Con esta entrada empieza una serie de entregas sobre la poesía africana de hoy. No es la primera vez que publico en este espacio a un autor africano, hace algunos meses dediqué una entrada a la poeta a Amina Saïd (Túnez, 1953). Sin embargo, y gracias a varios libros que he leído recientemente, considero muy importante la difusión de excelentes autores que son casi por completo desconocidos para los lectores de lengua española.  Quisiera ofrecer una visión profunda de la nueva poesía escrita en el continente africano, pero al carecer yo misma de ese conocimiento debo limitarme al esbozo de un panorama general. Aquí incluiré poetas de expresión francesa, inglesa y portuguesa. Lamentablemente de aquellos que escriben el lenguas vernáculas se conocen aún menos textos y son casi inexistentes las traducciones. 

Ahora que los periódicos nos muestran cada día el rostro de miles de africanos que llegan a Europa huyendo del hambre y la guerra, estaría bien que empezáramos a mirarlos con ojos menos ignorantes. Ellos también son poseedores de una cultura riquísima que ya empieza a influir en este continente. Entre los poetas que presentaré Leopoldo Sédar Seghor es quizás el más conocido de todos.

LEOPOLDO SÉDAR SENGHOR

Nació el 9 de octubre de 1906, en Joal, Senegal, murileopoldo-sedar-senghor.jpg picture by Laurenblogó el 20 de diciembre de 2001, en Verson, (Francia), Presidente de Senegal (1960-80), Poeta y Ensayista. Perteneciente a una familia acomodada, inicia sus estudios en la misión católica de Ngasobil, en el colegio Libermann y tras acabar la secundaria en Dakar, se traslada a Paris, al Liceo Louis-le-Grand y mas tarde, a la Sorbona donde, en 1935, obtiene el doctorado en Lengua Francesa (fue el primer africano en conseguirlo). 

El año 1945 empieza de su carrera política al ser elegido diputado. En 1948, fundó el Frente Democrático de Senegal y como candidato de este partido fue reelegido por un amplio margen en las elecciones de 1951 y 1956. En julio de 1959, es elegido primer Presidente de la República de Senegal. Como presidente intentó modernizar la agricultura, combatió enérgicamente la corrupción y la ineficacia de los organos públicos, forjó lazos  más íntimos con los países de su entorno y mantuvo la cooperación con los frances. Defendió un socialismo africano basado en la realidad africana, abierto y democrático, un socialismo humanista.

En cuanto a su labor literaria, ya en 1934, crea con otros estudiantes, la revista “El Estudiante Negro”, pero no será hasta 1945 cuando comienza a sobresalir cono obras como “Cantos de Sombras” (1959), “Hostias Negras” (1948), “Cantos para Naëtt” (1949), “Etiópicas” (1956) y “Nocturnos” (1961), entre otras. Pronto se convierte en uno de los máximos exponentes del llamado movimiento de la “negritud”. A lo largo de los años su trabajo va siendo reconocido internacionalmente. Leopoldo Sédar Senghor es medalla de oro de la lengua francesa; gran premio internacional de poesía de la Sociedad de Poetas y Artistas de Francia (1963); premio literario de la Academia Internacional de las Artes y Letras de Roma (1969); gran premio internacional de poesía de la Biennal de Knokke-le-Zoute (1970); premio Guillaume Apollinaire (1974); príncipe de la poesía 1977; premino internacional del libro, concedido por el Comité Internacional del Libro (Comunidad Mundial del Libro, UNESCO, (1979); premio Athénaï, en Atenas (1985); premio internacional del Leon de Oro, en Venecia (1986); premio Louise Michel, en Paris (1986); premio Intercultura, en Roma (1987) entre muchos otros. Además fue nombrado doctor honoris causa de treinta y siete universidades. Su nombre fue propuesto varias veces para el Premio Nobel de Literatura sin que le fuera concedido. El 2 de junio de 1983, fue elegido miembro de la Academia Francesa.

