alejandrapizarnik.jpg picture by Laurenblog Alejandra Pizarnik es la poeta que más ha marcado a mi generación. Para mí encontrame con su voz poética fue fundamental. No recuerdo cómo ocurrió exactamente. Gisela Mejía me contó que hace unos años Alex Ruíz le dijo que él me había recomendado los libros de Alejandra. No dudo que sea cierto. Lo que sí recuerdo es que en la primera lectura de poemas que hice en Barranquilla alguien alzó la mano (tal vez el mismo Alex) para decir que notaba en mi poesía una gran influencia de la Pizarnik. Aquel comentario me encantó y lo agradecí emocionada. Eso fue en 1999. Por aquella época en Barranquilla los jovenes poetas compartiamos lecturas y Alejandra siempre estaba en nuestras conversaciones. Casi todos nos sabíamos algunos de sus poemas de memoria. Me acuerdo también de la antología de tapas fuscias que circulaba de mano en mano. Quedó hecho un asco aquel libro. En Autobiografía Ampliada escribí un poema para celebrar a Alejandra:

Pequeño poema en memoria

de la poeta Alejandra Pizarnik

con ocasión de los veinticocho años

de su muerte voluntaria

Estoy triste por todas partas

Algo separa todo del tiempo.

Porque la vida me habita 

La muerte está cerca.

 

El larguísimo título tiene exactamente el mismo número de palabras del cortísimo poema. Lo gracioso es que ha sido publicado varias veces y los editores le han recortado el título por razones que desconozco. Sé que Alejandra se merecía mucho más, pero aquellas 38 palabras fueron las que vinieron en auxilio de mi sentimiento de gratitud. Olga Orozco y Julio Cortazar admiraron a la escritora y quisieron a la mujer. Aquí los dejo con sus bellos homenajes.

 

 

Olga Orozco
PAVANA PARA UNA INFANTA DIFUNTA

a alejandra pizarnik

PEQUEÑA centinela
caes una vez más por la ranura de la noche
sin más armas que los ojos abiertos y el terror
contra los invasores insolubles en el papel en blanco.
Ellos eran legión.
Legión encarnizada era su nombre
y se multiplicaban a medida que tú te destejías
hasta el último hilván,
arrinconándote contra las telarañas voraces de
la nada.
El que cierra los ojos se convierte en morada de
todo el universo.
El que los abre traza la frontera y permanece a la intemperie.
El que pisa la raya no encuentra su lugar.
Insomnios como túneles para probar
la inconsistencia de toda realidad;
noches y noches perforadas por una sola bala
que te incrusta en lo oscuro
y el mismo ensayo de reconocerte al despertar
en la memoria de la muerte:
esa perversa tentación,
ese ángel adorable con hocico de cerdo.
¿Quién habló de conjuros para contrarrestar la
herida del propio nacimiento?
¿Quién habló de sobornos para los emisarios del
propio porvenir?
Sólo había un jardín: en el fondo de todo hay un
jardín donde se abre la flor azul del sueño de Novalis.
Flor cruel, flor vampiro,
más alevosa que la trampa oculta en la felpa del muro
y que jamás se alcanza sin dejar la cabeza o el
resto de la sangre en el umbral.
Pero tú te inclinabas igual para cortarla donde no hacías pie,
abismos hacía adentro.
Intentabas trocarla por la criatura hambrienta
que te deshabitaba.
Eregías pequeños castillos devoradores en su honor;
te vestías de plumas desprendidas de la hoguera
de todo posible paraíso;
amaestrabas animalitos peligrosos para roer los
puentes de la salvación;
te perdías igual que la mendiga en el delirio de los lobos;
te probabas lenguajes como ácidos, como tentáculos,
como lazos en manos del estrangulador.
¡Ah los estragos de la poesía cortándote las
venas con el filo del alba,
y esos labios exangües sorbiendo los venenos en
la inanidad de la palabra!
Y de pronto no hay más.
Se rompieron los frascos.
Se astillaron las luces y los lápices.
Se desgarró el papel con la desgarradura que te
desliza en otro laberinto.
Todas las puertas son para salir.
Y todo es al revés de los espejos.
Pequeña pasajera,
solo con tu alcancía de visiones
y el mismo insoportable desamparo debajo
de los pies:
sin duda estás clamando por pasar con tus voces de ahogada,
sin duda te detiene tu propia inmensa sombra
que aún te sobrevuela en busca de otra,
o tiemblas frente a un insecto que cubre con sus
membranas todo el caos,
o te amedrenta el mar que cabe desde tu lado en esta lágrima.
Pero otra vez te digo,
ahora que el silencio te envuelve por dos veces
en sus alas como un manto:
en el fondo de todo hay un jardín.
Ahí está tu jardín,
Talita cumi.

