Hemeroteca de la sección “autores mexicanos”

cervantes4-1.jpg picture by antoniosarabiaUn veintinueve de septiembre como este nació, hace cuatrocientos sesenta y un años, don Miguel de Cervantes Saavedra (Alcalá de Henares, 1547 – Madrid, 1616). Además del espacio de este blog me harían falta otros muchos para bosquejar apenas lo que don Miguel significa para mí como modelo de ser humano, y para la literatura universal como fundador de la narrativa moderna. Para leer el post completo visite Los Convidados de Antonio Sarabia (aquí)

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legarza3.jpg picture by antoniosarabia

 

 

Esta semana en Los Convidados  Antonio Sarabia publica una serie de minificciones entre las que incluye una de mi autoría: El Fantasma. Si desean leerla junto a otras del misno Antonio Sarabia, Julio Cortazar, Luis Fayad, Ednodio Quintero e Izakun Legarza, pueden hacerlo visitando Los Convidados aquí. Se las recomiendo.

lauren.jpg picture by antoniosarabia

(Imagenes diseñadas por Alejrando Gelaz y publicadas en mimificciones.com.ar)

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Esta entrada no pretende ser antológica de la nueva poesía escrita por los jóvenes en latinoamerica. Es tan sólo una muestra de nueve poetas, algunos ya muy reconocidos, otros que a penas empiezan a publicar, todos talentosos y con una vida y su obra por delante. 

Daniel Pupko, México (1972)

CANTO DEL LISIADO SANO

Levito

camino sin pasos

soy cuerpo sin sombra

soy sombra sin velos

voy alto a cosechar nubes e historias

que caigan como lluvia

con la misma gracia

en bosque o en asfalto

con la misma soltura líquida

forma abierta y pluvial

se alimentan de reflejos fugaces

lo mismo el manantial que el charco (más…)

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cacucci1.jpg picture by Laurenblog

 

                                                                                                                                                                                                                                                   Hace un par de días apareció publicado en Los Convidados, el blog de Antonio Sarabia, un cuento breve del escritor italiano Pino Cacucci. La historia que narra el autor se inspira en una circunstancia completamente histórica y puede leerse también como una metáfora de las actuales migraciones humanas. La Resurrección de la vid se encontraba inédito en español y ha sido traducido por el mismo Sarabia para Los Convidados. Lo gracioso del asunto es que Cacucci es el traductor de las novelas de Sarabia al italiano y en esta ocasión se invierten los papeles. Ustedes pueden juzgar el resultado haciendo clik aquí. (En la foto Pino)

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Mestre_9846-1.jpg picture by LaurenblogEl verano es la época ideal para hacer aquellas pequeñas cosas que queremos realizar cuando el trabajo nos agobia. Salir de viaje, visitar a la familia, asistir a conciertos y recorrer museos, por ejemplo. Pero como se trata de nuestro tiempo libre buscamos ir a lo seguro, no sea que terminemos invirtiéndolo en algo que al final no valía la pena. Si están atrapados en Madrid, o van a pasar por allí, pueden disfrutar de una exposición realmente inolvidable. En la Casa de América están colgados 180 retratos de uno de los grandes fotógrafos contemporáneos, Daniel Mordsinski. La retrospectiva de sus primeros 30 años de trabajo se titula “Fotógrafo entre escritores” y podrá visitarse hasta finales de septiembre. (más…)

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TODOS HABLAN DE NOELA

Por José Manuel Fajardo

PortadaNoela.jpg picture by Laurenblog

No sé si recuerdan ustedes aquella foto de la caída del Muro de Berlín que dio la vuelta al mundo. Allí arriba se veía a dos jovencitos armados de un pico que, a todas luces, no sabían cómo manejar, metidos sin embargo en la tarea de demoler la barrera de hormigón que había simbolizado la división en dos no sólo de Alemania, sino de toda Europa. Es una de esas fotos que no se olvidan. Bueno, pues su autora es una de esas mujeres que tampoco se olvidan: Noela Duarte. Seguramente habrán visto muchas otras de sus fotografías: retratos de músicos latinos (el incomparable Compay Segundo, los nuevos trovadores de Habana Abierta, el rockero mexicano Carlos Esquívez…), imágenes del sitio de Sarajevo, escenas de la vida cotidiana en Israel o en el nuevo Vietnam que cierra sus heridas de guerra; edificios destrozados en Kabul…