 

CONGO
¡Oho! ¿Congo oho! Para ritmar tu nombre enorme
sobre las aguas sobre los ríos sobre toda memoria,
convoco la voz de los Korás Koyaté!
La tinta de los escribas no tiene memoria.

¡Oho! Congo extendido en tu lecho de selvas,
reina sobre el África domada.
Que los falos de los montes icen alta tu bandera,
porque eres mujer por mi cabeza por mi lengua,
porque eres mujer por mi vientre.
-126-
Madre de todas las cosas que tienen fauces,
de los cocodrilos, de los hipopótamos, manatíes, iguanas,
peces, pájaros,
¡madre de las crecientes! ¡nodriza de las cosechas!
¡Giganta! agua tan abierta al remo y a la flecha de las piraguas,
mi Sao mi amante de muslos furiosos de largos brazos,
de nenúfares tranquilos,
mujer magnífica de Uzugú cuerpo de aceite inalterable,
piel de noche de diamantes!
Tranquila diosa de la sonrisa aliada al impulso alucinante de tu sangre,
única sana de tu linaje palúdico libérame de la sumisión de mi sangre:
tam-tam a ti tam-tam de los saltos de la pantera de la estrategia de las hormigas,
de los dioses viscosos surgidos al tercer día del potopó de los pantanos,
¡ah! y sobre todo de la materia esponjosa del suelo del hombre blanco
y de los cantos de jabón del hombre blanco, pero líbrame
de la noche sin alegría, pero acecha el silencio de las selvas,
y que yo sea entonces el tronco espléndido y el salto de veintiséis codos,
y que yo sea entonces en la fuga de la piragua sobre la exaltada lisura de tu vientre
tierra desnuda de tus pechos islas enamoradas colinas de ámbar y de gongo,
tans de la infancia tans de Joal y aquellos de Dyilor en setiembre,
noches de Ermenonville en otoño tiempo demasiado hermoso demasiado sereno,
flores tranquilas de tus cabellos, tan blancos los pétalos de tu boda
sobre todos los dulces discursos a la neomenia, hasta la medianoche de la sangre.

¡Libérame de la noche de mi sangre porque acecha el silencio de la selva!
Vuélvanse ritmo las campanas pequeñas,
vuélvanse ritmo las lenguas, vuélvanse ritmos,
remos vuelvan ritmo la danza del Maestro de los remos,
¡ah la piragua! ella sí es digna del triunfo de los coros de Fadyut,
y yo grito dos veces dos manos de tam-tam,
-127-
y pido cuarenta vírgenes para cantar sus gestos:
vuélvanse ritmo la flecha que brilla, las garras del sol al mediodía,
vuélvanse ritmo molinos estridentes, los murmullos de las aguas.
Y la muerte sobre la alegría más alta cuando llama lo inevitable del abismo.

¡Por los nenúfares de la espuma renacerá la piragua,
nadará sobre los suaves bambúes,
en el alba transparente del mundo!

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3 comentarios en “Voces de África, Leopold Sédar Senghor”
  1. Francisco (66 comments) dijo:

    Querida Lauren: Vengo a felicitarte por tu nueva web y cada uno de sus espacios. La inmensa categoría literaria y el nivel intelectual que imprimes a la Literatura se mezcla ahora en un espacio dinámico y agradable a tu público lector -entre quienes me encuentro-. Personalmente, te agradezco el esfuerzo, el tesón y la dedicación. Como profesor te felicito una vez más porque los alumnos de Instituto -que se asoman por vez primera al gran mundo de las letras- aprenden mucho de tu espacio y se familiarizan contigo y tus letras y con el resto de las voces que nos recuperas y nos traes aquí. Mucho ánimo y sigue así de prometedora. Un fuerte abrazo, Francisco

  2. Lauren Mendinueta (239 comments) dijo:

    Gracias por visitarme en Inventario y gracias por enseñarle la página a tus alumnos. Un abrazo

  3. africa, poesía negra, y memoria diseminada… « carmen vascones dijo:

    [...] Voces de África, Leopold Sédar Senghor [...]

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