 

Julio Cortázar

AQUÍ ALEJANDRA

Bicho aquí,
aquí contra esto,
pegada a las palabras
te reclamo.
Ya es la noche, vení,
no hay nadie en casa

Salvo que ya están todas
como vos, como ves,
intercesoras,
llueve en la rue de l’Eperon
y Janis Joplin.
Alejandra, mi bicho,
vení a estas líneas, a este papel de arroz
dale abad a la zorra,
a este fieltro que juega con tu pelo

(Amabas, esas cosas nimias
aboli bibelot d’inanité sonore

las gomas y los sobres
una papelería de juguete
el estuche de lápices
los cuadernos rayados)

Vení, quedate.
tomá este trago, llueve,
te mojarás en la rue Dauphine,
no hay nadie en los cafés repletos,
no te miento, no hay nadie.

Ya sé, es difícil,
es tan difícil encontrarse
este vaso es difícil,
este fósforo.

y no te gusta verme en lo que es mío,
en mi ropa en mis libros
y no te gusta esta predilección
por Gerry Mulligan,
quisieras insultarme sin que duela
decir cómo estás vivo, cómo
se puede estar cuando no hay nada
más que la niebla de los cigarrillos,
como vivís, de qué manera
abrís los ojos cada día
No puede ser, decís, no puede ser.

Bicho, de acuerdo,
vaya si sé pero es así, Alejandra,
acurrúcate aquí, bebé conmigo,
mirá, las he llamado,
vendrán seguro las intercesoras,

el party para vos, la fiesta entera,
Erszebet,
Karen Blixen
ya van cayendo, saben
que es nuestra noche, con el pelo mojado
suben los cuatro pisos, y las viejas
de los departamentos las espían
Leonora Carrington, mirala,
Unica Zorn con un murciélago
Clarice Lispector, agua viva,
burbujas deslizándose desnudas
frotándose a la luz, Remedios Varo
con un reloj de arena donde se agita un láser
y la chica uruguaya que fue buena con vos
sin que jamás supieras
su verdadero nombre,
qué rejunta, qué húmedo ajedrez,
qué maison close de telarañas, de Thelonious,
que larga hermosa puede ser la noche
con vos y Joni Mitchell
con vos y Hélène Martin
con las intercesoras
animula el tabaco
vagula Anaïs Nin
blandula vodka tónic
No te vayas, ausente, no te vayas,
jugaremos, verás, ya verás, ya están llegando
con Ezra Pound y marihuana
con los sobres de sopa y un pescado
que sobrenadará olvidado, eso es seguro,
en un palangana con esponjas
entre supositorios y jamás contestados telegramas.
Olga es un árbol de humo, cómo fuma
esa morocha herida de petreles,
y Natalía Ginzburg, que desteje
el ramo de gladiolos que no trajo.
¿Ves bicho? Así. Tan bien y ya. El scotch,
Max Roach, Silvina Ocampo,
alguien en la cocina hace café
su culebra contando
dos terrones un beso
Léo Ferré
No pienses más en las ventanas
el detrás el afuera
Llueve en Rangoon —
Y qué.
Aquí los juegos. El murmullo
(Consonantes de pájaro
vocales de heliotropo)
Aquí, bichito. Quieta. No hay ventanas ni afuera
y no llueve en Rangoon. Aquí los juegos.

 

 

 

 

 

 

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12 comentarios en “Poemas para Alejandra Pizarnik”
  1. Seis Escritores (8 comments) dijo:

    Por algún inconveniente técnico no habíamos podido responder tus comantarios. Solucionado el impace, ya consignamos las consabidas respuestas y en virtud de tu siempre prolífica inquietud poética, trasgredimos las fronteras para dejarte estas palabras de inspiración de la siempre bella Alejandra:

