 12 de junio se presenta en el marco de la Feria del Libro de Madrid una novela que dará mucho de qué hablar. Se trata de un proyecto lleno de singularidades. Para empezar fue concebida por tres escritores desde cuatro países diferentes. Antonio Sarabia escribió su parte entre México y Lisboa, José Manuel Fajardo hizo lo suyo en Paris y José Ovejero en Bruselas. Los tres conocieron a Noela Duarte, la heroína de la novela, el mismo día pero de un modo muy distinto, los tres, como la trinidad divina, la volvieron a inventar para crear un entramado de historias que fascinan de principio a fin. Una novela escrita a seis manos pero que se lee con la factura de una sola mano maestra.
Noela Duarte es una de las más destacadas fotoperiodistas de la actualidad. Su trabajo sobresale por su contundencia y originalidad. Los mejores periódicos y revistas del mundo codician la publicación de sus imágenes. Su carrera de fotógrafa empezó en los años ochenta cuando siendo apenas una adolescente fotografiaba a turistas en los conciertos de su padre, el músico cubano Oswaldo Duarte. Ella misma ha dicho en alguna entrevista que a través de la lente el mundo fue tomando sentido y que pronto descubrió que habría de dedicar su vida a dos cosas: la fotografía y los viajes. Y sí, Noela es una viajera incansable que ha puesto su vida en peligro para captar una imagen única de Sarajevo o denunciar casos de corrupción en cualquier parte del mundo. Quizás recuerden que hace unos años el nombre de Noela Duarte se asoció sentimentalmente al del guitarrista mexicano Carlos Esquivez. Entonces se le veía constantemente en la prensa. En la actualidad su paradero es un misterio. Sarabia, Fajardo y Ovejero la han invitado a la presentación de Primeras Noticias de Noela Duarte. Tal vez la veamos por la Feria de Madrid en el Pabellón del Círculo de Lectores el Jueves 12 de junio a las 8 p.m.
Estas tres fotos pertenecen al portafolio de Noela Duarte y le debo la publicación en Inventario a la gestión de Daniel Mordsinki, su colega y amigo. Les prometo que en un próximo blog les adelantaré algunos textos de la novela.

Primeras Noticias de Noela Duarte ha sido publicada en España bajo el sello editorial Belaqcva/ La Otra Orilla.
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Por Jon Kortazar
Leer Troya al atardecer de Antonio Sarabia (México, D.F., 1944) significa volver a la memoria de las lecturas infantiles, a los textos que nos abrieron la imaginación a las batallas remotas, a los paisajes alejados, a los valores que resultaron, alguna vez, intocables, a historias que hablan de la complejidad humana, a la recreación del mito.
En Troya al atardecer se recrea la batalla de Troya y se realiza una lectura del texto de Homero, trayéndolo a nuestras visiones actuales. En la contraportada se nos avisa que leeremos una novela histórica y que entre sus valores se encontrarán “personajes sólidos, documentación exhaustiva sobre la época y una trama interesante”. Es evidente que debemos añadir un estilo de gran calado, y así estaremos ante las bases sobre las que se sustenta la novela Troya al atardecer. 
La recreación de un episodio histórico y literario de tal calibre lleva al lector a realizar una par de preguntas: ¿Qué estrategia seguirá el autor para conseguir interesar al lector en una trama que ya conoce?, y ¿para qué entrar en una recreación de un mito del calibre del que presenta la relectura de la Ilíada de Homero?
Comencemos por dar una respuesta a esta segunda. Ya Jorge Luis Borges sentenció que los escritores estaban condenados a recrear dos mitos básicos. El del hombre que morirá en la cruz y el del que busca su hogar perdido en los mares mediterráneos. Bien, Antonio Sarabia prefiere trabajar con el gran mito que falta: el de la creación de una obra que se planteara el espacio troyano para recrear en él la visión de una utopía. Una de las funciones de la narrativa consiste en mantener y conservar los mitos actualizándolos en la narrativa. Así el prestigio del mito se conserva a través de la transformación y puesta al día. Si se retoma un argumento ya canonizado es porque se pretende retomar su idea de ejemplaridad, y porque se quiere reforzar la idea de la movilidad del significado del mito.
En cuanto a la respuesta a la primera pregunta, está claro que la estrategia que se sigue para ofrecer una versión diferente de algo ya conocido se muestra en la búsqueda de una visión distinta. En técnica narrativa se trata de la focalización de la trama desde un punto de vista no conocido. En este caso la creación de una personalidad desde la que se nos hará llegar la fuerza de la historia. Se trata de Timalco, el bravo guerrero espartano que focaliza la visión de la obra. Desde su perspectiva veremos crecer una trama narrativa que busca dar un sentido contemporáneo al ritual de la guerra.