Como suele suceder con los periodistas, retenemos más aquello que nos cuentan que el nombre de quien se ha dejado las horas y a veces casi el pellejo para poder contárnoslo. Por eso, la primera vez que José Ovejero, Antonio Sarabia y yo reparamos en Noela no fue la primera vez que nos la cruzamos en la ciudad de Guadalajara, en México, sino casi un año después, en París. (más…)

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auraalejandrontB.jpg picture by LaurenblogAyer, 30 de julio, murió en Madrid el poeta mexicano Alejandro Aura. Lo conocía a través de su blog, un espacio que nunca, a pesar de los muchos padecimientos de su enfermedad, descuidó. Un día antes de morir escribió en una entrada:

Querido todos, nos tuvimos que encerrar en el hospital. No teníamos internet y se me perdió por completo el orden del pasar del tiempo. Por fin Milagros lo conectó. Mañana les contamos cómo anda la cosa.

Mañana fue ayer, y ayer fue la muerte, Alejandro. y nosotros, los lectores, nos quedamos esperando tus noticias.

A través de su bitácora, que actualizaba una o dos veces al día, los cibernautas pudimos leer multitud de poemas, pero sobre todo pudimos conocer al verdadero Alejandro, el hombre que se sinceraba revelándonos sus momentos de mayor angustia o pedía disculpas por escrito a Milagros, su mujer.
 Para el escritor mexicano el blog era un verdadero diario en el que plasmaba su relación con el cancer, pero también con la vida y la alegría de vivir. Incluso se propuso escribir on line un libro de poemas titulado Cantos Rodados, el últimos de ellos, el canto 19, apareció publicado en una entrada del día 25 de julio. Dos días más tarde su post empezaría así: (más…)

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PETRUS AURA

 

Petrus Aura,


el más remoto de mis antepasados


del que tengo noticia,


fue quemado al pie del castillo de Montsegur,


por hereje,


en el lugar que desde entonces se llama


Val de Chemé.


Con ello perdió la tierra,


los frutales,


el solar,


la mujer (también quemada),


y seguramente libros, manuscritos, actas,


y el cuerpo provenzal, la vida entera.


Pero Petrus,


el más remoto de mis antepasados,


con sus hechos,


ganó su nombre.

(más…)

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El próximo 12 de junio se presenta en el marco de la Feria del Libro de Madrid una novela que dará mucho de qué hablar. Se trata de un proyecto lleno de singularidades. Para empezar fue concebida por tres escritores desde cuatro países diferentes. Antonio Sarabia escribió su parte entre México y Lisboa, José Manuel Fajardo hizo lo suyo en Paris y José Ovejero en Bruselas. Los tres conocieron a Noela Duarte, la heroína de la novela, el mismo día pero de un modo muy distinto, los tres, como la trinidad divina, la volvieron a inventar para crear un entramado de historias que fascinan de principio a fin. Una novela escrita a seis manos pero que se lee con la factura de una sola mano maestra.
Noela Duarte es una de las más destacadas fotoperiodistas de la actualidad. Su trabajo sobresale por su contundencia y originalidad. Los mejores periódicos y revistas del mundo codician la publicación de sus imágenes. Su carrera de fotógrafa empezó en los años ochenta cuando siendo apenas una adolescente fotografiaba a turistas en los conciertos de su padre, el músico cubano Oswaldo Duarte. Ella misma ha dicho en alguna entrevista que a través de la lente el mundo fue tomando sentido y que pronto descubrió que habría de dedicar su vida a dos cosas: la fotografía y los viajes. Y sí, Noela es una viajera incansable que ha puesto su vida en peligro para captar una imagen única de Sarajevo o denunciar casos de corrupción en cualquier parte del mundo. Quizás recuerden que hace unos años el nombre de Noela Duarte se asoció sentimentalmente al del guitarrista mexicano Carlos Esquivez. Entonces se le veía constantemente en la prensa. En la actualidad su paradero es un misterio. Sarabia, Fajardo y Ovejero la han invitado a la presentación de Primeras Noticias de Noela Duarte. Tal vez la veamos por la Feria de Madrid en el Pabellón del Círculo de Lectores el Jueves 12 de junio a las 8 p.m.