    MÁS ALLÁ DEL OLVIDO

    alguna vez de un costado de la luna
    verás caer los besos que brillan en mí
    las sombras sonreirán altivas
    luciendo el secreto que gime vagando
    vendrán las hojas impávidas que
    algún día fueron lo que mis ojos
    vendrán las mustias fragancias que
    innatas descendieron del alado son
    vendrán las rojas alegrías que
    burbujean intensas en el sol que
    redondea las armonías equidistantes en
    el humo danzante de la pipa de mi amor

  2. Lauren Mendinueta (219 comments) dijo:

    Muchas gracias por el poema, chicos. He pensado que la siguiente entrada debe incluir algunos de mis poemas favoritos de Alejandra. Un abrazo para los seis

  3. Antonio Serrano (2 comments) dijo:

    Saludos, Lauren, casi postveraniegos. Ya estoy de vuelta. Y sí, me gusta la nueva cara de tu página y de la de Antonio. Sólo que ahora tengo la impresión de que hay más que leer. Un beso.

  4. Triana (61 comments) dijo:

    Que bellos poemas, me gustará leer la selección que hagas en una nueva entrada.

    Gracias por tu visita y un abrazo fuerte.

  5. Francisco (64 comments) dijo:

    Comparto lo que dices en la entrada. Hace dos años participé en un Congreso sobre escritoras en el que se habló de Alejandra. Cierto es que mucho de lo que se dijo podríamosadecuarlo a tu teoría y estética literaria personal. Es una idea que me has sugerido indirectamente y me pondré, por tanto, a estudiarla. En cualquier caso echo de menos que en el Blog saques algún poema tuyo con esos ecos. Un saludo lejano… Francisco

  6. Lauren Mendinueta (219 comments) dijo:

    Francisco, no sabría qué poemas míos poner. Ya sabes que uno mismo es su peor lector. Tal vez me anime a postear alguno de mis poemas, por ahora empezaré publicando una selección mínima y personal de Alejandra. Gracias por permanecer atento al blog

  7. Francisco (64 comments) dijo:

    Pues si me lo aceptas, reeleré tus poemas y te digo un par de ellos que puedan ser colgados en tu Blog para deleite de todos; algo que merece la pena tratándose de tan buena poeta. Otro saludo lejano… Francisco

  8. Lauren Mendinueta (219 comments) dijo:

    O.K, acepto la propuesta. Gracias

  9. Miriam Jerade (40 comments) dijo:

    Gracias por el poema de Olga Orozco, no lo conocía. Yo siempre vuelvo a Alejandra, es una de mis poetas, y siempre leo los diarios, son maravillosos. (Están publicados en Lumen). Mi amiga Mariana di Cio es especialista en Pizarnik, según me cuenta, porque ha revisado los manuscritos en Princeton ella colmaba la página de dibujos, hay mucho material dentro y fuera de los márgenes. Te mando uno de sus artículos que encontré en la red http://www.revuerectoverso.com/IMG/pdf/Alejandra_Pizarnik_en_sus_manuscritos.pdf
    A ella le voy a mandar tu poema.
    Un abrazo
    Miriam

  10. Lauren Mendinueta (219 comments) dijo:

    Miriam, muchas gracias por el material que me mandas, lo veré enseguida. Qué suerte la de tu amiga al poder ver los manuscritos. Yo también leo su diario, es fascnante. Tengo la colección de Lumen de poesías y prosas completas. Creo que su poesía supera al estereotipo de mujer atormentada que se le atribuye.

  11. Miriam Jerade (40 comments) dijo:

    Yo lo he discutido mucho con Mariana, lo de Alejandra era estructural, no cabe duda, es cierto que en los diarios eso se nota, no es que fuera una mujer atormentada, es que había una melancolía, un duelo imposible, que no le permitía vivir. (ni amar, por ejemplo, se enamoraba de lo que pasara en frente, hombre, mujer, gato o medusa. Pero más allá de su vida personal, su poesía y su prosa son maravillosas. Una vez se me ocurrió decir que le hubiera encantado tener un blog por lo de los comentarios aunque hubiera execrado la mitad y se hubiera enamorado de algún comentarista, esto lo dije no muy discretamente en la cafetería de la biblioteca y recibí miradas sospechosas, pero yo estoy segura de que le hubiera gustado tener un blog.

  12. Diego Scagni (2 comments) dijo:

    Hola
    como andas?
    que bueno encontrar gente interesada en pizarnik
    te invito a que observes mi serie de ilustraciones sobre los poemas de pizarnik
    saludos
    diego

    Último post en el Blog deDiego Scagni…Fronteras inútiles

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