Sombra en sombras y otros poemas
Publicado por: Lauren Mendinueta in autores colombianos, Celebraciones, poesíaSOMBRA EN SOMBRAS
Igual que un pájaro de fuego
Tus alas dejaban caer
Una profunda sombra.
Te vi oscurecer
Como si las cenizas de la noche
Te cubrieran demasiado.
Y tu sombra melodía de sangre
Me empapaba los huesos.
Y tus ojos
Espejos de asfalto
Tallaban estatuas de agua.
Y tus manos
Columnas de algas
Estremecían los mares.
Yo
Fantasma temeroso
Me ocultaba.
Temía mirar tus ojos
Sabía que eran oráculos.
Pasaron cuatro y una noches.
Tu sombra se volvió blanca
Como tu lengua.
Supe que te irías.
Busqué mirar tus ojos
Secuencia interminable
De rostros desconocidos.
Entendí entonces
Que una noche cae
Con el peso de todos los siglos
Y que todos los siglos
Pesan al hombre
Como pesa la sombra al cuerpo.
.
OTRO NOCTURNO DE CIUDAD
Los parques
han cambiado como crisálidas.
La telaraña gris flota inalcanzable
Mientras la araña se deleita con mil presas.
No pierdas de vista el muro
Que acarició mi espalda
Cuando tú
Buscabas entre mis piernas las calles de la ciudad.
Recuerda mirar mis pechos
Las cabinas telefónicas
Son perfectas para el amor.
No olvides tener cuidado
La ciudad se marcha
Podría escapar de tus manos.
.
NOCTURNO MARINO
La mer, la mer, toujours recommencé!
o récompense après une pensée
qu´un longo regard sur le calme des dieux.
Paul Valéry
En los abismos del mar
La noche
Oscura y fea
A una diosa desconocida
Heredera de algas
Y poblada de silencios forzados.
Su figura humeante
Entibia la frialdad del mar.
La negrura se precipita
En una caída interminable
Que nutre calamares.
El mar es mudo
El cielo un caracol gigante.
La desconocida regresa
Lívida
Flotante
Envuelta en noche
Y con el fresco olor
De la muerte.
.
CONFESIÓN NOCTURNA
En sueños
De repente estoy sola.
Abandonada en una esquina del tiempo
Traspasda
Inmóvil
Me abrazo
Tiemblo
Desespero
Grito.
Corro en busca de la muerte.
Despierta
Continúo sin escapatoria
En la misma esquina azul.
Alacena secreta
Me señala
Me condena
Inquisidora esquina perversa.
Brasas incendian mis víceras.
Llamaradas queman flores en mi boca.
Caracolas vacías
Guardan el crepitar de las entrañas.
Despiadados amantes del mar
Contaminándose en sangre ajena.
Del fuego que me incinera
Nace una escalerilla de humo
Que va derecho al infierno.
Lauren Mendinueta (Inventario de Ciudad, 1999)


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