Timalco participa en la guerra como guardia de Menelao, a quien sirve desde la juventud. Timalco, eje principal del texto, posee dos contrapuntos basculantes que ofrecen continuidad a la narración.
Por un lado, su carácter le lleva a intimar con Tersites, un contrahecho consejero, y con Palamedes, rival de Odiseo, y fallecido ya cuando comienza la narración y que intentó un pacto con los troyanos a fin de concluir una guerra insensata que duraba diez años. La relación entre Timalco y Palamades servirá como hilo conductor del debate de ideas que la novela irá abriendo al lector. Así, por ejemplo, en el capítulo 17 de la novela se muestra una discusión en torno a la pertinencia o no de los oráculos y el destino predeterminado de las personas: “El príncipe de Euboea [Palamedes], consciente de la situación, ponía fin a las controversias con un racionamiento práctico que dejaba cavilando a sus interlocutores. Ahí, asentía Timalco, era donde Palamedes, que significaba “antigua inteligencia”, hacía honor a su nombre” (pág. 129). La contraposición de un Timalco cazador y un Palamedes pescador (pág. 58-59), lleva a sus caracteres contrarios al contraste de ideas, a la creación de un mundo de opiniones y convicciones que son las que la novela transmite al lector contemporáneo.
Por otro lado, Timalco tiene un hermano gemelo, Lisandro que, por el juramento de fidelidad, se ve obligado a seguir a Helena a Troya y es considerado por los griegos un traidor. Lisandro, que se ha casado en Troya con una mujer, Polimela, de la que también se ha enamorado Timalco. Esta trama de hermanos gemelos separados, y radicalmente juntos, remite la trama a una novela de casualidades, en las que los hermanos toman parte, a sugerencia de Lisandro, en una proposición para parar la guerra. Timalco no aceptará la misión que le encomienda su hermano y esa infidelidad dará impulso a la histora, a veces utilizando procesos narrativos ya conocidos en la novela romántica, como el descubrimiento de los gemelos, su comunicación a través de espejos, y la entrada secreta de Timalco en Troya a través de un pasadizo, elementos que recuerdan tópicos de una novela de aventuras ya utilizadas con vigor por otros autores.
Así pues, dos amigos sirven a Timalco para recrear el campo de pensamiento de las convicciones, y un hermano gemelo producirá el impulso narrativo necesario para que la trama pueda reordenarse.
No cabe duda de que la novela histórica, escrita desde ahora para un público contemporáneo, actualiza algunas opiniones que no estaban presentes en el momento histórico en el que se sitúa la acción. Entre esas ideas que corresponden a nuestro tiempo pueden citarse la interpretación de la guerra no sólo como una acción para restaurar el honor de un rey, a quien han roto las leyes de la hospitalidad, sino para conseguir, en una interpretación económica de la guerra, el control del estrecho y del comercio; o las claras frases en referencia a la inutilidad de la guerra, no sólo de ésa, sino de cualquier otra: “Y quienes pagaban con sus vidas, esa mezcla de codicia y de miedo eran los siervos reclutados por sus amos, conducidos contra su voluntad hasta las playas de Ilión sin tener que ver nada con el asunto” (pág. 63). 
Pero me interesa más el tema del doble, del gemelo, del espejo en la construcción de la novela, porque la relación entre el protagonista y su hermano gemelo, vertebra la estructura y el mensaje del texto. La estructura, porque, como en un espejo, la obra se divide en dos partes, cada uno con igual número de capítulos, 18. Porque desde un principio se deja claro que los aqueos combaten con un enemigo que se les parece, que son ellos mismos: “A pesar del brutal antagonismo que les enfrentaba, los troyanos, o teucros, no eran tan diferentes de ellos, se decía Timalco […] Éstos eran iguales a él, sus semejantes, hablaban idéntica lengua. Como él, comían pan de cebada, o de trigo en los días festivos […] No sólo tenían las mismas costumbres, también adoraban a los mismos dioses, les rendía idénticos sacrificios y utilizaban para el caso los mismos santuarios que ellos. Tanto que, en tiempos de guerra, hasta se veían obligados a compartirlos” (30). Así resulta extraño y efectivo a la vez, el tema del templo de Apolo, compartido por los contendientes de los dos ejércitos, y verdadero lugar de comunicación entre enemigos idénticos. Timalco y Lisandro son gemelos, de la misma manera que son gemelos los dos pueblos que luchan, en una superposición de sentido, en un paralelismo de significado.
