Leer nos proporciona placer. Quien haya leído un buen libro lo sabe. En el simple acto de abrir un volumen y empezar la lectura podemos ir a lugares a donde nunca imaginamos llegar, a mundos a los que tal vez de otra manera nunca llegaremos. Más de un lector, por ejemplo, viajó a Paris buscando la ciudad retratada en Rayuela y nunca la encontró. Por suerte, aquella ciudad, única y apasionante, vive entre las páginas de la novela de Cortazar, siempre al alcance de nuestras manos. Atenas, Paris, Roma, Delhi, Lisboa, Moscú, cualquier ciudad por lejana que parezca está a unos pocos pasos, y pesos, de un lector. En Ellos mienten, una novela maravillosa y todavía inédita, de Karla Suárez, un personaje que nunca salió de cuba, colecciona souvenirs relacionados con los libros que ha leído. Para él, viajar no es un acto físico sino mental. Al leer perdemos la noción del tiempo, el espacio desaparece, y en ese estado parecido al éxtasis penetramos en el laberinto de otra mente. ¿Alguna vez se imaginaron cómo sería la vida si estuvieran a nuestra permanente disposición personas brillantes, creativas y sensibles? poco importa que sean escritores, científicos, filósofos o santos, ninguna relevancia tiene en qué siglo vivieron o en qué idioma escribieron sus libros, si tenemos acceso a sus páginas somos tan dueños de sus ideas como ellos mismos. Los que ya probamos esa experiencia nos hicimos fanáticos. Poesía, novela, ensayo o comic, no interesa el género, la lectura nos acerca a otros mundos, estimula el placer. Ustedes se preguntarán ¿y leer sirve para enamorar? decididamente sí. Entre más libros leemos más atractivos somos y con más facilidad conquistamos.
Hace un par de semanas me pidieron desde Colombia que mencionara un libro que fuera útil para enamorar a alguien ¿sólo uno? es una recomendación difícil, pero voy a aventurarme. La autora es norteamericana, Carson McCullers y su novela se titula La balada del café triste. En ningún otro libro vi mejor retratado el tema del amor.
Lauren Mendinueta
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5 comentarios en “Sobre la lectura y el amor”
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3 marzo, 2010 a las 4:13 pm
Hola Lau. Qué ganas de leer el libro! Ya había leído alguna reseña sobre la autora y me habían dado ganas de descubrirla. Pienso también en las correspondencias amorosas de la literatura, donde la letra es un dispositivo carnal. Hace poco escribí sobre la correspondencia de Kafka a Felisa en mi blog. Les dejo el enlace http://escrituraleatoria.blogspot.com/2010/02/querida-felisa.html
Y saludos.
Miriam
5 marzo, 2010 a las 11:56 am
Querida Lauren, hice un comentario que no sé por qué no entró, para decirte de nuevo que eres magnífica, que releeré a McCulers y que esperaré ansionsa la poblicación de Karla Suárez. Que por supuesto que las lecturas nos hacen más atractivos, más capacitados para el amor y para enamorar y que sin embargo no encuentro yo lectura que me reconcilie conmigo, pero seguiré buscando y sintiendo, a diario, en tu vocación suspendida.
Un beso muy fuerte.
5 marzo, 2010 a las 1:06 pm
Querida Miriam:
La balada del café triste es uno de esos libros que me han marcado profundamente como persona. Es una novela muy breve, casi un cuento largo, que tiene las páginas justas para contar una historia transformadora y dolorosa. Pienso que tú la apreciarías de verdad. La correspondencia de Kafka y Felisa es una lectura deliciosa. En mi libro Autobiografía Ampliada incluyo un poema en el que fantaseo sobre una postal que Kafka pudo haberle enviado a Felisa. Te lo tengo que mostrar. Perdona que no te haya respondido (tengo mis motivos y te los haré saber en una carta). Un abrazo cariñoso
5 marzo, 2010 a las 2:04 pm
Querida Izaskun:
Si te lees el libro de Carson MacCullers no dejes de comentármelo, me encantaría saber cuáles son tus impresiones. Eres muy generosa conmigo. Yo te lo agradezco porque me siento feliz de tener una lectora tan entusiasta. Me gustaría ayudarte a sentirte mejor porque eres una mujer muy valiosa, inteligente y llena de talento. Cualquiera se da cuenta de eso con sólo leer una entrada de tu blog. Los que tenemos las suerte de tratarte personalmente lo sabemos aún mejor. Te quiero
6 marzo, 2010 a las 5:02 pm
Ya lo decía Quevedo :
Si no siempre entendidos, siempre abiertos,
o enmiendan, o fecundan mis asuntos
y en músicos callados contrapuntos,
al sueño de la vida hablan despiertos.
Y sí que el amor y la lectura van de la mano!
Un saludo