Estas tres fotos pertenecen al portafolio de Noela Duarte y le debo la publicación en Inventario a la gestión de Daniel Mordsinki, su colega y amigo. Les prometo que en un próximo blog les adelantaré algunos textos de la novela.

Primeras Noticias de Noela Duarte ha sido publicada en España bajo el sello editorial Belaqcva/ La Otra Orilla.

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Por Jon Kortazar

Leer Troya al atardecer de Antonio Sarabia (México, D.F., 1944) significa volver a la memoria de las lecturas infantiles, a los textos que nos abrieron la imaginación a las batallas remotas, a los paisajes alejados, a los valores que resultaron, alguna vez, intocables, a historias que hablan de la complejidad humana, a la recreación del mito.
En Troya al atardecer se recrea la batalla de Troya y se realiza una lectura del texto de Homero, trayéndolo a nuestras visiones actuales. En la contraportada se nos avisa que leeremos una novela histórica y que entre sus valores se encontrarán “personajes sólidos, documentación exhaustiva sobre la época y una trama interesante”. Es evidente que debemos añadir un estilo de gran calado, y así estaremos ante las bases sobre las que se sustenta la novela Troya al atardecer.
La recreación de un episodio histórico y literario de tal calibre lleva al lector a realizar una par de preguntas: ¿Qué estrategia seguirá el autor para conseguir interesar al lector en una trama que ya conoce?, y ¿para qué entrar en una recreación de un mito del calibre del que presenta la relectura de la Ilíada de Homero?
Comencemos por dar una respuesta a esta segunda. Ya Jorge Luis Borges sentenció que los escritores estaban condenados a recrear dos mitos básicos. El del hombre que morirá en la cruz y el del que busca su hogar perdido en los mares mediterráneos. Bien, Antonio Sarabia prefiere trabajar con el gran mito que falta: el de la creación de una obra que se planteara el espacio troyano para recrear en él la visión de una utopía. Una de las funciones de la narrativa consiste en mantener y conservar los mitos actualizándolos en la narrativa. Así el prestigio del mito se conserva a través de la transformación y puesta al día. Si se retoma un argumento ya canonizado es porque se pretende retomar su idea de ejemplaridad, y porque se quiere reforzar la idea de la movilidad del significado del mito.
En cuanto a la respuesta a la primera pregunta, está claro que la estrategia que se sigue para ofrecer una versión diferente de algo ya conocido se muestra en la búsqueda de una visión distinta. En técnica narrativa se trata de la focalización de la trama desde un punto de vista no conocido. En este caso la creación de una personalidad desde la que se nos hará llegar la fuerza de la historia. Se trata de Timalco, el bravo guerrero espartano que focaliza la visión de la obra. Desde su perspectiva veremos crecer una trama narrativa que busca dar un sentido contemporáneo al ritual de la guerra.
Timalco participa en la guerra como guardia de Menelao, a quien sirve desde la juventud. Timalco, eje principal del texto, posee dos contrapuntos basculantes que ofrecen continuidad a la narración.
Por un lado, su carácter le lleva a intimar con Tersites, un contrahecho consejero, y con Palamedes, rival de Odiseo, y fallecido ya cuando comienza la narración y que intentó un pacto con los troyanos a fin de concluir una guerra insensata que duraba diez años. La relación entre Timalco y Palamades servirá como hilo conductor del debate de ideas que la novela irá abriendo al lector. Así, por ejemplo, en el capítulo 17 de la novela se muestra una discusión en torno a la pertinencia o no de los oráculos y el destino predeterminado de las personas: “El príncipe de Euboea [Palamedes], consciente de la situación, ponía fin a las controversias con un racionamiento práctico que dejaba cavilando a sus interlocutores. Ahí, asentía Timalco, era donde Palamedes, que significaba “antigua inteligencia”, hacía honor a su nombre” (pág. 129). La contraposición de un Timalco cazador y un Palamedes pescador (pág. 58-59), lleva a sus caracteres contrarios al contraste de ideas, a la creación de un mundo de opiniones y convicciones que son las que la novela transmite al lector contemporáneo.
