Esta mañana recibí, a través de Pere Sureda, la columna de Juan Carlos Botero titulada: Dos caras de la bomba atómica. El texto me impresionó porque muestra con mucha eficacia la dualidad de lo humano. ¿Es tan humano lanzar la bomba atómica sobre una ciudad, como perdonar a aquellos que la lanzaron destruyendo todo lo que fuimos y nunca más volveremos a ser? Somos capaces de los extremos más opuestos. El recuento de lo que ocurrió en aquellos dos fatídicos días pesará sobre la memoria de la humanidad mientras tengamos consciencia.
Era el año de 1945. El 6 de agosto, día de la transfiguración de Cristo y el 9 de agosto festividad de Santa Teresa Benedicta de la Cruz, Patrona de Europa, bombarderos estadounidenses lanzaron sobre Hiroshima y Nagasaki en Japón las primeras y únicas bombas atómicas con uso militar no experimental. En pocos segundos, ambas ciudades quedaron devastadas, logrando un genocidio instantáneo del cual Estados Unidos nunca se ha retractado. Se calcula que en estos primeros instantes, en Hiroshima, la bomba mató a más de 120.000 personas de una población de 450.000 habitantes, causando otros 70.000 heridos y destruyendo la ciudad casi en su totalidad. En Nagasaki, el número de víctimas mortales causadas directamente por la explosión se estima en 50.000, además de 30.000 heridos de una población de 195.000 habitantes. A estas víctimas hay que sumar las causadas por los efectos de la radiación nuclear. De una población de 645.000 habitantes, el número de víctimas pudo sobrepasar las 400.000 o 500.000, de las cuales la mitad fueron mortales (los datos difieren según las fuentes).TibbetsEnolaGayLarge.jpg picture by Laurenblog
Miren este simpático grupo de jóvenes posando sonrientes frente al Enola Gay.

 

                             El Enola Gay fue el bombardero B-29 que lanzó sobre la ciudad japonesa de Hiroshima la primera bomba atómica utilizada durante la segunda guerra mundial aquel 6 de agosto de 1945. La bomba fue bautizada como Little Boy.
El Enola Gay, uno de los 15 bombarderos B-29 modificados para lanzar bombas atómicas, despegó de Tinian, un islote de las Islas Marianas. El nombre del avión era el de la madre del piloto, el coronel Paul Tibbets. Tres días más tarde, otro B-29, el Bockscar, lanzó una segunda bomba atómica, Fat Man sobre Nagasaki. Little Boy y Fat Man han sido las únicas armas nucleares utilizadas contra seres humanos. Ambos aviones fueron pilotados por Paul Tibbets. Despues de la misión Tibbets permaneció en el servicio 29 años. En todas las entrevistas que otorgó a través de su vida expresó que no sentía ningún tipo de remordimientos y que volvería a hacer lo mismo bajo las mismas circunstancias. Falleció en Ohio a la edad de 92 años el día de Todos los Santos (1 de noviembre) en 2007.
El Enola Gay ha sido completamente restaurado y actualmente se expone en un hangar del Centro Steven F. Udvar-Hazy del Museo Nacional del Aire y el Espacio, del Smithsonian, cerca del Aeropuerto Internacional Washington-Dulles (Virginia).

 

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Un comentario en “Una foto del B-29 Enola Gay”
  1. SEO UK (1 comments) dijo:

    Osea que numeros mas numeros menos, el tal Paul Tibbets mato a medio millon de personas el solo. habra alguien que lo supere?

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