Pero habría que prestar atención a las secuencias metanarrativas de la novela, que predicen acciones, que metaforizan sentimientos. Me refiero a los breves capítulos, por ejemplo el 5 donde se relata el origen mítico del mundo, o el 13 en el que se relata la historia de Psiqué, en los dos casos se cuenta que son historias cantadas por Demodoco, el rapsoda ciego, y se corresponden a los capítulos 25 y 33 en los que también se narran canciones. Son momentos en los que el relato se vuelve hacia la narración del mito tradicional y se resuelve una historia a “otro nivel” que sólo metafóricamente se engarza con el sentido de la narración. Son espejos de la acción narrativa que se explican al final del relato: “De algún modo le hizo sentir que, aún siendo él de tan baja condición, había estado en su poder cambiar el orden de las cosas. Como en la oda de Hefaistos y Afrodita” (pág. 245).
La metáfora de los espejos curvos sirve para delimitar los paralelismos y contrastes estructurales entre la primera y la segunda parte, ambas diseñadas por un gusto por el equilibrio que se puede ver a primera vista. En este orden de cosas pueden señalarse tres caracteres que nos hablan de la íntima relación simétrica en la que se sustenta la novela.
En otro guiño a la llamada novela helénica, el cambio de identidades de los gemelos Tilmaco y Lisandro se produce en esta segunda parte. En una escaramuza, Pratoclo y el gemelo espartano persiguen a Héctor y a su tropa de troyanos. Al quedarse solos Héctor mata a Pratoclo, y un soldado hiere de gravedad a Timalco, que en su agonía es confundido con Lisandro, llevado a su casa y cuidado por la mujer de éste. Esta confusión de identidades hila el puente entre la idea de que aqueos y teucros pertenecen al mismo orden de pueblos, de manera que Tilmaco, sufrirá una evolución de personaje redondo que le llevará a dudar de su identidad y tomar la decisión con la que se cierra la novela: “Otra vez: ¿quién era él y cuál era su patria?, ¿en qué bando peleaba?, ¿sentía como teucro y guerreaba entre los aqueos o sentía como aqueo, pero de ahí en adelante, guerrearía con los teucros?” (pág. 244). Hasta realizar la pregunta clave: “¿Se estaba convirtiendo en Lisandro?”. Esta asunción de dobles identidades sirve de cierre a la novela en el que Timalco decidirá la salvación de Lisandro y Polimela.
Existen otros puntos en que la novela juega con la simetría. Si en la primera parte Timalco fue el delegado de Lisandro para conseguir un cese de las hostilidades y él no cumple el encargo; en el final es Timalco quien trata de parar la guerra a través de un mensaje enviado por medio de Casandra, quien tampoco cumple el cometido y el deseo de parar la guerra, en un juego de malentendidos, termina perdiéndose.
En cualquier caso, existen dos elementos narrativos más de los que debe hablarse para terminar de cerrar la descripción de la novela. En primer caso se trata de u contraste entre las dos partes que se enfrentan de manera pronunciada. En la primera parte, Timalco será ante todo un guerrero, y el núcleo temático se centrará en la descripción del hombre de guerra, en la segunda parte, la convalecencia de sus heridas dará paso a una descripción del hombre enamorado, tanto de Helena como de Polimela, de forma que se recrea el retrato general del héroe.
En el tapiz de traiciones, engaños y luchas, hay un núcleo temático que se va hilando fino: se trata de la creencia en los auspicios. Timalco creía en ellos con reverencia. Palemedes, no. Y Lisandro muestra una cambiante actitud desde la reticencia a la creencia, puesto que el cumplimiento de cinco augurios será determinante para la toma de Troya. Cinco augurios que un traidor comunica a Agamenón y que se cumplen con la toma de Troya. El tema de los augurios que se había ido comentando en segundo plano, pasa en el momento de la conclusión de la trama a una primerísima posición.
Timalco permanece preguntándose por su identidad en toda la novela: “Si uno era en realidad lo que hacía, ¿quién era él?, ¿en qué podía reconocerse?, ¿qué acto lo definiría por entero?” (pág. 193). En la búsqueda de la identidad Timalco se verá envuelto en la contradicción de hacer algo ya dispuesto por los dioses en sus augurios, y hacer algo dispuesto por sí mismo, hasta que su decisión final, concilia ambas salidas. Al decidir salvar a Lisandro y Polimela, es una persona que toma una decisión libre que, a la vez, cumple el destino que los dioses guardaban para él.
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