Por otro lado, Timalco tiene un hermano gemelo, Lisandro que, por el juramento de fidelidad, se ve obligado a seguir a Helena a Troya y es considerado por los griegos un traidor. Lisandro, que se ha casado en Troya con una mujer, Polimela, de la que también se ha enamorado Timalco. Esta trama de hermanos gemelos separados, y radicalmente juntos, remite la trama a una novela de casualidades, en las que los hermanos toman parte, a sugerencia de Lisandro, en una proposición para parar la guerra. Timalco no aceptará la misión que le encomienda su hermano y esa infidelidad dará impulso a la histora, a veces utilizando procesos narrativos ya conocidos en la novela romántica, como el descubrimiento de los gemelos, su comunicación a través de espejos, y la entrada secreta de Timalco en Troya a través de un pasadizo, elementos que recuerdan tópicos de una novela de aventuras ya utilizadas con vigor por otros autores.
Así pues, dos amigos sirven a Timalco para recrear el campo de pensamiento de las convicciones, y un hermano gemelo producirá el impulso narrativo necesario para que la trama pueda reordenarse.
No cabe duda de que la novela histórica, escrita desde ahora para un público contemporáneo, actualiza algunas opiniones que no estaban presentes en el momento histórico en el que se sitúa la acción. Entre esas ideas que corresponden a nuestro tiempo pueden citarse la interpretación de la guerra no sólo como una acción para restaurar el honor de un rey, a quien han roto las leyes de la hospitalidad, sino para conseguir, en una interpretación económica de la guerra, el control del estrecho y del comercio; o las claras frases en referencia a la inutilidad de la guerra, no sólo de ésa, sino de cualquier otra: “Y quienes pagaban con sus vidas, esa mezcla de codicia y de miedo eran los siervos reclutados por sus amos, conducidos contra su voluntad hasta las playas de Ilión sin tener que ver nada con el asunto” (pág. 63).
Pero me interesa más el tema del doble, del gemelo, del espejo en la construcción de la novela, porque la relación entre el protagonista y su hermano gemelo, vertebra la estructura y el mensaje del texto. La estructura, porque, como en un espejo, la obra se divide en dos partes, cada uno con igual número de capítulos, 18. Porque desde un principio se deja claro que los aqueos combaten con un enemigo que se les parece, que son ellos mismos: “A pesar del brutal antagonismo que les enfrentaba, los troyanos, o teucros, no eran tan diferentes de ellos, se decía Timalco […] Éstos eran iguales a él, sus semejantes, hablaban idéntica lengua. Como él, comían pan de cebada, o de trigo en los días festivos […] No sólo tenían las mismas costumbres, también adoraban a los mismos dioses, les rendía idénticos sacrificios y utilizaban para el caso los mismos santuarios que ellos. Tanto que, en tiempos de guerra, hasta se veían obligados a compartirlos” (30). Así resulta extraño y efectivo a la vez, el tema del templo de Apolo, compartido por los contendientes de los dos ejércitos, y verdadero lugar de comunicación entre enemigos idénticos. Timalco y Lisandro son gemelos, de la misma manera que son gemelos los dos pueblos que luchan, en una superposición de sentido, en un paralelismo de significado.
Pero habría que prestar atención a las secuencias metanarrativas de la novela, que predicen acciones, que metaforizan sentimientos. Me refiero a los breves capítulos, por ejemplo el 5 donde se relata el origen mítico del mundo, o el 13 en el que se relata la historia de Psiqué, en los dos casos se cuenta que son historias cantadas por Demodoco, el rapsoda ciego, y se corresponden a los capítulos 25 y 33 en los que también se narran canciones. Son momentos en los que el relato se vuelve hacia la narración del mito tradicional y se resuelve una historia a “otro nivel” que sólo metafóricamente se engarza con el sentido de la narración. Son espejos de la acción narrativa que se explican al final del relato: “De algún modo le hizo sentir que, aún siendo él de tan baja condición, había estado en su poder cambiar el orden de las cosas. Como en la oda de Hefaistos y Afrodita” (pág. 245).
