Pienso que la poesía está adquiriendo una deuda enorme con el Internet, deuda esta que comparte con otros géneros como el cuento corto, el ensayo y el periodismo. Digamos que Internet nos ha facilitado a los poetas herramientas con las que antes no contábamos (facilidad para publicar, lectores numerosos). Yo particularmente agradezco la inmediatez en las comunicaciones virtuales que me han permitido entrar, y lo que antes era más difícil, mantenerme en contacto con colegas y lectores. Hoy en día tenemos a casi cualquier persona a un e-mail de distancia. Y fue justo así, a través de un correo electrónico, como pude encontrarme con la poeta colombiana Catalina González Restrepo (Medellín, 1976). Ahora que lo recuerdo bien empezamos a comunicarnos porque leí algunos de sus poemas en otro blog y enseguida deseé publicar sus versos en Inventario. Fue entonces cuando comenzamos a cartearnos a través del e-mail. Esto ocurrió hace un par de semanas y la respuesta positiva de Catalina no se hizo esperar. Fui yo quien le pidió un par de poemas de amor y ella, además, quiso incluir en su envío el titulado Inventario (gesto que le agradezco).
Catalina es Licenciada en Español y Literatura de la Universidad de Antioquia. Ha publicado Afán de fuga (Editorial Universidad de Antioquia, 2002) y Seis cancioncillas (de agua salada) y otros poemas (Colección Viernes de Poesía, Universidad Nacional de Colombia, 2005). Actualmente reside en Bogotá, donde se desempeña como editora. Sus poemas han aparecido en revistas y antologías de varios países y ya se le reconoce como una poeta importante dentro del panorama de la nueva literatura colombiana.
Inventario
Esta casa
que tantas noches albergó millones de almas,
tu amor por las cosas inservibles,
mi terquedad por conservar lo podrido,
ya ni puede ser habitada por mi hastío.
Cambio los objetos de lugar
para nunca más encontrarlos,
compro otra marca de jabón y crema de dientes
para que no quede ningún olor, ningún rastro.
Abro las cortinas en noches sin luna,
los insectos podrían traer luz a esta casa.
El lugar del amor
Ansío el calor de la pipa de mi abuelo,
los días en que soñaba un cielo con dos lunas
y pintaba soles en las páginas;
los ojos eran fantasmas,
los colegios, hospitales.
Íbamos por los corredores sin mirarnos,
decíamos mentiras a nuestros médicos,
nos burlábamos de la verdad
para robarnos la fe.
Saboreábamos semillas ácidas partidas en tres
y preferíamos besos a cigarrillos
aunque las espinas atravesaran nuestras gargantas.
Éramos uno con el cielo,
abandonábamos el cuerpo en cualquier esquina,
llevábamos aromas en los cabellos
y memorizábamos silencios
-el amor tan esquivo a nuestras ganas-.
La música pasó de época en época,
recorrió nuestros músculos
y a veces nos dio un reflejo.
Ya olvidamos los caminos
y nunca regresaremos,
las ojeras marcan nuestros rostros
y nos hastían los dulces para niños;
sólo el olor de algunas frutas
guiará nuestros pasos.
Tanta soledad en nuestras vidas
nos impide ver el momento justo
para marcharnos,
pero ahora sabemos del poder que da
renunciar al amor.
La última batalla
Llegas luminoso con el día,
tú, que te creías derrotado,
y prometes borrarlo todo
y haces que soñemos con carrozas
cuando nos debatimos con leones.
Somos dueños de casa,
huéspedes del asombro,
nos vestimos de rojo
y dormimos sobre manchas de fresa y leche.
Nunca faltará el vino en nuestra mesa,
siempre la azucarera estará llena.
Cristal
La imagen se repite
como una pesadilla infantil.
El cuerpo de la juventud
reflejado en habitaciones
donde los espejos cubren las paredes
y el miedo se confunde con la inocencia.
Aprendimos el juego del deseo
hasta la vergüenza,
hasta quedarnos sin cuerpo
ni espejo.


Entradas (RSS)
28 noviembre, 2008 a las 8:37 pm
Curiosa e interesante la poesía de Catalina. Gracias por presentarla en sociedad en tu ‘Inventario’; me resulta tan asequible que me informaré más sobre ella y procederé a incluirla en mis estudios. Por cierto, el tuyo sale en diciembre, ya que por problemas técnicos no ha salido el número de noviembre. Un saludo tristón desde Madrid, Francisco
1 diciembre, 2008 a las 12:32 am
Me gusta Lilian. Me gusta mucho y te agradezco la presentación. Hay fragmentos que me llegan directos: memorizar los silencios, el recorrido muscular de la música, el ser huéspedes del asombro…
Gracias y un abrazote.
Izaskun
2 diciembre, 2008 a las 1:59 am
Realmente fantastica, buscaré lo que haya rastreando la red.
Un beso grande Lauren.
4 diciembre, 2008 a las 12:43 am
Muy buena pagina sobre literatura, muy interesante.
Un saludo.
Gio.