La metáfora de los espejos curvos sirve para delimitar los paralelismos y contrastes estructurales entre la primera y la segunda parte, ambas diseñadas por un gusto por el equilibrio que se puede ver a primera vista. En este orden de cosas pueden señalarse tres caracteres que nos hablan de la íntima relación simétrica en la que se sustenta la novela.
En otro guiño a la llamada novela helénica, el cambio de identidades de los gemelos Tilmaco y Lisandro se produce en esta segunda parte. En una escaramuza, Pratoclo y el gemelo espartano persiguen a Héctor y a su tropa de troyanos. Al quedarse solos Héctor mata a Pratoclo, y un soldado hiere de gravedad a Timalco, que en su agonía es confundido con Lisandro, llevado a su casa y cuidado por la mujer de éste. Esta confusión de identidades hila el puente entre la idea de que aqueos y teucros pertenecen al mismo orden de pueblos, de manera que Tilmaco, sufrirá una evolución de personaje redondo que le llevará a dudar de su identidad y tomar la decisión con la que se cierra la novela: “Otra vez: ¿quién era él y cuál era su patria?, ¿en qué bando peleaba?, ¿sentía como teucro y guerreaba entre los aqueos o sentía como aqueo, pero de ahí en adelante, guerrearía con los teucros?” (pág. 244). Hasta realizar la pregunta clave: “¿Se estaba convirtiendo en Lisandro?”. Esta asunción de dobles identidades sirve de cierre a la novela en el que Timalco decidirá la salvación de Lisandro y Polimela.
Existen otros puntos en que la novela juega con la simetría. Si en la primera parte Timalco fue el delegado de Lisandro para conseguir un cese de las hostilidades y él no cumple el encargo; en el final es Timalco quien trata de parar la guerra a través de un mensaje enviado por medio de Casandra, quien tampoco cumple el cometido y el deseo de parar la guerra, en un juego de malentendidos, termina perdiéndose.
En cualquier caso, existen dos elementos narrativos más de los que debe hablarse para terminar de cerrar la descripción de la novela. En primer caso se trata de u contraste entre las dos partes que se enfrentan de manera pronunciada. En la primera parte, Timalco será ante todo un guerrero, y el núcleo temático se centrará en la descripción del hombre de guerra, en la segunda parte, la convalecencia de sus heridas dará paso a una descripción del hombre enamorado, tanto de Helena como de Polimela, de forma que se recrea el retrato general del héroe.
En el tapiz de traiciones, engaños y luchas, hay un núcleo temático que se va hilando fino: se trata de la creencia en los auspicios. Timalco creía en ellos con reverencia. Palemedes, no. Y Lisandro muestra una cambiante actitud desde la reticencia a la creencia, puesto que el cumplimiento de cinco augurios será determinante para la toma de Troya. Cinco augurios que un traidor comunica a Agamenón y que se cumplen con la toma de Troya. El tema de los augurios que se había ido comentando en segundo plano, pasa en el momento de la conclusión de la trama a una primerísima posición.
Timalco permanece preguntándose por su identidad en toda la novela: “Si uno era en realidad lo que hacía, ¿quién era él?, ¿en qué podía reconocerse?, ¿qué acto lo definiría por entero?” (pág. 193). En la búsqueda de la identidad Timalco se verá envuelto en la contradicción de hacer algo ya dispuesto por los dioses en sus augurios, y hacer algo dispuesto por sí mismo, hasta que su decisión final, concilia ambas salidas. Al decidir salvar a Lisandro y Polimela, es una persona que toma una decisión libre que, a la vez, cumple el destino que los dioses guardaban para él.

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